TEMPORADA 1 / EPISODIO 12

EL TÍPICO ESPECIAL DE NAVIDAD DE TODAS LAS SERIES

LA HISTORIA QUE VAN A VER A CONTINUACIÓN ESTÁ FUERA DE LA CONTINUIDAD DE LA SERIE "THE FREAKERS"; SE TRATA DEL REGALO DE NAVIDAD DE NUESTRO EQUIPO DE GUIONISTAS Y ACTORES. EN NOMBRE DE TODOS LOS QUE HACEN POSIBLE ESTA SERIE, LES DESEO QUE PASEN UNAS FELICES FIESTAS Y QUE ESTE ESPECIAL SEA DE SU AGRADO.

AUNQUE TAMPOCO TENGO MUCHAS ESPERANZAS, NO CREAN.

ME REFIERO A LAS FIESTAS.

El Mandamás


El nuevo día acababa de empezar. La luz del sol reflejada en la nieve de la cumbre, como si de oro puro se tratase, deslumbraba a los afortunados observadores que se hallaban en la base de la montaña. Es una lástima que los protagonistas de nuestra historia no estén entre ellos, ya que en realidad comienza a varios miles de kilómetros de distancia.

Dani se quitaba las legañas de los ojos, un signo inequívoco de que se había levantado segundos antes e iba zombi perdido por el pasillo, haciendo crujir el suelo de madera. De hecho, precisamente aquella mañana crujía demasiado, tal como comprobó cuando se estampó contra el suelo del piso inferior.

Al despertar volvía a estar tumbado en su cama, pero advirtió algunos cambios significativos: tenía la pierna escayolada y suspendida en el aire por una cuerda, y un vendaje en la cabeza que, por cierto, le dolía bastante. A su alrededor vio a los seres que le ayudaban siempre a realizar su trabajo. Parecían preocupados.

- ¿Te encuentras bien? -le preguntó Imaginación.
- Siento como si me atravesaran la cabeza con un destornillador... -contestó Dani-. Y lo mismo me pasa en la pierna... ¡ouch!
-
Joder, está hecho un higo... -comentó Lado Oscuro.
-
Si, desde luego no estás como para trabajar -añadió Sentido Común.
- ¡Eh, eh, alto! -protestó Dani- Nunca he faltado a mi trabajo y no pienso empezar ahora.
-
Pero jefe, mírate bien -replicó Conciencia señalándole-. No dudo que tengas ganas de hacerlo, pero ahora estás indispuesto. Es obvio, vamos.
- Conciencia, ya sabes que este es un empleo imposible de cambiar por otro. Además... no deseo infravaloraros, pero creo que sólo yo puedo hacerlo.
-
Bueno, experiencia no te falta -le recordó Memoria-, pero por muy experto que seas, creo que esta vez tendremos que encargarnos nosotros de la faena.
-
¿Habláis de experiencia? Pues yo soy la más indicada... -sugirió Decencia.
-
En edad puede que si... pero tú no sabrías darle un toque picarón ni aunque la supervivencia de la humanidad dependiera de ello -le contestó Libido, desafiante.
-
¡A mí! ¡A mí! ¡Dejadme organizarlo a mí! -gritó Humor.
-
¡Tú calla, maldito desequilibrado! -le replicó Valor cabreado- ¡Con soldados como estos no vamos a hacer nada, joder!
- ¡Basta ya! -gritó Dani. Tras reflexionar un poco prosiguió- En fin, creo que tenéis razón. Este año no voy a poder hacerlo yo, así que... ¡a trabajar! Conciencia...
-
¿Si? -preguntó ella.
- Encárgate tú de hacerles pencar, no sea que se desmadren como siempre.

Uno a uno abandonaron la habitación, dejando solo a Dani para que pudiera descansar. La última era Imaginación, pero Dani le dijo:

- Eh Ima, espera un momento...
-
¿Qué quieres? -preguntó ella.
- Pase lo que pase, no permitas que ni Humor ni Lado Oscuro se encarguen de los adornos.
-
Descuida... -dijo sonriendo.

Los Freakers se pusieron manos a la obra. Lo primero que hicieron fue realizar un recuento de los envíos que se iban a efectuar, y tras comprobar que faltaban unas cuantas docenas de paquetes, se pusieron a buscarlos como locos. Resultó que pertenecían todos a un mismo envío con destino a Latveria, pero eso es otra historia que no viene al caso.

Conciencia daba órdenes a diestro y siniestro (cuando quiere puede llegar a ser muy mandona), y tras un descanso de diez minutos le dijo a los demás:

- Bueno... lo siguiente es dar de comer a los bichos y prepararlos para el viaje.
-
Y recoger sus cagarros... -añadió Lado Oscuro con gesto de asco.
-
Gracias por presentarte voluntario Lado Oscuro. ¡Adelante!

Él se fue murmurando algo entre dientes (prefiero no saber lo que era) en dirección a las cuadras.

- ¿Qué más queda? -preguntó Conciencia.
-
Los adornos de los paquetes... y enviarlos, claro -respondió Memoria.
-
¡De eso me encargaré yo! -exclamó Humor.
-
Por encima de mi cadáver -le dijo Imaginación muy seria.

Naturalmente, Ima fue la encargada de poner los adornos, aunque Libido la ayudó un poco. Estos tenían muchas variantes, pero casi todos incluían lazos de color granate, verde oscuro, azul o amarillo. Para que Humor dejara de molestar, le dijeron que fuera con Lado Oscuro a preparar "los bichos" (como ellos los llamaban), cosa que hizo esbozar una sonrisa traviesa a Imaginación.

Horas después, todos volvieron a reunirse. Todos menos uno.

- ¿Dónde está Sentido Común? -preguntó Conciencia.
-
No lo sé... pero su cuerpo está ahí tirado -respondió Ima.
-
sooCOOrroOOO... -se escuchó a lo lejos.
-
¿Qué ha sido ese grito? -preguntó Libido.
-
¡Voy a ver! -exclamó Valor.
-
Espera Valor, voy contigo -le dijo Conciencia.

Encontraron a Sentido Común planchado y plegado dentro de uno de los paquetes del último envío. Al parecer se había quedado dormido y había caido en el paquete sin darse cuenta, justo antes de que Imaginación y Libido lo adornaran.

- ¿A quién se le ocurre dormirse en horas de trabajo? -le dijo Conciencia enfadada.
-
¿Tú sabes lo difícil que es tomarse un café por la mañana cuando no tienes brazos? -le contestó Sentido Común.
-
No nos distraigamos soldados -interrumpió Valor-. ¿Qué falta por hacer?
-
Pues... cargarlo todo, claro -respondió Conciencia tras meditar un poco-. Y tened mucho cuidado, hay objetos frágiles -añadió.

Afuera hacía frío. Más que eso. Dicho en lenguaje coloquial, hacía una rasca del copón. Es lógico si tenemos en cuenta que aquel lugar se encontraba en mitad del Polo Norte. La noche ártica lo envolvía todo como una terrible sombra maléfica (o como si les hubieran cortado la luz por falta de pago. No importa). Los Freakers habían logrado terminar su trabajo en tiempo récord, y ahora el vehículo ya cargado y los "bichos" que lo tiraban esperaban ser utilizados. Pero... ¿por quién?

- Bueno... ¿lo decidimos por votación? -sugirió Imaginación.
-
¿O a patadas en las bolas? Jejejeje... -dijo Humor. Demasiados capítulos de South Park.
-
No hombre, que luego no se aprovechan... -contestó Libido.
-
Yo sigo sugiriendo que vaya la más experimentada -dijo Decencia.
-
Señora, le aseguro que esos niños son auténticos monstruos para los que hay que estar preparado... -le dijo Valor a Decencia.
- ¡ME PARECE QUE EL EXPERTO SOY YO! -gritó una voz desde la puerta de la casa.

Era Dani. Cojeaba un poco y se apoyaba en un bastón, pero su vestido rojo y su inquietante mirada le daban un aspecto temible.

- ¡Caray! ¿Ya te has recuperado? -le preguntó Conciencia sorprendida.
- No estoy en plena forma -dijo Dani al acercarse-, pero creo que podré hacerlo -luego miró el trineo y sonrió-. Mmm... habéis hecho un gran trabajo chicos.
-
¡Gracias! -exclamó Ima sonriendo.
- Y ahora... -continuó- comienza el mío.

Se subió al trineo, se acomodó y tomó las riendas. Antes de empezar su viaje de cada año, les dijo:

- No me esperéis levantados. Esta va a ser una noche muy larga... ¡arre!

Y el trineo se puso en movimiento. Primero se deslizó unos cuantos metros sobre la nieve y el hielo, y luego se elevó en el aire como una cometa gigantesca. Saludó hacia abajo, y los Freakers le devolvieron el gesto. Incluso Lado Oscuro, aunque él añadió un gesto realizado con un único dedo que, digamos, no era muy educado.

Ya no podían verle. Por fin podía hacerlo. Con una mano se agarró una oreja y estiró con todas sus fuerzas hasta que toda la piel de la cabeza salió como una máscara (cosa que realmente era), dejando al descubierto su auténtico rostro cadavérico. Los renos que tiraban del trineo se convirtieron en horrorosos zombies cornudos mientras él gritaba:

- ¡¡A LA SEGUNDA VA LA VENCIDAAAA!! ¡¡JA, JA, JA, JA, JA!!

Para sus empleados, él se llamaba Dani.

Pero esa noche, el mundo entero conocería por fin la venganza de Jack Skellington...

 

¿F I N?