TEMPORADA 1 / EPISODIO 8
HAY QUE TENER VALOR
- ¡¿Que te vas a dónde?! -exclamé sorprendido.
- Ya me has oido: me voy a Alaska
-respondió Valor-. Para ser feliz necesito
acción... mucha acción. Y aquí no encuentro la suficiente.
He oido decir que esa zona está plagada de bases militares y laboratorios secretos.
¡Justo lo que necesito!
- ¿Quién te crees que eres? ¿El marine del Doom? ¿Solid Snake?
-pregunté casi gritando.
- Además, por si aún no te has dado cuenta,
ya estamos a finales de noviembre, y en Alaska el invierno...
-añadió Memoria.
- Bah, tonterías -respondió
Valor orgulloso.
- ¿Y qué equipo de
supervivencia piensas llevarte? -preguntó
Conciencia.
- Tengo más que suficiente con lo que
ahora mismo llevo encima -Valor acarició su arma.
- Le harás daño a alguien con eso
-le advirtió Decencia.
- Exacto.
Imaginación entró por la ventana.
- ¿Alguna novedad, Ima? -le pregunté- ¿Has
visto a Sentido Común o a su cuerpo?
- Nada de nada, se han
esfumado totalmente. Incluso he encontrado el camión donde ha
caido el cuerpo, pero no estaban ahí.
- Puede que el pobre se haya perdido
-dijo Decencia.
- ¿Perdido? Nah... yo
diría que ha aprovechado su invisibilidad para meterse en alguna
casa de pu... -intentó decir Libido. Pero
no pudo acabar la frase porque de repente se había quedado
paralizada, con la mirada perdida y temblando de arriba a abajo.
- ¿Libido? -le preguntó Lado Oscuro- ¿Qué te ocurre?
Volvió a la normalidad a los pocos segundos; se sentía mareada y tuvo que apoyarse un momento en una estantería para recuperarse.
- ¡Joder, qué mareo!
-exclamó Libido.
- ¿Qué te ha pasado? -le pregunté.
- No lo sé, me he sentido
muy rara de repente, como si estuviera a punto de desmayarme...
pero ya me encuentro mejor.
- ¿Seguro?
- ¡Si, pesado! ¿Quieres que te lo demuestre
allí dentro? -dijo señalando la habitación donde se encontraba
la cama de matrimonio.
- Ejem... hay que averiguar dónde está Sentido Común.
- ¡AQUÍ!
Y en efecto, la persona que acababa de abrir la puerta silenciosamente era Sentido Común (la bufanda) montado sobre su cuerpo, el cual ya tenía el brazo en su sitio y llevaba un vendaje en la cabeza. Su ropa estaba hecha unos zorros y tenía bastantes rasguños por todo el cuerpo. Cerró la puerta con un gran portazo.
- ¡Anda,
si está aquí el hijo pródigo! -exclamó
Humor-. ¿Qué te ha
pasado, piltrafilla? ¿Es que vienes de la guerra?
- Humor, no estoy de
ídem... -respondió Sentido Común. Luego
habló a los demás-. Chicos,
lo he pasado fatal para recuperar mi cuerpo y volver aquí...
¡pero he descubierto algo increible!
- Sorpréndenos -dijo Conciencia.
- ¡Mi cuerpo está vivo!
¡Tiene pensamientos independientes y habla!
Todos nos quedamos estupefactos.
- Esto... -carraspeé- Sentido Común... ¿estás seguro de lo que
dices?
- ¡Totalmente!
- Entonces siento decirte que tu cuerpo es gilipollas.
- ¿Eh? ¿Por qué?
- Porque lleva un minuto con la mano atrapada en la puerta que
has cerrado.
Sentido Común se dio cuenta en ese momento y, lanzando un grito de terror, abrió la puerta y sacó la mano atrapada; tenía un corte no demasiado profundo pero de mal aspecto.
- Lo que
le faltaba... -se lamentó.
- Será mejor que le cure eso
-dijo Imaginación-. Afortunadamente he guardado un botoquín en el lavabo...
¡venga, lleva a tu cuerpo!
- No será necesario.
¡Mira, puede caminar solo!
Sentido Común salió volando hacia el grupo, muy seguro de sí mismo. A continuación escuchó un "¡crock!" detrás suyo. En efecto, su cuerpo acababa de estamparse de bruces contra el suelo. Sí, otra vez.
- Oye, ¿vas a seguir torturándolo mucho
tiempo más? Es que tengo que irme... -le dije a la bufanda, que
no acababa de creerse lo que estaba pasando.
- ¡No lo entiendo, de
verdad! Tendríais que haber visto cómo hablaba... ¡menudo pico
de oro!
- Desde luego, si sigue cayendo así
le va a quedar la boca que ni la de un ornitorrinco -comentó Humor entre risas.
- Anda, deja que yo me
ocupe -dijo Ima levantando el cuerpo en el
aire y llevándoselo al lavabo.
- Vivir para ver... -dije-. Bueno gente, me marcho. Hasta mañana...
- ¡Yo también me voy! -exclamó Valor- ¡Hasta
nunca, soldados!
- Pero Valor -dijo
Memoria-, ¿has pensado en
cómo vas a llegar a Alaska? Porque conociéndote, serías capaz
de ir nadando...
- ¿Nadando? ¿Para qué, si tengo esto?
-sacó un extraño aparato de un bolsillo y presionó un botón.
Y sin más, Valor desapareció en una nube de energía. Así, por las buenas.
Caminando lentamente fui hasta la puerta, la abrí, salí al pasillo y volví a cerrar. Fue entonces cuando no pude reprimirme más, y proferí un grito que debieron escuchar hasta en las Islas Kuriles.
Treinta segundos más tarde mi cara impactó contra el suelo de la acera, tras recibir una patada en el culo de parte del conserje.
- Gracias, lo necesitaba... -dije hablando solo en mitad de la acera. No es que sea precisamente un amante del dolor (más bien lo contrario), pero teniendo en cuenta la histeria absoluta que sentía, no había muchas más opciones.
Mientras, en la habitación 666, los freakers continuaban charlando.
- ... ¿entiendes?
-le dijo Libido a Humor- Lo del náugrafo y el cerdo está bien, pero le falta chispa.
Y el perro está desaprovechado.
- Quizá tengas razón.
Libido, tú podrías ayudarme a mejorar unos cuantos chistes
guarros que no me acaban de cuadrar. Por ejemplo, el de...
- ¡Aaaaaahh! -gritó Imaginación desde el lavabo.
- ¡Ima! ¿Qué ocurre? -exclamó Conciencia.
La puerta del lavabo se abrió y apareció Ima con el rostro desencajado, corriendo hacia el grupo.
- ¡Ha
hablado! ¡Ha dicho "hola pequeña" y me ha pegado un
susto de muerte!
- ¿Lo veis? -dijo Sentido Común.
Conciencia se asomó al lavabo y vio el cuerpo inerte de Sentido Común sentado frente al espejo, con un vendaje rodeándole la mano. Ni se movía, ni hablaba, ni respiraba.
- Imaginación... -dijo
Conciencia- Valga la redundancia, ¿no
te lo habrás imaginado?
- ¡No! ¡Lo juro, me ha
hablado!
- Oye, esto empieza a ser siniestro...
¡me gusta! -exclamó Lado Oscuro.
Conciencia apagó la luz del lavabo y cerró la puerta.
Una pena, ya que así no pudo ver la siniestra sonrisa que apareció en el rostro del cuerpo de Sentido Común. Y tampoco pudo escuchar las palabras que pronunció a continuación:
- Paciencia. La hora se acerca...
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