TEMPORADA 1 / EPISODIO 9

BUSCANDO A MEMORIA DESESPERADAMENTE

Esto no es nuevo; desde siempre he alternado semanas de aburrimiento con unos pocos días llenos de sorpresas. Por lo tanto, tras la marcha de Valor transcurrieron once días en los que no ocurrió absolutamente nada interesante.

Ya era diciembre, y una fría tarde fui a visitar otra vez a los Freakers. Fui recibido por Conciencia, que nuevamente me ayudó a llegar hasta la habitación 666 sin que me viera el conserje, con quien ya había tenido un cambio de impresiones (por llamarlo de alguna manera). El propósito por el que me encontraba allí, era para informarme de todo lo que habían hecho en esos días. Llamadme cotilla, pero vosotros haríais lo mismo en mi situación.

Ya que no había sillas para todos, nos sentamos en el suelo. Humor se sentó de cara a la pared, y habló con ella diciendo que su majestad era cada día más bella (jamás he comprendido a este hombre). Libido y Sentido Común no estaban presentes. Y Decencia fue la única que se sentó... bueno, se ancló a una silla. A ver quién era el guapo que la sacaba de ahí.

- Bueno, pues aquí estamos -dije-. Memoria, comienza tú.
-
Hay poca cosa que comentar -dijo ella-. Un par de ventanas rotas... el cuerpo de Sentido Común da mal rollito, Humor cuenta unos chistes vez más surrealistas, Libido se encuentra un poco mal, Decencia está al borde un ataque de nervios... ah, y Valor nos llamó hace tres días desde Alaska, preguntando si conocíamos algún método rápido para obtener nitroglicerina.
- Espera, espera -intenrrumpí-; antes de que sigas, hay dos cosas que me interesan de todo lo que me has dicho: lo del cuerpo de Sentido Común y lo que le pasa a Libido... por cierto, ¿dónde están los dos?
-
Bueno... Libido está en cama con fiebre -explicó Conciencia-. Suponemos que tiene la gripe, pero estamos cuidándola, y Lado Oscuro se ha quedado a su lado. Creo que ella lo lleva bastante bien.

En ese momento, un lamento surgió de la habitación donde se hallaba la cama de matrimonio.

- Queeeeaaaalguiiieeeenmeeemaaateeeeee...

Todo quedó en silencio unos instantes. Luego proseguí:

- Ejem... ¿y Sentido Común?
-
Si te refieres a la bufanda, está bañándose en la lavadora -contestó Decencia-. En cuanto a su cuerpo... bueno, prefiero no hablar, me da escalofríos...
- ¿Cómo? ¿No se supone que si está mucho tiempo separado de su cuerpo se puede morir?
-
Verás Dani... -contestó Conciencia- Hasta ahora era así. Pero Sentido Común descubrió hace poco que puede separarse todo el tiempo que quiera. Es como si la conexión que les mantenía unidos se hubiera desvanecido de repente.
-
Y no sólo eso -continuó Memoria-. Él tenía razón en lo de que su cuerpo tiene vida propia, pues todos le hemos visto en algún momento decir frases cortas, aunque luego siempre se queda quieto y callado durante horas.
- Vaya... ¿y dónde está ahora?
-
En el lavabo, encerrado -dijo Ima, que hasta ese momento había estado callada-. Estoy de acuerdo con Decencia; a mí también me da muy mal rollo.
- Je, pues a mi no... -añadió Humor sonriendo.
- Será mejor que vaya a echarle un vistazo -dije levantándome del suelo.
-
Voy contigo -dijo Memoria.

También se levantaron Ima y Conciencia. Los cuatro fuimos hasta la puerta del lavabo, la cual abrí yo mismo. Ahí estaba el cuerpo de Sentido Común, sentado dentro de la bañera vacía, con la mirada perdida en el techo y más quieto que una piedra.

- Chicas, sinceramente... -comencé a decir- a mí no me parece tan peli...

La luz del lavabo se apagó de repente.

- ... groso.

Y volvió la luz.

- ¡Iiiiih...! -chilló Imaginación aterrorizada- ¡El cuerpo ha desaparecido!
-
¡Y no es lo único! -dijo Conciencia, quien acababa de darse cuenta de que Memoria, la que tres segundos antes estaba justo detrás suyo, se había desvanecido.
-
¡Esto es cosa de brujería! -exclamó Decencia, que había acudido al oir el grito de Ima.
- Er... ¿llamamos a los Cazafantasmas o al Padre Merrin? -sugerí.
- ¡Basta, basta! -gritó Humor repentinamente- ¡Me estais dando demasiadas ideas para chistes! ¡No puedo asimilarlas!

Ignoré a Humor (algo que a todos se nos empezaba a dar bien), y empezamos a buscar a Memoria y al cuerpo de Sentido Común por todas las habitaciones. Decidimos entrar en la estancia donde se hallaban Libido y Lado Oscuro.

- ¿Qué coño pasa? -refunfuñó Lado Oscuro, que estaba sentado en una silla junto a Libido.
-
¡Memoria ha desaparecido! ¿La habéis visto entrar aquí? -preguntó Conciencia.
-
No, la puerta ha estado cerrada todo el rato. Por cierto, Libido se encuentra cada vez peor...
-
¿Alguien... tiene... una... maldita... pistola? -se quejó Libido, que yacía en la cama cubierta de sábanas, empapada de sudor y con una toalla fría en la frente.
-
Dejadnos en paz, no hemos visto nada... -continuó Lado Oscuro.
-
No lo entiendes: ¡también ha desaparecido el cuerpo de Sentido Común! -gritó Imaginación.
-
Por mí como si hace puenting sin cuerda.

Viendo que ahí no pintábamos nada, reanudamos la búsqueda por las habitaciones, revisándolas centímetro a centímetro. Nada.

De pronto sonó el teléfono. Nos paramos en seco. Ima lo descolgó y creyó conveniente activar la función de manos libres, para que todos los presentes pudiéramos escuchar la llamada.

- ¿Si? ¿Quién hay ahí?

Alguien habló al otro extremo del teléfono; por fortuna, era Valor.

- ¡Hola chicos! ¡Aquí estoy, ocultándome de esos malditos soldados neo-nazis bajo una capa de nieve de 3 metros! ¡Están por todas partes!
- ¿Soldados neo-nazis? ¿En Alaska? -pregunté alucinado.
-
Ni te imaginas la cantidad de ejércitos que tienen bases secretas por aquí... ¡ésto es la gloria!
- Er... si, ya... ejem... ¿llamabas por algún motivo especial?
-
¡Si! ¡Necesito urgentemente un detonador para activar las minas que he colocado alrededor de la base neo-nazi! Con las prisas se me ha caido el que llevaba encima, y...

La llamada se cortó de repente. Un extraño zumbido surgía del teléfono.

- ¿Pero qué demo...? -intentó decir Conciencia.

Pero en ese instante, una voz grave surgió del aparato y la interrumpió. Todos nos quedamos atentos escuchándola.

- Hola, amigos.

Yo me atreví a romper el silencio.

- ¿Quién demonios...? -pregunté desconcertado.
-
No intentéis hablarme. Esto es una grabación, preparada para activarse en cuanto fuera necesario. Y si la estáis escuchando, mal asunto. Pero no importa, he tomado las medidas oportunas. Pase lo que pase, hay que actuar con suma cautela. Y recordad que lo más importante es no utilizar el dispositivo salvo en caso de emergencia. El hecho de que estéis escuchando esto, es señal de que ya lo habéis usado una vez. Demasiado peligroso, insisto. Y más teniendo en cuenta el tiempo que ha transcurrido desde que activasteis el dispositivo hasta ahora, momento en que os ha llegado este mensaje. El típico retraso, ya sabéis. En fin, confío en que no haya ocurrido nada que sea irreparable. Fin del mensaje.

Después ya no se escuchó nada, salvo el sonido del teléfono comunicando y la respiración de todos los presentes, que no nos atrevíamos ni a empezar a comprender todo lo que habíamos escuchado.

De improviso, la puerta de entrada se abrió y... allí estaba Memoria, arrastrando el cuerpo de Sentido Común.

- ¡Memoria! -exclamó Imaginación- ¿Dónde has estado?
-
¿Me creerías si te dijera que no lo sé? -contestó dejado el cuerpo en el suelo.
- Chicos, venid aquí -dije finalmente-. Tenemos que hablar. Todo este asunto me huele muy mal, así que quiero que me contéis todo lo que ha ocurrido desde que comenzaron estos fenómenos.

Y diciendo ésto, volvimos a sentarnos en el suelo.

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