CAPÍTULO
1
EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO
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La luna llena brillaba sobre
la ciudad de Ragaris, rodeado de colinas. El cielo nocturno estaba plagado
de tantas estrellas, que parecía como si un dios borracho hubiera
tropezado con una nebulosa, y se le hubieran caído los astros de
la caja que transportaba. Luego, claro, las dejó así. Pasaban diez minutos de la
una. A esas horas, los ogas borrachos empleaban mesas, sillas, armas afiladas
y animales disecados para solucionar disputas, las cuales solían
iniciarse con un simple "no me gusta tu cara". Aquella noche
no era una excepción. |
| * No es una forma de hablar. Cuatro siglos después, todavía se recordaba aquella noche como la Fiesta de las Cosas que Nunca Harías Estando Sobrio. |
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muy grande, pero su dueña
había tenido especial cuidado en colocar cada columna, pared, estantería
y libro en lugares estudiados hasta límites enfermizos, con un
único objetivo: ordenar subliminalmente a los clientes a visitar
con asiduidad esa "maravilla de biblioteca". Y lo logró. La luna llena seguía
brillando en el firmamento. El escenario: un enorme y esplendoroso templo
semicircular, construido en el lugar donde antaño cayó un
meteorito, a unos cien kilómetros al sur de Ragaris. Tali abandonaba en ese momento
la torre del reloj. Tras haber cobrado previamente, por supuesto. Axor
había disfrutado tanto contemplando la terrorífica aniquilación
total del reloj, que le pagó algo más de lo acordado. Cansado
y con el dinero fresco en sus manos azules, lo único que quería
Tali era meterse en una de las cuatro tabernas de Ragaris y gastarlo todo
en compañía de seres que, más que ogas, parecían
barriles de cerveza con piernas. |
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- Oye, que tú seas
más lista, no significa que yo sea idiota. Venga, dime qué
te ocurre. Llegados a este punto, el
lector suele reaccionar agresivamente contra paredes y animales domésticos,
destrozando el mobiliario urbano, lanzando violentos espumarajos por
la boca al tiempo que se rasga las vestiduras, y preguntándose
qué está pasando*.
Y el autor, en el improbable caso de tener el más mínimo
respeto por el lector, debe proporcionarle alguna explicación.
Bien, en este caso el lector está de suerte. Pero mejor que no
se acostumbre. |
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* Por supuesto no hay que tomarlo al pie de la letra. El orden puede ser aleatorio. |
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Luego estaba Merko. Para
reafirmarse como líder del grupo, decidió volar solo hacia
una enorme y lejana montaña de la Cordillera del Sur, ordenando
que se separara de la base y flotara sobre su cabeza. - Buf... -resopló
Meda, arriba. |
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Abandonaron la cama y, abrazados
por la cintura con una mano, salieron al balcón de la casa de
sus padres, que no se encontraban ahí. Ninguna vestimenta cubría
sus cuerpos. Mientras tanto, los Escultores
habían llegado a la montaña sagrada, que bautizaron mucho
tiempo atrás con el nombre de Yagulaphetar*.
Creían que con el nombre de la montaña bastaría
para ahuyentar a la gente del lugar, y hasta entonces había funcionado
siempre. Pero olvidaron que durante el último siglo, en general,
los niños ogas habían recibido de sus padres una educación
que dejaba mucho que desear. |
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* Literalmente "acércate y eres fiambre". |
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- Mmm... tendremos que ocuparnos
de eso luego -dijo Upsido mientras se aproximaba a la cima de la montaña.
Los demás le siguieron. Si hubieran prestado más
atención al temblor de tierra, esta historia habría terminado
aquí. |