TEMPORADA 1 / EPISODIO 11

ALARIDOS EN LA NOCHE

- Esto... ¿soy yo el único que ve doble? -fue lo único que pude decir.
-
Me temo que no, Dani -contestó Lado Oscuro, tapándose la herida sangrante de la cabeza-. Libido tiene cuatro brazos...
-
Si, vamos, lo más normal del mundo... -comentó Imaginación, temblando detrás del sofá.
-
Creo que deberíamos empezar a redefinir el concepto de lo que es "normal" -sugirió Conciencia.

La música alcanzó una velocidad y un nivel de complejidad más allá de lo descriptible, y cualquier compositor barroco, clásico o romántico se habría quitado el sombrero ante semejante exhibición. Libido tocaba tan rápido que el propio piano no daba abasto; era como si no hubieran notas suficientes para la melodía que ella quería interpretar.

De repente, como si hubiese llegado al ojo de un huracán, la música paró en seco. Libido se quedó totalmente quieta, con los cuatro brazos puestos en cruz y la mirada desorbitada... para acabar cayendo de la silla al suelo, inconsciente. Al mismo tiempo, como por arte de magia, los dos nuevos brazos fueron desapareciendo lentamente a través de los agujeros laterales que habían abierto en el vestido de cuero, introduciéndose en su cuerpo como si fueran de plastilina.

- ¿Libido? -preguntó Lado Oscuro- ¿Estás bien?

Se agachó para intentar reanimarla.

- Mmmshhfff... -murmuró Libido.
-
Creo que ya vuelve en si -dijo Lado Oscuro ayudando a Libido a levantarse-. Venga nena... ¡arriba!

Nada más ponerse de pie, Libido cayó hacia delante. Si no llego a estar yo delante para sujetarla, se hubiera estampado contra el suelo.

- ¡Coño! -exclamé- ¡Traed una silla, que se me cae!

La sentamos y poco a poco fue recuperando la consciencia.

- ¿Te encuentras mejor, Libido? -le preguntó Imaginación.
-
¿Mmmm? Pse... un poco... -respondió ella.
- Libido... ¿cómo has hecho eso? -le pregunté.
-
¿El qué?
- Lo del piano y los cuatro brazos.
-
¿Uh?
- A ver si lo adivino... no tienes ni repajolera idea de lo que te estoy hablando, ¿verdad?
-
Exacto.
- Ya me lo parecía...

"Calma Dani -pensaba-. Ver como a una chica le salen dos brazos más y se convierte en la mejor pianista de la historia en un instante, para luego no recordar nada de lo que ha hecho, es algo que pasa hasta en las mejores familias. O eso espero. Por el bien de la cordura."

- Tal vez Libido tenga doble personalidad -sugirió Lado Oscuro.
-
¿Doble personalidad? -replicó Conciencia- Y tan doble... no, algo que hace crecer brazos y cambiar la voz de una persona entre otras cosas, tiene que ser bastante más complejo...
-
Tengo una teoría -dijo Imaginación.
- Explícanosla, Ima -le pedí.
-
Quizá, y sólo quizá... Libido esté poseida por un freaker.

Que si, que si. Que eso es justo lo que dijo. Palabra por palabra.

- Intentaré explicarme -continuó-. Es posible que cuando nacimos los freakers, algún otro "ser interior" de Dani intentara tomar forma, pero por algún motivo desconocido no lo consiguió y se quedó en el interior de uno de nosotros, es decir, Libido. Con el tiempo ha ido ganando fuerzas... y ahora intenta separarse de ella para tener su propio cuerpo.
-
Ima, perdona... pero esa teoría está "un pelín" cogida por los pelos -dijo Conciencia.
-
Vamos, que es una mierda -añadió Lado Oscuro con una sonrisa sarcástica.
-
¿Se te ocurre algo mejor a tí? -le contestó Ima enfadada.
-
Eh, no me vengas con esas, señorita sabionda -replicó Lado Oscuro-. En cualquier caso, creo que deberías preguntárselo al cerebro del grupo, aquí presente -añadió señalándome a mí.
- Estooo... -intenté decir.
-
Déjalo Dani -interrumpió Libido, que intentaba ponerse de pie-. Ya me encuentro mucho mejor.
- Si claro... ¿crees que voy a dejarte ir así como así?
-
Hombre, ahora estoy un poco cansada, pero nunca viene mal echar un...
- Ejem... -interrumpí-. Me refiero a que deberíamos averiguar más sobre lo que te ha pasado.
-
Pues volvamos al hotel y charlemos ahí -sugirió Conciencia-. Supongo que los demás querrán saber lo que ha ocurrido.
- De acuerdo -acepté y miré mi reloj-. Además, son las cinco y media y mis padres tardarán aún un par de horas en volver, así que tenemos tiempo de sobras. ¡En marcha!

Dicho y hecho: una vez en el hotel nos sentamos todos en el suelo y en círculo, y les explicamos a los demás freakers lo que le había sucedido a Libido; Ima expuso su teoría de nuevo. Decencia puso cara de asco, Humor se meó de risa (aunque no estoy seguro de si fue por lo que dijimos o porque le faltan varias docenas de tornillos), Memoria fue tomando nota mental y Sentido Común, de nuevo en el cuello de su cuerpo, decidió hablar en cuanto Ima terminó.

- Mmm... es posible que exista alguna conexión entre lo que le ocurre a Libido, y el extraño comportamiento de mi cuerpo.
- ¿Una conexión? -pregunté- ¿Como cuál?
-
Pues por ejemplo, que de vez en cuando hablan con voces totalmente distintas... bueno, en el caso de mi cuerpo, el hecho de que hable ya es mucho.
-
Te recuerdo que además de eso, ambos han mostrado signos de violencia -añadió Memoria.
-
Cierto, pero creo que por motivos distintos. Mientras Libido se limita a dar algún que otro puñetazo a Lado Oscuro -ambos se sonrojaron-, y a realizar acciones más o menos normales pero a gran velocidad, mi cuerpo tiene un comportamiento más...
-
Si, sé lo que quieres decir -dijo Memoria. Era obvio que se refería al día que desapareció.
-
Por no hablar de los alaridos que se oyen por la noche... ¡brrr! -añadió Decencia estremeciéndose.
- ¿Ein? ¿Qué alaridos? -le pregunté extrañado.
-
Sí, bueno... ocurre desde hace una semana, más o menos -repondió Conciencia-. El cuerpo de Sentido Común se levanta solo, se asoma a la ventana y empieza a gritar como si lo estuvieran matando...
-
... para después reirse como una hiena y darse un leñazo contra el suelo -concluyó Humor-. Bah, aprendiz... se cree que puede reir mejor que yo...
-
Claro que puedo -dijo el cuerpo de Sentido Común.
-
Tú calla...

Silencio total. La clase de silencio que te entra por los oidos y te taladra el cerebro, mientras poco a poco vas asimilando un hecho insólito que acaba de tener lugar.

- ¡Basta, por favor! ¡Esto ya comienza a ser surrealista! -exclamé alterado.
-
Tonterías. Nada que no pueda solucionar con un taladro y cinta aislante -dijo Libido con una voz totalmente distinta, más aguda.

Fue en ese momento cuando nos dimos cuenta de que Libido volvía a tener cuatro brazos.

- ¡Jo... -comencé a gritar.

Los brazos desaparecieron tan rápidamente como habían aparecido.

- ... der! -terminé.

De nuevo el silencio taladrante (ya empezaba a hacer daño). Todos miramos a Libido, la cual parecía despertar de un trance o algo parecido, excepto Decencia, a la cual le había dado un soponcio.

- ¿Eh? ¿Qué pasa? ¿Por qué me miráis así?
-
Por nada nena, por nada... -contestó Lado Oscuro, resignado.
-
Pe... pe... pero... -balbuceaba Ima.
- Chicos -dije lo más calmado que pude-. En serio. Me rindo. ¿Por qué no lo dejamos correr?
-
¿Cómo? ¿Pero no eras tú el que quería saber qué estaba pasando aquí? -preguntó Conciencia.
- Ya... pero me gustaría conservar un mínimo de cordura para las navidades, que son ya mismo.
-
Apoyo la moción -dijo Sentido Común-. No nos vendrá mal un descanso.
-
Ésto... ¿y si vuelven a pasar cosas raras antes de la navidad? -preguntó Ima.

Me levanté. Miré a todos. Recapacité.

- Ima... ¿a qué llamas tú "raro"?

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