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Imagina por un momento que eres un fan. Si ya lo eres, mejor. Todo eso que nos ahorramos.

Imagina que te encanta leer comics y mangas, ver películas de acción, fantasía o ciencia-ficción, escuchar música cañera, jugar a rol y videojuegos, y que tu gran sueño es poder ganarte la vida haciendo lo que te gusta. Es decir, todo lo anteriormente mencionado.

Imagina ahora que todos tus sueños se volatilizan (en el sentido más literal de la palabra) por culpa de un barbudo chiflado llamado Alejo Cuervo, que se autoproclama Papa y prohibe todo lo que te gusta, obligándote a leer únicamente las novelas de Philip K. Dick. Es más, supongamos también que ordena perseguir y ejecutar a gente como tú, por el mero hecho de pasar de Dick o querer hacer todas las frikadas que te de la gana, y que se instala en Barcelona cambiándole el nombre por Barnacity, sólo porque suena más futurista.

Finalmente, imagina que la única forma de sobrevivir es juntándote con los que son como tú, formando la Resistencia y plantando cara al tirano empleando todos los métodos subculturales que tu mente de fan ha ido acumulando a lo largo de tu vida.

Deja de imaginar. Bienvenido al mundo de Fanhunter.

Pero... ¿qué memomios es?

Retrocedamos a 1989. Cels Piñol, un "dibujante" (perdona las comillas Cels, pero hasta tú estarás de acuerdo conmigo en que en aquella época, esa no era la mejor forma de describirte), publicó un fanzine titulado Cels Piñol Destroys the Forum Universe, una historieta que hoy en día es más difícil de encontrar que un nº 1 de Action Comics firmado por Joe Shuster. Continuando con las miniseries Kiusap Gothic y Celsquest, Cels fue asentando las bases de un universo en el que los fans éramos los héroes, mientras que los villanos, más allá de la simple fachada de tiranos megalomaníacos y alienígenas ultrapoderosos (bueno, quizá no tan simple), eran el aburrimiento, la intolerancia y los extremismos de todas las clases.

La serie evolucionó y cambió de nombre varias veces hasta quedarse con el definitivo Fanhunter, aunque aún pasaría algunos años en formato fanzine. Con la llegada a Planeta, los narizones se convirtieron en un fenómeno de culto que ni el propio autor se explica. De hecho, han sobrepasado los límites de las viñetas, adentrándose en el mundo de los juegos de rol (y digo "juegos" en plural, porque tiene 2), novelas, figuras de resina de varios tamaños, dos discos de música y, si todo va bien, más adelante habrá una serie de animación y un videojuego (ánimo Cels, que ya has ganado y puedes volver a la carga con ambos).

Uno podría pensar que semejante éxito logrado por un señor que no tiene ni puñetera idea de dibujar (cosa que él mismo reconoce), es como mínimo insólito. Pero se entiende si miramos detenidamente el argumento: tal como ya he explicado, nosotros, los fans, somos los héroes. Los que luchan por la libertad y por el derecho a volver a divertirse con toda esa subcultura. Y lo hacemos a lo grande, con tremendas batallas y aventuras "épico-decadentes".

¿A qué lector de comics o cinéfilo no le gustaría estar metido en un mundo así, donde todo el saber acumulado durante años de consumir tebeos y películas serviría por fin de algo? Si a todo ésto le añadimos un gran sentido del humor, un mensaje social muy importante (acentuado en los últimos años) y algunos gags que los no-freaks puedan entender perfectamente, aún sin haber leido un comic en su vida... ¿importa mucho si el dibujo no está a la altura de Alex Ross?

Fanhunter es una simple exageración de la realidad, pero últimamente no se lo están poniendo nada fácil a Cels. Es muy difícil exagerar un mundo que cada día está más y más loco...

... bueno, siempre nos quedará Barnacity. ;O)

 


John Konstantin (the hero)


Alejo I (the villain)


Belit (the lady)


Ridli Scott (the friend)


Cels Piñol (the Man)