EL CAIRO (CIUDAD SIN LEY) --- © Daniel Muñoz Vera --- (intro) Incrustado en la pirámide de Kefrén, haciendo un esfuerzo por entender cómo hasta este lugar yo llegué. La esfinge, curiosa, me pregunta: ¿cómo ha ocurrido tal locura? y yo decido disipar sus dudas. (/intro) Iba yo corriendo por El Cairo en un 127 de quinta mano, despintado y arrugado. Cuando vi algo inhumano, algo alucinante, un taxi desbordado; colgaba gente a los lados. Blanco y negro vestía el vehículo, un faro azul y otro verde oscuro. Parecía tener miedo de llegar el último; los coches van como en el fin del mundo. (estribillo) En las calles del Cairo, pasa un carro tuneado, el semáforo ha saltado, y un guardia se hace el despistado. En las calles del Cairo, en un lugar milenario, da igual cuál sea el barrio, ir al volante es temerario. (/estribillo) Vi unos giros extraordinarios, espeluznantes, de 180 grados, perpetrados sin pensarlo. Ciudad sin ley, sin truco ni trato, sin normas de conducta sobre el asfalto. Los kamikazes son los amos. Aún sin hablar los niños aprenden antes a cruzar sin ningún miedo las calles. El bazar de Khal El Khalili va aparte, es un tráfico más humano y hormigueante. (estribillo) (instrumental) Estaba distraído viendo mil minaretes, por eso no vi el camión que venía de frente, en contradirección y sin intermitente, y bueno Esfinge, aquí me tienes. (estribillo)