TEMPORADA 2 / EPISODIO 3
CUATRO BRAZOS HACEN MARAVILLAS
Un único pensamiento pasó por mi cabeza.
- Conciencia...
- ¿Si?
- ¿Por qué tengo la cabeza metida dentro de la papelera?
- Buena pregunta...
Aunque, por supuesto, sería más interesante averiguar cómo sabía que ella estaba a mi lado.
Habíamos vuelto a casa. A la mía, concretamente. Todos menos Carisma, tal como comprobé cuando logré desincrustarme la papelera y pude observar la situación. Para más inri nos encontrábamos en mi habitación, donde meter a once personas no es precisamente una tarea fácil. Y menos si una de ellas tiene cuatro brazos y no para de moverse de un lado para otro.
- ¡Ha sido genial!
-exclamaba Habilidad- ¡Como montar en una montaña rusa pero a lo bestia!
- Hija mía, no me lo recuerde...
-susurró Decencia con la mano en el pecho, jadeando.
- Chicos... ¿alguien quiere ir conmigo
a Urgencias? -se lamentó Ima mostrando sus heridas.
- No hay problema jovencita, yo mismo
os haré un apaño -dijo Valor-. Unas
semanas en Alaska sin más compañía que los lobos sedientos de sangre, sirven
para aprender algunas cosas...
- Esperad, aún tenemos que averiguar algo -interrumpí-. Como por ejemplo, a
qué día estamos.
- Cierto -dijo Sentido Común-. Parece obvio que ese tal Carisma utiliza su anillo para viajar en el
tiempo. Si es capaz de enviarnos a cualquier época, a saber dónde... o cuándo
estamos.
- Bueno, mi habitación parece la misma de siempre. Está igual que cuando he
salido esta mañana para visitaros en el hotel y... ¡ups!
- ¿Qué pasa? -preguntó Libido.
- ¡El hotel! ¿Cómo habrá quedado tras la explosión?
- Mmmm... ¿un bonito solar?
-sugiró Humor.
- Ya veo que tendré que buscarnos una
nueva base... -comentó Memoria resignada.
- Si, vale, cojonudo, pero creo que ahora
tenemos... TENGO otras prioridades -añadió Lado Oscuro
señalando el sin fin de arañazos, cortes y quemaduras que recorría su cuerpo.
- ¡Yo os ayudo! -exclamó Habilidad.
Todas las miradas se posaron en ella.
- ¿Qué... qué pasa? -preguntó sorprendida y un poco asustada.
Lógicamente aún estábamos todos un poco recelosos, pues acabábamos de conocerla. Conciencia se acercó a mí.
- ¿Tú
qué crees? ¿Debemos fiarnos de ella? -me
preguntó.
- Creía que tú eras la "vocecilla interior" que
tenía todas las respuestas...
- ¿Quieres ver cómo mi
bastón pasa a ser una extensión de tu cuerpo?
- Uh... no, no estoy interesado.
- ¡Eh chicos!
¡Tranquilos, que no muerdo! -dijo
Habilidad.
- ¿Y cómo podemos estar seguros de que
no estás compinchada con Carisma? -le preguntó Valor en un tono alto e imponente.
- ¿Quizá porque también
ha usado su máquina del tiempo conmigo?
- ¡Eh, eh, perdona! -exclamó Lado Oscuro- ¿Cómo sabes que ese anillo raro era una máquina del
tiempo, listilla?
- Bueno, una tostadora seguro que no era...
-comenté Decencia.
- Usted se calla, señora -le interrumpió Libido.
La única razón por la que Decencia no abrió en canal a Libido y la expuso como trofeo allí mismo, fue porque estaba demasiado herida y cansada para hacerlo.
- Ahora que caigo...
-interrumpió Valor- por mucha máquina del tiempo que sea... ¿cómo pudo enviarme
al futuro con vosotros si estaba en Alaska?
- Precisamente estaba pensando en eso
hace un momento -dijo Sentido Común-. Creo
que es porque los Freakers estamos unidos de alguna forma especial, aunque no
sabría definir cuál... en fin, pongámonos manos a la obra.
De modo que fuimos al lavabo para buscar equipo de primeros auxilios, no sin antes comprobar que no hubiera nadie en casa. Hasta ese momento no me había parado a pensar a qué hora y a qué día estábamos, pero tras comprobar varios calendarios y relojes respiré aliviado: era la tarde del día 2 de enero, así que tan sólo habían transcurrido un par de horas.
Valor empezó a curar a Decencia (menudo escobazo se iba a ganar si no). Habilidad insistió en ayudar.
- ¡Por favor! ¡Que yo
también sé de estas cosas!
- Vale, vale, a ver qué
sabes hacer con esos cuatro brazos tuyos...
-murmuró Valor.
No recuerdo muy bien lo que pasó a continuación, ya que todo ocurrió demasiado deprisa. Fue como si Habilidad se transformara en un torbellino, que pasó junto a todos los Freakers (incluido yo) a una velocidad absolutamente endiablada. Diez segundos después de que Valor dijera "tuyos", todos teníamos vendas, parches y tiritas cubriéndonos las heridas. Durante un instante, además, vi cómo Habilidad cogía hilo y aguja de la caja de hilos de mi madre, y reparaba los agujeros de Sentido Común.
- ¡Jo...
der! -exclamó Libido.
- ¡Jesús, María y José! -gritó Decencia.
- ¿Qué? ¿Qué pasa? ¿He
tardado demasiado? -preguntó Habilidad.
Nadie se atrevió a hacer comentarios al respecto.
- Er... bueno, creo que
es hora de irse. Los padres de Dani podrían llegar en cualquier momento, ¿verdad?
-dijo Imaginación.
- Cierto, pero... ¿ir a dónde? -pregunté- Ya no tenéis base.
- Eso déjamelo a mí -contestó Memoria-. Lo haremos como la otra vez.
- Ejem... procurad que no sea exactamente "como la otra vez" -les
sugerí mirándolos fijamente, tratando de dejarles claro que eso de volar por
los aires toda una planta de hotel no está bien.
- Jejejejeje... -dijo Humor.
- Tranqui, que si se desmadran ya estoy
yo para controlarles -dijo Lado Oscuro sonriendo.
- Eso es lo que más me temo...
- ¿Y qué pasa con Carisma?
-nos recordó a todos Sentido Común.
- Cierto, un hombre con la capacidad de
viajar por el tiempo, puede ser un gran aliado o el peor de los enemigos...
y sinceramente, me inclino más por lo segundo -dijo Valor.
- A saber dónde o "cuándo" está
ahora... -comentó Conciencia.
- En fin... tenemos que irnos, chicos
-dijo Sentido Común-. Lo que ahora urge es encontrar una base nueva para nosotros.
- De acuerdo. Y como dirían en Canción Triste de Hill Street, "cuando estén
ahí fuera, vayan con mucho cuidado" -les dije.
- Oye, tú eres bastante freak, ¿verdad?
-me preguntó Habilidad.
- ...
Tras una breve despedida, todos los Freakers salieron a la calle. Fue entonces cuando la realidad entró de lleno en mi cabeza en forma de pregunta: "¿y ahora cómo coño le explico a mi familia por qué llevo tantos vendajes?".
Mientras, en la calle, Habilidad caminaba con Conciencia, que al parecer era de los pocos que se fiaban de ella. Ambas miraban a Lado Oscuro y Libido, que caminaban pocos metros por delante de ellas, cogidos de la mano. Conciencia se percató de algo extraño:
- ¿Habilidad?
¿Por qué sonríes así?
- ... es un encanto,
¿verdad? -contestó.
- Hombre, yo no lo
definiría así... -Conciencia miró a Lado
Oscuro.
- Hace que me hierva la
sangre...
- Y a nosotros también,
pero por otros motivos.
- Y esa personalidad tan
marcada...
- En eso estamos de
acuerdo.
- Lástima que ya tenga
pareja.
- No creas, lo amansa
bastante.
- Buf, le haría maravillas
con mis cuatro brazos...
- Intentaré quitarme esa
imagen de la cabeza...
- Decicido: esta noche me
arriesgaré.
- Que te sea leve...
- ¡Libido tiene que ser
mía!
- ¡¡¿¿QUÉ??!!
PRÓXIMO EPISODIO
Aquí Hay Algo que no Encaja