TEMPORADA 1 / EPISODIO 2
VAMOS A DEJAR LAS COSAS CLARAS
- Vale... estáis frente al Macute Degenerado, que se muere por
destriparos... ¿qué hacéis? -pregunté mientras los demás jugadores estudiaban
las posibilidades.
- ¡Está claro! ¡Le meto una granada por
el culo y se acabó el puto bicho! -gritó Valor.
- ¿Armas? Bah, eso es para pijos... un
par de zarpazos bien dados y lo convierto en fichas de dominó...
-dijo Lado Oscuro.
- Tengo otra propuesta. ¿Y si uso mi poder
de invisibilidad, floto por encima de él, quito un ladrillo del techo y se lo
lanzo como maniobra de distracción, mientras los demás le disparan unas cuantas
ráfagas en formación de doble cucharilla invertida, cantando además la
Canción del Puercoespín? -sugirió Imaginación.
- Pues yo intento cabrearle más y le digo...
¡tu padre era tan gordo que se sentaba al lado de todos los niños de la clase!
¡Jjijijijijojojojojo...! -exclamó Humor, dando nuevas muestras de su particular sentido del "ídem".
- Supongo que mis encantos no servirán
con ese monstruo, ¿no? -preguntó Libido.
- Chicos, pensemos con la cabeza... ¿no
véis que es más lógico huir y pedir refuerzos? -propuso Sentido Común.
- ¡Serás cobarde! ¡Pero si sólo es un
macute degenerado! -gritó Valor.
- ¿Y te parece poco? -replicó
Imaginación- ¡Esos bichos desayunan fanhunters!
- Nah. A ese bicho me lo ventilo yo en
tres asaltos...
- ¿Tú y qué ejército? -dijo Lado Oscuro.
- ¡Yo soy mi propio ejército, escoria!
- ¿Ejército
escoria? Así te va...
- ¡Te lo advierto! -Valor apuntó con su arma
(la de verdad) a Lado Oscuro- ¡No
voy a permitir más impertinencias!
- Er... si queréis lo dejamos para otro momento... -sugerí.
- ¿Por qué? ¡Yo me lo estoy pasando de
miedo! -dijo Humor.
- Es que me parece que Conciencia, Memoria y Decencia se están aburriendo mucho...
- ¡Este juego es... es... insultante!
¡Ignominioso! ¡Carente de buen gusto! -protestó
Decencia.
- Lo siento, a mí no me llama la atención
porque como ya has jugado esta aventura, la recuerdo perfectamente
-dijo Memoria.
- Dani... ¿no crees que deberías estar
estudiando? El rol lo puedes dejar para otro momento...
-añadió Conciencia.
- Tienes razón: tengo que dejarlo... pero no para estudiar, sino para hablar
de nuestros asuntos. Vamos a dejar las cosas claras... -y con ésto me levanté
y empecé a recoger todo el material del juego de rol de Fanhunter que había
sobre la mesa del salón, que era donde estábamos jugando.
Pues si. Hay días terriblemente monótonos, en los que nada más levantarte, ya sabes exactamente las cosas que vas a hacer hasta la hora de dormir y en qué orden; también los hay un poco más variados, en los que eres consciente de a qué personas vas a ver o a qué sitios vas a ir, pero desconoces el desenlace de todo. Y luego hay días únicos e inclasificables, que son consecuencia de acontecimientos extraordinarios e irrepetibles; en esos días, cualquier cosa, literalmente, es posible.
Hoy es uno de esos días.
- Veréis... -comencé mientras volvía a sentarme junto
a la gran mesa rectangular del comedor, alrededor de la cual aguardaban todos
a que hablara- Hace un momento estaba pensando en una cosa que no puedo quitarme
de la cabeza... si por ejemplo, mi memoria está aquí... ¿por qué sigo teniendo
mis recuerdos? O... demonios, si mi imaginación también está sentada en esta
mesa... ¿cómo puedo decir: "el efelante fucsia buceó hasta la nube más
alta del planeta Tirulán, mientras un grupo de almejas congoleñas cantaba el
Carmina Burana ante millones de ladillas enfurecidas"?
- Interesante pregunta... -respondió Conciencia.
- Tengo una teoría al respecto
-dijo Sentido Común, el cual seguía hablando sin mover los labios y llevaba
puesta la misma bufanda, incluso a pesar de estar bajo techo.
- A ver, ilústranos...
- Creo que en realidad tú ya no tienes
ni memoria, ni imaginación, ni sentido común, ni nada de lo que te rodea en
este momento. Mi teoría es que todo ese trabajo lo seguimos haciendo a través
de tí de forma involuntaria, como una especie de conexión mental, o algo
parecido... la verdad es que, en esencia, es lo que ya hacíamos antes.
- ¿Quieres decir que antes actuábais por reflejos?
- Antes ni siquiera teníamos uso de razón.
No... existíamos... -contestó Imaginación. Parecía haber meditado bien sus palabras.
- Si, y parece que el hecho
de salir al exterior nos ha dotado de personalidad... -añadió Sentido Común-. Mmmm... ahora que pienso... todas las
piezas parecen encajar.
- ¿A qué te refieres? -pregunté.
- Fíjate en ésto... o
mejor, fijáos todos: Memoria nos ha dado la personalidad.
Imaginación ha diseñado nuestra apariencia. Lado Oscuro es el
encargado de darnos autoconfianza. Valor nos ha dado la fuerza y
el arrojo. Conciencia es la que nos hace reflexionar. Humor nos
ha regalado la risa. Líbido aporta un toque de picardía.
Decencia es nuestro límite moral. Yo os he dado serenidad... y
tú, Dani, eres el núcleo del grupo; sin tí no existiríamos.
- En otras palabras: entre todos os habéis creado a vosotros mismos gracias
a mí... er... ¿algo así? -me paré a reflexionar un poco. Aquello no tenía
ni pies ni cabeza-. Bueno, ya intentaré comprenderlo otro día.
De momento me conformaría con que intentáramos llevarnos mínimamente
bien entre todos y evitáramos más sorpresas. Por hoy ya tengo
bastantes. Para empezar...
- Soldado Muñoz, no le des más
vueltas -interrumpió Valor mientras se levantaba y sacaba
pecho-. ¡Aquí hemos llegado, aquí estamos ahora... y por mis cojones que aquí
nos vamos a quedar hasta que caiga el último soldado!
- ¡Jjijijiji...
jajajajajaja...! -rió Humor.
- ¿De qué te ríes,
hiena?
- ¡De que no llevas pantalones! ¡Juajuajuajuajua...!
No sé qué causó mayor impacto psicológico: la increíblemente artificial risa de Humor o el hecho de que Valor, efectivamente, comprobó que lo único que tapaba sus partes íntimas eran unos calzoncillos blancos con el dibujo de un osito marrón.
Ya sabéis, los grandes clásicos de la comedia nunca mueren...
- Que tenga que ver estas
cosas a mi edad... -dijo Decencia.
- Hum... -murmuró Valor, tratando (sin éxito, como
veremos enseguida) de mantener la compostura y la disciplina militar- ¿Alguien tiene alguna idea de dónde pueden
estar?
- Si hombre, aquí mismo -le contestó Lado Oscuro mientras sacaba la mano de debajo de
la mesa; en ella llevaba los pantalones militares de Valor-. Bonitos
calzoncillos. ¿Son de tu madre?
- ¡TÚ! ¡ASPIRANTE A CADÁVER! ¡DEVUÉLVEMELOS
AHORA, Y PUEDE QUE SÓLO TE FUSILE TRES VECES!
- ¡Ven a buscarlos si te atreves!
- Chicos, chicos, un poco de ca... -intentó
decir Sentido Común.
¡¡¡PLAF!!!
Valor le arreó un impresionante puñetazo a Sentido Común, que estaba sentado a su lado. Lo que vino después fue inevitable: al grito de "¡PELEA, HAY PELEA!" (otro gran clásico. Lo siento, tendréis que acostumbraros a ver muchos de estos por aquí), todos y cada uno de los presentes (excepto yo, que fui lo bastante ágil como para refugiarme bajo la mesa tapándome la cabeza con las manos) iniciaron una batalla campal en el salón-comedor de mi propia casa.
Lado Oscuro lanzó zarpazos a diestro y siniestro mientras gritaba "¡¡Aaaaargh...!! ¡¡Sóis unos rajados bastardos!!". Valor sacó su arma de la espalda y disparó con una potencia terrible; no le dio a nadie, pero se cargó una pared entera. Libido atrajo a Humor y le arreó una patada en donde más duele (pero seguía mondándose de risa. Jamás entenderé a ese hombre). Imaginación cambió el color de sus alas (ahora eran rojas), y las batió con tal fuerza que se levantó un vendaval terrible en mitad del salón. Memoria hizo que los ceros y unos de su traje cobraran vida, y salieron volando en todas direcciones, provocando grandes destrozos. Sentido Común se movió como un autómata mientras su bufanda golpeaba a todo el mundo con bastante fuerza (fue en ese momento cuando empecé a sospechar que la bufanda era más de lo que aparentaba. Bueno, eso y que no debía volver a probar aquellas patatas picantes de dudosa marca y efectos probablemente alucinógenos). Conciencia repartió leña con su propio bastón.
Y Decencia... ¿dónde estaba Decencia?
- ¡¡¡ALTO!!! -gritó de repente desde el otro extremo de la
habitación. La pelea terminó de golpe, y todos nos giramos
hacia ella y vimos que llevaba una escoba en una mano, y en la
otra su libro abierto. Ahora ya se podía leer el título:
"El Arte de Hablar sin Decir Palabrotas". Su cara no
reflejaba precisamente alegría ni felicidad.
- Mosquis... -no se me ocurrió nada más que decir estando bajo la mesa.
- ¡Como vuelva a ocurrir
algo así... LO PAGARÉIS CARO!!!
- Si, ya, claro... ¿y qué
vas a hacer, vejestorio? ¿Darnos escobazos?
-dijo Lado Oscuro.
La expresión de Decencia cambió de repente; pasó de estar enfadada a estar concentrada... e inmediatamente después, lanzó su escoba en un ángulo perfectamente calculado y le dió a Lado Oscuro en toda la jeta, con tanta fuerza que lo lanzó al fondo de la habitación, estampándose contra la pared y cayendo justo al lado de Humor, el cual tenía las manos sobre sus partes íntimas pero no paraba de reir. A modo de gran fin de fiesta, la escoba volvió rápidamente a manos de Decencia como un boomerang.
- ¿Algún otro interesado en poner a prueba mi paciencia?
Obviamente, todos enmudecieron, Lado Oscuro veía las estrellas sentado en el suelo, con la cara completamente roja y sangrando por la nariz. Entonces, al ver que nadie reaccionaba, me atreví a salir de mi refugio... y absolutamente horrorizado, contemplé lo que aquella pandilla de impresentables (porque no había un mejor calificativo) había hecho; pensad en una trinchera de la segunda Guerra Mundial pisoteada por Godzilla... ¿ya? Pues aquello era peor: paredes destrozadas y/o desintegradas por completo, ventanas hechas añicos, sofás más agujereados que un colador y muebles que, digámoslo suavemente, habían conocido mejores tiempos.
- Chicos... esto.. o sea... -intenté decir con los ojos
como platos.
- ¿Si? ¿Qué pasa? -preguntó Sentido Común.
- ¿Os habéis dado cuenta de que este salón es ahora una zona catastrófica...
y que mis padres llegarán dentro de tres horas y media?
- Er... si. Vaya. Oh, vaya...
- Hay que encontrar una solución
rápidamente... -comentó Libido.
Todos nos quedamos mirándola.
- ¿Qué pasa? ¡A
veces pienso en algo más que en sexo! -protestó. Luego
bajó un poco la cabeza- A veces...
- ¡Tranquilo, soldado! ¡Si tus padres
montan el cristo, se las verán conmigo! -exclamó Valor.
- Hazme un favor Valor, no digas chorradas durante un par de minutos... -puse
a funcionar el cerebro mientras caminaba por toda la habitación-. Memoria...
¿tienes algún recuerdo que nos pueda ser útil?
- No... ¿has vivido ésto antes? ¿Entonces
cómo quieres que lo recuerde? -se quejó Memoria.
- Es cierto... ¿y tú, Ima? ¿Se te ocurre algo?
- Mmm... bueno, podría intentar
algo. Pero más vale que os tapéis los ojos... -dijo Imaginación.
- ¿Qué quieres decir con...?
Un intenso resplandor azulado inundó el salón. Casi me dejó ciego.
Por supuesto, no las tenía todas conmigo. Joder, no llevaba ni un día con ellos y ya se habían cargado mi casa...
PRÓXIMO EPISODIO
Demasiado Gracioso para este Mundo