TEMPORADA 2 / EPISODIO 1
ADIVINA QUIÉN VIENE A CENAR ÉSTA NOCHE
Año nuevo, vida nueva.
Y putada nueva también. Pero de las gordas.
El calendario, acabado de estrenar, indicaba que era el dos de enero. El día anterior había asistido a la fiesta que la familia organiza cada año por ser el cumpleaños de mi tía (también es casualidad), y no pude parar de pensar en qué estarían haciendo los Freakers en todo momento, ya que no pude "controlarles" en la fiesta de fin de año y temblaba imaginando los mil y un desastres que podrían haber ocasionado. Faltaba un día para mi santo (si, otra puñetera casualidad), y fui a ver a mis criaturas al hotel Numancia, a una manzana de mi casa, donde tienen su base en la habitación 666.
Lo que no sabía es que esa iba a ser la última vez que visitaría el hotel.
Afortunadamente el antiguo y temible conserje se había jubilado; o eso, o Lado Oscuro lo había metido de cabeza en el triturador de basuras (prefiero pensar que fue lo primero). No me fue difícil llegar hasta la habitación, pues. Pero una vez allí, me quedé paralizado al ver que la puerta había sido arrancada y partida en tres trozos. Temiendo lo peor entré corriendo, y lo que vi me dejó atónito: Libido y el cuerpo de Sentido Común se movían como si estuvieran electrocutándose. Y en el suelo, todos los demás freakers yacían inconscientes o malheridos. Para colmo, alguien había puesto una polka a toda leche en el hilo musical.
Si, Humor se supera cada día más.
- ¡Vamos alláaaa!
¡Yiii-haaaa! -gritó Libido con otra voz.
- ¡Al fin! ¡El gran día ha llegado!
-gritó el cuerpo de Sentido Común.
"Hogar, dulce hogar", pensé.
- Da...
Dani... -musitó una vocecilla aterrada
desde una esquina.
- ¿Imaginación? ¿Qué está pasando aquí? -pregunté entrando
en la habitación. Ima estaba encogida y tiritaba de miedo.
- Está ocurriendo... lo que os dije está
ocurriendo...
- Ungh... -se quejó Lado Oscuro, tirado en el suelo hecho unos zorros y con un
brazo apoyado en el sofá.
- ¡Que alguien me saque de aquí, por favor!
-gritó Sentido Común, al que habían anudado y atado a la percha.
- ¡Juajuajuajua! -dijo Humor, estampado contra la pared. No se movía. Daba yuyu.
Conciencia y Memoria estaban inconscientes, y Decencia sufría una nueva crisis catatónica; o eso, o su hobby favorito era mirar hacia arriba con los ojos en blanco mientras le salía espuma por la boca (y de esta señora ya me lo creo todo).
- ¿Qué... qué es lo que dices que está
ocurriendo? -le pregunté a Imaginación mientras intentaba
reanimar a las otras chicas.
- Cr... creo que es
evidente... ¡míralos! -gritó ella.
Al volver a mirar a Libido y al cuerpo de Sentido Común, me di cuenta de que les estaba ocurriendo algo mucho más raro que las terribles sacudidas: se estaban inflando como globos y ya casi habían doblado su tamaño. De repente dejaron de moverse, permanecieron quietos y empezó a salirles humo por las orejas mientras seguían inflándose.
Lo siguiente que iba a ocurrir parecía bastante lógico, pero afortunadamente reaccioné a tiempo.
- ¡Ima, hay que salir de aquí! ¡Vamos, ayúdame a sacar el resto fuera de la habitación!
Armándose de Valor (aunque este anduviera por Alaska), Imaginación se levantó del rincón y liberó a Sentido Común de la percha; acto seguido levantó a Conciencia y la llevó a rastras a fuera junto con la bufanda. Por mi parte intenté reanimar a Decencia, pero fue inútil. Milagrosamente, Lado Oscuro consiguió levantarse y me ayudó a sacar al resto de Freakers fuera de la habitación (debe ser la única cosa buena que ha hecho en meses, el muy cabrito).
Cuando ya sólo quedábamos Memoria y yo por salir de la habitación, Libido y el cuerpo de Sentido Común empezaron a echar chispas. La escena se desarrolló a cámara lenta: yo, corriendo como podía con Memoria a hombros, grité al resto de Freakers que aguardaban en el pasillo como en un "bullet-time" al más puro estilo Matrix:
- ¡COOOOOORREEEEEEED...!
Podría describir lo que ocurrió a continuación, pero baste decir que a partir de ese día, la habitación 666 del Hotel Numancia tuvo comunicación directa con todas las demás estancias del piso.
El mundo se puso patas arriba, y luego todo se volvió negro. No, no me había quedado inconsciente, es que Memoria me tapaba la vista con su gigantesca cabeza, y ella sí seguía sin decir ni media palabra. Ambos estábamos estirados en el suelo rodeados de escombros, con heridas y quemaduras por todo el cuerpo (dolían como cien infiernos). Aparentemente, el techo se había volatilizado por completo y veíamos el cielo cubierto de nubes.
Decir que lo teníamos más jodido que un esquimal en el desierto, era quedarse corto.
De pronto oí una voz muy familiar, aunque era la última que esperaba escuchar en aquel momento:
- ¡Me
cago en la leche puta! ¡¿Qué coño ha pasado aquí?!
- ¿Valor? ¿Eres tú? -pregunté antes de empezar a toser.
- ¡Pues claro que soy yo! ¿Quién quieres
que sea? ¿Harry Potter? Menuda habéis montado, nenes...
- Ven y ayúdanos a levantarnos, por favor. Estamos muy
jodidos...
- Ya voy, ya... -lo vi salir de detrás de una montaña de escombros
que posiblemente fuera una pared pulverizada- ¿Pero qué habéis hecho? ¿Un juego de
guerra a lo bestia? ¿Y por qué no me habéis invitado?
- Porque es demasiado fuerte para tí,
chaval... -dijo Lado Oscuro acercándose a Memoria y a
mí. Se encontraba en el mismo lamentable estado que nosotros, y se tambaleaba
al caminar. Detrás de él flotaba Sentido Común con un par de agujeros, y luego
venía Imaginación llorando, con una ala rota y un brazo ensangrentado, posiblemente
fracturado.
- Muy gracioso... a
propósito, ¿qué leches hago aquí? ¿Se ha vuelto a joder el
teletransporte?
Poco a poco nos fuimos levantando como pudimos. Conciencia, Memoria y Decencia lograron volver a la realidad (aunque Decencia tuvo otra crisis nerviosa. Y van...).
- ¿Estamos todos? -les pregunté al reunirnos todos en un punto-.
Bien, intentemos conservar la calma... -tosí-. Es obvio que ya no podéis permanecer
invisibles al mundo, ya que todos necesitamos atención médica urgentemente...
- A todo ésto... -interrumpió Conciencia- ¿No debería haber subido ya alguien a ver lo que ha
ocurrido?
- Me parece que eso no va a ocurrir -añadió Memoria.
- ¿Eh? ¿Por qué?
- ¿No os dais cuenta? Las demás
habitaciones del piso estaban llenas de gente... ¡y aquí no hay nadie más aparte
de nosotros!
- Es cierto... -dije yo- Y eso sin contar que una petada de ese calibre debería
habernos desintegrado por lo menos, y sin embargo seguimos vivos. Hechos una
mierda, pero vivos.
- Otra cosa de la que me doy cuenta
-dijo Sentido Común mirando alrededor-,
es que éstos escombros no parecen los restos del hotel. Más bien es como si
estuviéramos en un vertedero de chatarra... ¡y mirad! -gritó al volar hacia arriba para mirar más lejos-. ¡No estamos en el hotel! ¡Ni siquiera en un 6º piso!
¡Nos encontramos a ras de suelo!
- Y para colmo hace mucho
frío... -se quejó Decencia- Nunca tengo mi abrigo cuando lo
necesito...
- ¿Qué está ocurriendo
aquí? -gimió Imaginación asustada.
Otra voz familiar se escuchó cerca de nosotros.
- Ouch...
¿hola? ¿Hay alguien?
- ¡Libido! ¡Nena, estás viva! -exclamó Lado Oscuro corriendo hacia el lugar de donde provenía la voz.
Los demás le seguimos cojeando y apoyándonos en donde pudimos para poder avanzar.
En efecto, Libido estaba sentada sobre una montaña de plástico y metales, con la mano en la cabeza y también daba pena verla. A su lado yacía el cuerpo de Sentido Común.
- ¿Te encuentras bien, Libido? -le pregunté.
- He tenido días mejores... la cabeza
me duele horrores... -contestó Libido.
- Mmmm... parece que mi cuerpo ha vuelto
a su estado comatoso permanente -dijo Sentido Común al examinarlo con detenimiento. Después se enrolló
alrededor de su cuello, y el cuerpo se levantó como si nada-. Si, está en perfectas condiciones. Más o menos.
- Libido, ¿tienes alguna idea de lo que
está pasando? -le preguntó Conciencia.
- Lo siento, sé tanto como tú.
- Pues la hemos cagado... -protestó Humor.
- ¡Eeeeoooo!
Era una voz femenina desconocida... o quizá no tanto, pues todos la habíamos escuchado en alguna ocasión anterior.
- ¿Eh? ¿Qué ha sido éso?
-preguntó Imaginación.
- Esa voz me resulta familiar...
-dijo Memoria.
- ¡Viene de ese montón de escombros!
-exclamó Valor señalándolo; se encontraba a pocos metros de nosotros-. ¡Vamos a investigar, nenes! -añadió sacando su gigantesca arma.
Todo nos acercamos sigilosamente al montón de escombros. Al momento, un brazo salió violentamente a la superficie. Y luego el otro. Y luego el otro. Y luego el otro.
- Esto... -intenté decir.
Súbitamente el montón explotó. De su interior surgió una chica con cuatro brazos dando una gran voltereta en el aire y gritando:
- ¡Cowabungaaaa...!
Aterrizó delante de mis narices y me sonrió. Llevaba puesto un mono de fábrica verde y naranja, una gorra puesta del revés y un cinturón lleno de herramientas. Su pelo, listo y castaño, le caía por detrás como una cascada.
- ¿Quién-demonios-eres-tú? -le pregunté seriamente, remarcando
cada palabra.
- ¡Dani! -exclamó al verme. Parecía muy feliz- ¡Soy
yo! ¡La que hace posible todo lo que intentas crear! ¡Soy Habilidad!
Silencio absoluto.
- Esto... ¿nadie va a
decir nada? -preguntó Habilidad.
- ¿Estás esperando que te aplaudamos?
-le replicó Lado Oscuro.
- Espectacular entrada en escena, Habilidad...
aunque yo prefiero algo más tranquilo.
Se trataba de una voz masculina y bastante grave, que sonó por detrás nuestro. También nos resultaba familiar.
Todos nos volvimos para verle. Era un hombre de mediana edad, alto y con el pelo moreno (con algunas canas) recogido en una coleta. Vestía un traje muy elegante, y en la mano derecha llevaba un brillante anillo de color violeta.
- ¿Eh? ¿Quién es
este caballero? -preguntó Decencia alarmada.
- No sé, ¿un hombre-anuncio de
Versace? -dijo Humor.
El hombre esbozó una siniestra sonrisa, y a continuación dijo con voz pausada:
- Llamadme Carisma...
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La Explicación de Todo (o no)