TEMPORADA 2 / EPISODIO 2
LA EXPLICACIÓN DE TODO (O NO)
De nuevo se hizo un silencio bastante incómodo.
- ¡Pero que alguien diga
algo, demonios! -exclamó Habilidad.
- Estoy haciendo un esfuerzo para asimilar algo de esto, créeme -dije.
- No es el único, joven...
-añadió Decencia.
- No hay que asimilar nada: ésto es exactamente
lo que predije que ocurriría -dijo Ima algo enfadada-. Si, claro, la enana no sabe lo que dice, bla, bla, bla...
-caminó de un lado para otro moviendo los brazos, aunque tuvo que dejarlo en
cuanto el dolor de su brazo izquierdo, fracturado, le recordó que no
debía hacer esas cosas-. ¡Aaauu!
- Imaginación, es cierto que nos avisaste
de que aparecerían dos Freakers más. Pero en cuanto a teletransportarnos a un
lugar que no conocemos y quedar hechos trizas en el proceso...
-replicó Memoria.
- Quizá yo pueda ayudaros a comprenderlo
-dijo Carisma, com ambos brazos en la espalda.
- ¡Más vale que empieces
a cantar, presunto inocente! -le gritó
Valor apuntándole con su arma.
"Lo que faltaba. Ahora se cree el Juez Dredd" -pensé.
- Cálmate, mi violento
amigo... -prosiguió Carisma sin inmutarse- Es
obvio que dada la situación en la que nos encontramos, queráis respuestas inmediatas.
- Y tú nos las vas a dar, por supuesto
-le dijo Lado Oscuro sacando sus garras.
Carisma volvió a sonreir y prosiguió con mucha calma:
- Bien, es más sencillo
de entender de lo que parece; Habilidad y yo nos encontrábamos en estado latente
en el interior de Libido y del cuerpo de Sentido Común, esperando reunir fuerzas
para poder tomar forma. Un hecho que, para alivio de todos (y especialmente
de nosotros dos), por fin ha tenido lugar.
- Os podríais haber ahorrado el numerito de la
niña del exorcista -se quejó Lado Oscuro, recordando el
día en que llevó a Libido a mi casa y asistimos a la aparición
de dos brazos nuevos en su cuerpo.
- ¡Eh tú, bola de pelo! ¿A quién
llamas...? -intentó protestar Habilidad.
- Silencio -dijo Carisma. Aquello casi sonó
como si un líder samurai ordenara a uno de sus hombres que se quitara
la vida con deshonor-. Supongo que tenéis más
preguntas que hacer...
- Sí. ¿Esto va a durar mucho? Me aburro...
Valor dejó inconsciente a Humor (¿quién si no?) de un golpe seco en la nuca.
- Gracias -añadió
Carisma-. ¿Alguna pregunta inteligente?
- Yo tengo una -intervino Libido. Aquello podía
ser interesante-. ¿Por qué Sentido Común
y yo? A ver, que yo soy de mentalidad abierta y tal, pero si debo tener a una
tía dentro, prefiero que sea por voluntad propia...
Una nueva entrega de la colección Grandes Silencios Incómodos de la Historia.
- Joven, no acaba de entenderla
-dijo Decencia.
- Créame, en su caso es mejor así
-le informó Sentido Común-. Aunque la pregunta
es ciertamente necesaria. ¿Por qué nosotros?
- Pura casualidad, supongo -respondió Carisma
despreocupadamente-. Si he de ser sincero, no esperaba
esta situación.
- ¡Alto ahí! -exclamó Conciencia
acusándole con el dedo-. Me parece, Carisma, que
sabes mucho sobre este tema...
- Más de lo que imaginas -Carisma esbozó
media sonrisa-. Pero no quiero abrumaros con demasiados
datos, al menos de momento. La mente necesita tiempo para adaptarse a estas
cosas.
- La mía está sobradamente preparada
-intervino Memoria, muy seria-. ¿Qué te
apuestas?
De repente Carisma clavó su vista en Memoria. Parecía algo desconcertado.
- Tú... entonces... -intentó
decir él, muy lentamente- ¿No estabas siguiéndome
el juego?
- ¿Eh? -se sorprendió Memoria- ¿De
qué narices hablas?
- ¿Tienes algo importante que decirnos, Memoria?
-preguntó Conciencia tratando de no parecer acusadora con ella.
- ¡En absoluto! Juro que no le entiendo...
- Ya veo... -un atisbo de preocupación apareció
en el rostro de Carisma- Las cosas se han complicado un
poco.
- Sobretodo desde aquel mensaje de contestador que nos enviaste -intervine,
rompiendo así mi largo silencio-. Que por cierto, ya podrías haber
sido un poco más explícito...
- ¡El mensaje! -exclamó Carisma de
pronto- Claro, ahora lo entiendo... usasteis el dispositivo,
¿verdad?
- Oye tío, empiezas a agotar mi paciencia
-dijo Valor, claramente nervioso-. ¿De qué
cojones hablas?
- De lo que llevas en tu cinturón.
Todos dirigimos la mirada hacia lo que Carisma acababa de mencionar.
- Esto... hum... -por primera vez
vi a Valor vacilando. Pero se le pasó en cuanto vio que todos le mirábamos-
¡Y qué más os da a vosotros! ¡No
sabríais sacarle el mismo partido que yo!
- ¿Pero qué llevas ahí? -se
interesó Imaginación.
- Er... si queréis puedo intentar pillárselo...
-se ofreció Habilidad moviendo los brazos lentamente.
- ¡Ni se te ocurra, engendro! -Valor apuntó
a Habilidad con su arma.
- ¡Ya está bien! -se quejó
Habilidad- ¡No llevo ni diez minutos aquí
y ya me habéis insultado dos veces!
- ¡Basta ya! ¡Los dos!
De pronto pasó por mi mente el recuerdo de profesores y monitores de la infancia diciéndome exactamente lo mismo, así como la tirria que les tenía por ello. Por unos segundos sentí ganas de vomitar.
- Eh, chicos... ¡ésto
empieza a tener mala pinta! -exclamó Imaginación asustada
y mirando su brazo herido, que aún continuaba sangrando un poco- ¡Id
abreviando!
- Escuchadla, tiene razón -reconoció
Carisma. Era extraño, pero en su voz se había advertido brevemente
cierta impaciencia.
- De acuerdo. Valor, ¿de qué habla Carisma? -proseguí.
- Joder, está bien... ¡de esto!
Valor sacó un objeto situado en el lado derecho de su cinturón, y que yo siempre había lo había identificado como un cargador a lo bestia. Tenía forma rectangular y, a excepción de tres luces intermitentes, era prácticamente liso.
- Con esto me teletransporté a
Alaska -confesó Valor-. No sé exactamente
cómo funciona, pero funciona.
- Y al usarlo has puesto en peligro a todo el grupo
-le advirtió Carisma, que seguía preocupado-. Dejé
instrucciones claras al respecto... pero claro, las cosas no han salido como
debían. Puede que ya nos estén buscando...
- ¿Buscando? ¡Ni siquiera sabemos dónde
estamos! -bramó Lado Oscuro.
Carisma le miró fijamente y volvió a sonreir.
- En realidad, ni siquiera nos hemos movido del lugar en el que estábamos -contestó-. Pero si tanto os interesa y he afinado bien la puntería, la fecha de hoy es 9 de agosto... del año 2081.
¿He mencionado ya que los silencios incómodos son bastante habituales en esta historia? Ah, cuarenta veces, vale...
- Caballero, eso desafía la lógica
-le dijo Sentido Común.
- Je... ese tío... ese tío está flipando
más que... más que yo -intentó decir Humor, que
acababa de despertar.
- Esto empieza a ser... ¿cómo decirlo?
-murmuró Libido- Morbosamente surrealista, quizá...
- ¿Hemos viajado en el tiempo? ¿Cómo
es posible? -preguntó atónita Conciencia.
- Suficiente, no responderé a más preguntas
-anunció Carisma con firmeza-. Queda mucho por
asimilar, y todo esto no es más que la punta del iceberg. Encantado de
hablar con vosotros...
Carisma dirigió su firme mirada hacia Habilidad. Durante un breve instante me pareció como si ambos intercambiaran miradas de complicidad, pero puede que sólo fuera mi imaginación... metafóricamente hablando, claro. A continuación, Carisma alzó su anillo violeta y lo enfocó hacia todos nosotros.
- ... aunque no será la última
vez -concluyó.
- ¡Cuidado, va a...! -exclamó Valor.
Demasiado tarde. Un resplandor violeta nos cegó y nos envolvió a todos. Y luego, la nada.
PRÓXIMO EPISODIO
Cuatro Brazos Hacen Maravillas