TEMPORADA 1 / EPISODIO 3

DEMASIADO GRACIOSO PARA ESTE MUNDO

No me preguntéis cómo lo hizo, pero cuando desapareció el brillo cegador, el salón estaba como nuevo.

Es decir, podéis preguntarme cómo lo hizo, claro. Y yo puedo responderos. El problema es que si lo hiciera, no tendría mucho sentido que continuara relatando esta historia. Dejemos de adelantar cosas y prosigamos...

(ahora viene cuando el/la lector/a cierra esta ventana y se dedica a mirar los episodios de la segunda o la tercera temporada, incapaz de contener sus ansias de saber cómo demonios se las arregló Imaginación para reconstruir el salón de una forma tan rápida. Es una pena reventar una historia así, pero la naturaleza humana es lo que tiene. Algún día aprenderé a no incitar a la gente a hacerlo)

- Esto... buen trabajo... supongo... -intenté decirle a Imaginación.
-
¡Jajajajajaja...! -indudablemente era Humor.
- ¿Y ahora por qué te ríes? Bueno, aparte de porque estás como una cabra...
-
¡Jejeje...! Porque me estaba acordando de un chiste de un náufrago, un cerdo y un perro que...
- Er... tengo algo... ¡en el microondas! -exclamé intentado encontrar alguna excusa para escabullirme.
-
Yo también tengo algo en el... er... ¡en el dormitorio! -dijo Libido cogiendo del brazo a Lado Oscuro.
-
¿Pero es que no aguantáis ni un simple chiste de este pardillo? Hay que ver... -gruñó Valor.
-
¡Calla y corre, maldito suicida! -le aconsejó Imaginación mientras saltaba por la ventana.

El resto salió corriendo como alma que lleva el diablo. Finalmente, sólo quedó Valor en el centro del salón, justo delante de Humor, el cual se había quedado callado a partir del momento en que la gente había comenzado a huir.

- ¡Bah! No es divertido contar chistes sin público... -dijo Humor.
-
¡Bah! No es divertido volarte los sesos sin público... -dijo Valor al mismo tiempo-. En fin, iré a pulir un poco mis armas; confío en que Dani tenga un soplete y una sierra mecánica...

De este modo y pese a que todas las pruebas apuntaban a que no era buena idea llegar a esa situación, Humor se quedó sólo. Algo que a él no le gustaba nada, por supuesto, porque no tenía a quién hacer reir (hay que comprender que existen diferentes puntos de vista. Desde el suyo, todo el mundo le reía sus gracias y las nubes eran fucsias, pero eso último no viene al caso). Para distraerse y evitar caer en el estado emocional que más odiaba (el tedio) empezó a mirar en todos los cajones del salón y, posteriormente, del resto de la casa. Cuando llegó a la habitación de los invitados encontró una vieja manta verde que ya nadie usaba. En el instante en que la cogió y la sostuvo en sus manos, fue como si un rayo atravesara su mente (creo que eso debe doler), o como si una luz proviniente del Más Allá le hubiera iluminado... ¿qué debía hacer con ella?

Mientras tanto, en la cocina, donde estábamos los demás, Lado Oscuro y Valor discutían sobre quién la tenía más grande (la resistencia), Libido leía un artículo de Muy Interesante sobre el sexo, Decencia barría la estancia con su escoba, Memoria se había quedado de pie en el patio, mirando pacientemente al cielo, y Conciencia, Sentido Común y yo estábamos sentados sobre la mesa de la cocina, y hablábamos sobre lo que haríamos cuando mis padres llegaran a casa.

- Es muy sencillo; como ya te hemos explicado, a nosotros sólo nos ve la gente que queremos que nos vea, así que para ellos seremos invisibles -dijo Sentido Común.
- Si, eso ya lo he cogido, pero... ¿y el espacio que ocupáis? ¿Dónde os meteréis para que no os toquen ni os rocen en ningún momento? Sois invisibles, pero no intangibles.
-
Mmm... es verdad... -se levantó para hablarle a Memoria, que seguía en el patio-. ¿Recuerdas tú si hay algún hueco en la casa que se pueda aprovechar?
-
¿Para 9 personas? ¿Aquí? Más que un hueco, necesitaremos un milagro... -respondió.
- Por lo que veo, vais a tener que buscaros la vida... -murmuré.
-
Podríamos colarnos en un hotel, aprovechando nuestra invisibilidad... ¿qué os parece? -propuso Sentido Común.
-
¡Hey, buena idea! -exclamó Conciencia-. Aunque conseguir las llaves será algo más difícil...
-
Mirad, ya vuelve Imaginación -dijo Memoria.
-
¿Ya ha pasado la tormenta? -dijo Ima tras entrar en la habitación y plegar sus alas, que volvían a ser doradas.
- Pues ahora que lo dices... no tengo ni puta idea de dónde está Humor... -le respondí. Al instante recibí un fuerte golpe en la cabeza-. ¡OUCH!
-
¡Cuida ese lenguaje, Daniel! -exclamó Decencia mientras sostenía la escoba con la que acababa de sacudirme.
- ¿Era necesario arrearme con eso?
-
¡Si! ¡El orden y la disciplina ante todo!

"A esta le doy 4 ó 5 días. No aguantará mucho más con esta pandilla..." -pensé.

- Bueno, volvamos a nuestro tema -proseguí-. Ima, el resto del grupo necesita una idea para conseguir las llaves de un hotel, y poder colarse por todo el morro en alguna habitación.
-
Eso es fácil: sólo tenemos que...

¡¡¡CATACRACK!!!

Humor entró en la cocina resbalando con la manta verde que llevaba puesta en la espalda a modo de capa, y estampándose ruidosamente contra el suelo. Todos pudimos ver entonces la frase que él mismo había escrito con un rotulador negro en la parte posterior de la manta: "DEMASIADO GRACIOSO PARA ESTE MUNDO". Eso sí, con unas faltas de ortografía horrorosas.

- ¿Pero qué está haciendo este cretino? -preguntó Valor mientras se acercaba a Humor; lo levantó del suelo con una sola mano agarrándolo por la cabeza-. ¡Soldado Humor! ¡Estamos intentando hallar una solución factible a nuestros problemas, mientras tú te dedicas a hacer el gilipollas con una manta! ¡Siéntate en una silla y colabora como un buen soldado, cojones!

Valor soltó a Humor, y este calló de culo sangrando por la nariz y meándose de risa.

- En fin, volvamos a lo nuestro... -prosiguió Lado Oscuro-. ¿Que se te había ocurrido Ima? ¿Despedazar al conserje y al botones del hotel, quizá?
-
¿O hacer que nos den las llaves a base de jarabe de cama? -preguntó Libido dejando la revista en la mesa y adoptando una postura muy provocatica.
-
Er... no exactamente -respondió Imaginación mirando a Lado Oscuro y Libido como si tuvieran a King Kong en la cara-. Había pensado que, mientras uno de nosotros firma disimuladamente en el registro y va a buscar la llave de la habitación, el resto espera en la calle a que...
-
Firmar el registro es una buena idea -interrumpió Memoria-, pero si introducen los datos en el ordenador se darán cuenta de que no hemos pagado esa habitación. Yo podría infiltrarme en el sistema y cambiar esos datos rápidamente.
- Jo, esto ya parece Misión Imposible... -comenté en voz baja.
-
¿Y por qué no pagamos como personas decentes? -dijo Decencia haciendo honor a su nombre.
-
Porque no tenemos ni un puto duro, señora... -respondió Lado Oscuro, justo antes de recibir un nuevo escobazo en la cara y caer inconsciente al suelo.
- Er... Decencia... te agradecería que no tomaras eso como una costumbre -me atreví a decirle-, porque entre Humor y Lado Oscuro no doy abasto con las tiritas...
-
¡Joven, en mis tiempos yo habría matado por recibir escobazos cuando me portara mal! ¡Es el único castigo que no se olvida!

"¿Tiempos? ¿De qué tiempos habla esta señora? ¡Si sólo tengo dieciocho años!", pensé.

- A todo esto... ¿dónde se ha metido Humor ahora? -preguntó Conciencia al darse cuenta de que nuestro chiflado particular había vuelto a irse.
-
Déjalo, ya aparecerá -respondió Sentido Común.
-
Eso, eso... ¿qué tal si nos vamos ya y empezamos a buscar hotel? -sugirió Imaginación al tiempo que movía las alas preparándose para volar de nuevo.
-
De acuerdo; Memoria y tú ya acabaréis de explicarnos el plan por el camino -respondió Conciencia. Luego se dirigó a mí-. Dani, nos veremos mañana... o eso espero.
- OK. No llaméis desde el hotel, o mis padres se llevarán un susto de muerte.
-
Tranquilo, tendremos cuidado con eso... -entonces Conciencia miró en todas direcciones- ¿Humor? ¿Estás ahí?
-
¡Deja de jugar al escondite y vámonos ya! -gritó Valor. Pero Humor no apareció.
-
Allá él -comentó Conciencia-. Dani, si le ves dile que nos hemos ido. Siendo una sóla persona, a él si lo podrás esconder, ¿no?
- Si, bueno... -dudé un instante- Supongo que si le abrocho la camisa de fuerza, lo amordazo y lo meto a presión bajo mi cama, no habrá ningún problema... -respondí finalmente.
-
¡Tú... tú si que sabes, Dani! -exclamó Lado Oscuro que acababa de recobrar el sentido y se había levantado del suelo.
-
¡Hasta mañana! -dijo Sentido Común.

El resto se despidió también de mí... aunque algunos lo hicieron de una manera muy particular. Por ejemplo: Valor me dio un apretón de manos tan fuerte, que pude ver con total claridad todas las constelaciones del hemisferio norte (y parte de las del sur); Lado Oscuro me enseñó sus uñas con un gesto amenazador y diciendo "volveré, pardillo"; y Libido me dio un impresionante beso de tornillo que me dejó casi sin respiración (ahora propongo al/la lector/a el sencillo juego de deducir cuál de las despedidas mencionadas disfruté más. Ánimo). Uno a uno fueron saliendo de la casa caminando por la puerta principal, excepto Imaginación, que nuevamente salió volando por la ventana (reconozco que si yo tuviera alas, también lo haría).

Al fin estaba solo. Volví al salón y me senté en un sofá mientras resoplaba, dispuesto a tomarme un más que merecido reposo; trataba de ordenar mis ideas para hallar una explicación a lo que había ocurrido en las últimas horas, pero luego me dí cuenta de que intentar explicar aquello era como hacer la cuadratura del círculo con un triángulo. Además, aún era demasiado reciente. Así que lo dejé correr. Para colmo, estaba demasiado hecho polvo como para ponerme a pensar en esas cosas, por lo que decidí tumbarme de lado en el sofá para poder descansar mejor.

Fue en ese momento cuando vi una nota sobre la mesa. Me levanté y la cogí para examinarla. En ella había un texto que decía: "¡BWA-HAHAHAHAHAHAHAHA! ¡OS PERSEGUIRÉ HASTA EL FIN DEL MUNDO! ¡SOY SUPERHUMOR, EL DEFENSOR DE LOS CHISTES OLVIDADOS! ¡JUAJUAJUAJUA...! Firmado: Humor".

- Oh-oh...

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Imagine All the People...