TEMPORADA 1 / EPISODIO 4
IMAGINE ALL THE PEOPLE...
- Hecho. Ya he introducido
los datos necesarios -dijo Memoria mientras tecleaba a una velocidad endiablada en el ordenador
portátil, que minutos antes había surgido de su propio vestido. Luego habló
a través del walkie talkie que había cogido en casa. El aparato llevaba por
lo menos una década sin funcionar, pero Memoria había logrado
repararlo con un nuevo despliegue de unos y ceros- ¿Cómo va eso, Valor?
- Ya casi estoy -respondió él-. Es
díficil coger las llaves aún siendo invisible, porque el
capullo del conserje está de pie justo al lado.
- Intenta no hacer
demasiado ruido.
- Creo que ya es tarde para
eso: me habrá oido al intentar cogerlas la primera vez, y ahora
no hay Dios que lo mueva.
- Tranquilo, tómate tu
tiempo.
Todo el grupo excepto Imaginación se hallaba en una callejuela cercana al hotel Numancia, de tres estrellas y 7 pisos de alto, el cual estaba a tan solo una manzana de distancia de mi casa. Memoria había logrado establecer una conexión via satélite con el ordenador del hotel, y los demás esperaban impacientes a que llegara el momento para colarse en el edificio. Ima se hallaba justo en la entrada del hotel, flotando sobre la puerta de la entrada (lo que provocó que los clientes que entraban y salían creyeran que se trataba del aire acondicionado), observando los movimientos de Valor.
"Esto va para largo..." -pensó ella.
De repente, alguien muy extraño entró en el hotel. Llevaba algo parecido a una sábana negra desde la coronilla hasta los pies, y un sombrero de ala ancha igualmente oscuro. Obviamente, la gente que lo vio entrar se lo quedó mirando como si fuese una especie de fantasma. El extraño ser caminó hasta recepción, y el conserje se quedó a cuadros al verle.
- Pu... ¿puedo ayudarle en algo, caballero? -titubeó.
El ser no dijo nada. Tan sólo sacó una tarjeta de debajo de la sábana y se la entregó al conserje, el cual la cogió con una mano temblorosa y la leyó.
- "MASOCA EL QUE LO LEA" -arqueó una ceja-. ¿Perdón?
Un guante de boxeo surgió del pecho del ser e impactó en los mofletes del conserje, impidiéndole decir ni una palabra más, ya que cayó al suelo inconsciente. Inmediatamente después, el ser se desvaneció en el aire, y nadie lo volvió a ver... bueno, casi nadie: Valor, que aprovechó el momento para coger las llaves, e Imaginación, que voló hasta la recepción (y sin haberlo deseado, me ha salido un pareado).
- Valor, te propongo una
adivinanza -dijo Imaginación-. ¿Qué
es más impredecible que una gota de agua en una catarata, y más cachondo mental
que un dibujante de hentai?
- Como no me des el
comodín del 50%...
Ima levantó la sábana y el sombrero del ser de un tirón... y ante ellos apareció la persona que les acababa de solucionar sus problemas de vivienda.
- ¡Humor! -exclamó Valor- ¡Joder,
cómo te lo montas!
- ¡Jejejejeje! No está
mal, ¿eh? -dijo Humor- Lo mejor será ver la cara de Dani
cuando reaparezca mañana en su casa... ¡sobretodo después de
la nota falsa que le he dejado! ¡JUAJUAJUAJUA!
- Er... ¿qué nota falsa? -preguntó Imaginación.
- Olvídalo Ima, ya tenemos
el camino libre -dijo Valor. Entonces
cogió el walkie talkie y habló-. Memoria: vía libre. Pasad a infrarrojos y subid
corriendo a la habitación... -miró la
llave que acababa de coger- la
nº 666. ¡Arreando!
El grupo se puso en marcha. Tras entrar sigilosamente en el hotel, subieron 6 pisos esquivando huéspedes, empleados y señoras de la limpieza (muy peligrosas según Valor), hasta llegar a la habitación 666, la cual tenía la puerta abierta. Era una habitación bastante espaciosa. Lógicamente no estaba preparada para albergar a 9 personas, pero se las arreglaron para distribuir bien el espacio. Había un mueble-bar en el salón donde también estaba una tele y dos sofás, una cama de matrimonio, dos camas de niños, una terraza, una ducha bastante estrecha embutida en el lavabo... en resumen, lo típico.
Podría seguir explicando lo que ocurrió durante la noche, pero si escribiera exactamente lo que Memoria me relató más adelante, me vería obligado a calificar este episodio de "No Recomendado Para Menores de Tres Metros" (una forma rápida de excluir a toda la humanidad, aunque lo siento por las jirafas y los elefantes). Sólo puedo decir que a la mañana siguiente, el suelo se había convertido en un vertedero (se habían pasado la noche llamando al Pizza Hut y al KFC), la tele estaba partida por la mitad, Humor caminaba en pelotas por el piso, Imaginación había emigrado asustada, Decencia sufría una crisis nerviosa, y Lado Oscuro y Libido mostraban una amplia sonrisa de satisfacción. Ah, y la cama de matrimonio tenía todos los muelles salidos.
Yo dormí bastante bien, algo curioso teniendo en cuenta que tenía muchas cosas en las que pensar, pero el cansancio y el sueño pudieron conmigo. Tras despertarme, desayunar y leer un poco el periódico, eran aproximadamente las 11 de la mañana de un domingo cualquiera. Mis padres habían vuelto a salir de casa, y mientras mi hermano Marcos leía los e-mails recibidos durante las últimas 24 horas, yo seguía buscando a Humor desesperadamente, aunque ya empezaba a sospechar que se había largado. Como es lógico, Marcos, que es cinco años mayor que yo, es moreno y tiene casi la misma altura que yo, acabó preguntándome:
- Dani... ¿se puede saber qué estás
buscando?
- Er... si, la... la Game Boy. ¿Dónde la guardaste la última
vez?
- Pero Dani, si el último que la ha usado has sido tú. ¿No ves
que está al lado de tu cama?
- Ah coño, es verdad...
- Necesitas con urgencia que te graduen la vista otra vez, ¿eh?
-dijo Marcos en tono irónico.
Cogí la consola para disimular y continué buscando a Humor por todo el piso; habitación por habitación, armario por armario, grieta por grieta; fue entonces cuando empecé a tener serias sospechas de que Humor me la había jugado.
De repente escuché un ruido proviniente de la ventana del salón; era Imaginación, que me pedía con señas que le abriera la ventana para poder entrar, cosa que hice. Por su expresión, daba a entender que estaba bastante asustada. Además, sus alas se habían vuelto de color gris, con lo cual deducí que la tonalidad cambiaba para reflejar su estado de ánimo.
- Hola Ima. ¿Habéis pasado bien la noche? ¿Dónde están los demás? ¿Y Humor?
Al cerrar la ventana, Ima rompió a llorar (suerte que Marcos no podía oirla) y se me abrazó como una niña asustada. Fue en ese instante cuando me di cuenta de que Ima representa también otro concepto: la inocencia.
- ¿Tan mal ha ido? -le pregunté-. Tranquila Ima, explícame qué ha pasado.
Ella plegó sus alas, se secó las lágrimas y se sentó en el sofá. Yo me puse a su lado.
- Mejor...
mejor no te lo explico -dijo-. No te gustaría.
- Bueno, me fío de ti.
- ¿En serio?
- ¡Pues claro! -exclamé usando por error un tono de voz más alto
del que realmente quería mostrar.
- ¿Dani? -preguntó Marcos desde la habitación- ¿Qué pasa?
- ¡Nada, nada, que acabo de hacer una línea a velocidad 16!
- Desde luego Dani, sólo tú eres capaz de emocionarte con el
Tetris...
"Pues no le falta razón", pensé.
- Dani, -continuó Ima-. los otros Freakers
me dan miedo, sobretodo Lado Os...
- Un momento, ¿cómo los has llamado?
- Er... Freakers. No sé, me parecía un
nombre bastante adecuado teniendo en cuenta de dónde hemos salido todos
-contestó señalando mi cabeza.
- Hey, pues me gusta. "The Freakers"... tiene gancho,
si.
Imaginación sonrió y sus alas empezaron a cambiar de tonalidad hacia el dorado.
- Veo que ya estás un poco más animada -le dije-. ¿Qué quieres
hacer mientras llegan los demás? Porque van a llegar, ¿no?
- Supongo que si, pero algunos lo harán
con una resaca de muerte.
- Joder, menuda debusteis organizar anoche...
- Calla, calla... esas... esas marionetas
de Humor hechas con huesos de pollo... -Ima se estremeció.
- Oye, a todo ésto... ¿dónde has dormido tú?
- Fui sobrevolando
Barcelona dejándome llevar por las corrientes de aire caliente,
hasta que llegué al puerto y me senté sobre una roca del
rompeolas. La noche estaba muy despejada y se podían ver
muchísimas estrellas, ¿sabes?
Miré detenidamente a Imaginación. Realmente tenía la cara, los gestos y la forma de hablar de una niña, pero el cuerpo era el de una adolescente... digamos casi adulta. Bueno, vale, ya sé que las adolescentes no tienen alas gigantes de halcón ni líneas de colores por todo el cuerpo; era sólo una forma de hablar. Demonios, estoy divagando para no tener que explicar lo que pensaba realmente en aquel momento. Imaginación... esto... ¡no, soy un caballero! ¡Y además, estoy volviendo a adelantar cosas! Por el amor de diox, es una cría. Y además... ¡había salido de mi cabeza!. Aunque claro... joder. Mirad, ¿podemos seguir con la historia? Gracias...
- Ima, me vas a ser muy útil -le dije.
- ¿Y éso?
- Porque eres una fuente inagotable de inspiración, y tengo
ganas de escribir algo... o quizá de componer alguna canción en
el piano.
- Bueno, yo ya te podía
inspirar cosas antes de tener forma física.
- Si, pero la diferencia está en que ahora puedo charlar contigo -me levanté
y la miré-. Ima... ¡juntos podríamos hacer que Tolkien o los Hermanos
Grimm parecieran unos aficionados!
- ¡Anda ya! ¡Fantasma!
-dijo medio riendo y lanzándome un cojín al estómago.
Aquello podría haber degenerado en una guerra de cojines, pero en ese momento se me ocurrió mirar por la ventana, y vi que el resto de los "freakers" ya habían doblado la esquina y se dirigían a la puerta del edificio. Humor iba envuelto en su sábana negra (de hecho, era lo único que llevaba), y pude confirmar así que me había gastado una broma (aunque sinceramente no le veo ni la más mínima gracia). Libido llevaba puestos los cascos de su reproductor de mp3, y bailaba al son de la música que escuchaba. Decencia caminaba apoyada en un bastón (muy cansada y con ojeras), y el resto del grupo parecía más o menos normal.
Bueno, "normal". Vosotros ya me entendéis.
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