TEMPORADA 2 / EPISODIO 6
¡MAÑANA CONQUISTAREMOS EL MUNDO!
En algún misterioso lugar más allá del tiempo y el espacio, donde todas las leyes físicas son altamente cuestionables, una roca flotaba en mitad de la nada. Al acercarse, uno podía darse cuenta de que la roca medía varios cientos de metros de diámetro, por lo que cualquier intención previa de darle una patada se vería frustrada.
Y lo que era más importante: blanca,
radiante y poderosa, sobre ella se hallaba una gran fortaleza de aspecto medieval,
pero dotada de un armamento que pondría verde de envidia al mismísimo Emperador
Palpatine. Más allá de sus puertas, en el corazón de tan vigilado santuario,
había una gran sala llena de columnas con una larga alfombra violeta, cuyo final
se podía encontrar al pie de un trono. Y en ese trono, sentado y pensativo,
se hallaba Carisma.
Observaba su anillo. Con él podía enviarse a
si mismo y a otras personas a la época que quisiera. Cualquier villano con semejante
poder en sus manos (y nunca mejor dicho), probablemente se habría dedicado a
cambiar la historia para ser emperador de Roma, rey de los hunos o incluso líder
absoluto de los nazis.
Pero Carisma no. Él ansiaba otra cosa. Y por
eso sus planes eran más refinados.
Una figura de corta estatura, enorme sombrero
y totalmente cubierta por una túnica negra entró en la sala, recorrió la alfombra
de cabo a rabo y se arrodilló humildemente ante Carisma.
- Majestad...
- ¿Majestad? No querida,
yo aspiro a bastante más -dijo Carisma
sonriendo-. Pero por el
momento, "majestad" es válido.
- Er... si, bueno. Venía a informarle de que el plan ha salido según lo previsto.
- Excelente. Hora de pasar
a la Fase 2.
Al decir ésto se levantó y caminó junto a la
oscura figura por la alfombra, para después girar a la derecha y subir por unas
escaleras llenas de armaduras medievales auténticas, robadas de varios castillos
a través del tiempo. Al llegar arriba se encontraron frente a una puerta que
la figura oscura abrió. Dentro, una gran estancia bien iluminada se hallaba
repleta de máquinas extrañas, laboratorios, científicos y mecánicos
manipulándolo todo. Ella pasó primero y anunció la llegada de su líder:
- ¡Prestad atención! ¡Nuestro Líder Carisma
nos honra con su visita!
Los científicos y mecánicos, que hasta
ese momento trabajaban sin descanso ajenos a toda realidad, miraron todos a
la vez a la puerta por la que en ese instante entraba Carisma. Vestían batas
blancas y muchos llevaban gafas de laboratorio bastante gruesas.
- ¡Saludos, Carisma! ¡Es un honor servirle!
-gritaron todos al unísono y con una reverencia colectiva.
- Tranquilos chicos, no
es necesario tanto protocolo... -replicó
Carisma con otra sonrisa. Parecía querer hacer todo lo posible para caerle
simpático a todos-. ¡Vamos, continuad con vuestro trabajo! ¡Como si no estuviera!
Y así, todos volvieron a sus cosas. Carisma
mandó llamar al que parecía uno de los jefes de sección. Hablaba y se
movía como si alguien estuviera apuntándole constantemente con una magnum
45 y le dijeran "anda, alégrame el día". Caminaron juntos
atravesando poco a poco la gran sala, siempre acompañados por la misteriosa
figura oscura.
- ¡Ho-ho-ho-hola sss-ssseñor
Carisma! ¿A-a-a-a qué se de-debe su visss-sssita?
- Hola Mike -respondió Carisma-. Vengo para comprobar cómo va todo, ya
que muy pronto necesitaré el fruto de tanta investigación. Y entonces recibiréis
vuestra recompensa.
- ¡Ooo-ooo-oh señor, essso
es mmm-muy emmmm-mocionan-te! -exclamó Mike entusiasmado.
- ¿Habéis logrado solucionar
los problemas que teníais con las unidades 28 y 49?
- ¡V-v-v-v-vaaaya señññor!
¡Ti-tiene usted b-b-bueeena me-me-memoria!
- Lo sé. Y por cierto, es
bastante simpática, je, je, je -Carisma
reprimió una risa mucho mayor que habría aterrorizado a todos los que le rodeaban.
Después se puso serio-. De todos modos aún no me has respondido.
- ¡Oh-oh-oh, es ver-verdad! ¡L-l-l-le
pido dissss-sssculpas! Las
uni-unidades ya f-f-funcionan co-co-correctam-m-mente.
- Me alegra oír eso. La
hora de la verdad se aproxima y no podemos permitirnos ni un solo descuido.
¡Adelante, sigue con lo tuyo!
- C-c-claro ssseñor. Es un-un-un honor s-s-servirle...
- Ah, y otra cosa Mike...
- ¿Sssss-sí, se-señor?
- Tanto café no es bueno. Controla eso.
Mike se inclinó ante él y luego volvió a sus
tareas. La figura oscura siguió caminando con Carisma.
- Majestad, ¿por qué se preocupa tanto por detalles
tan ínfimos como el fallo de dos unidades de combate? –le preguntó.
- Una pregunta interesante.
Verás, si les hablo a todos con un trato más personal, consigo que confíen en
mí y me respeten más de lo que ya hacen. Cualquier tirano de pacotilla echaría
eso a perder y lo pagaría... -Carisma pensó en las últimas palabras
que había pronunciado-. Caramba, es bastante irónico,
¿verdad?
- Cierto, majestad. Estoy convencida de que con usted al mando... ¡mañana mismo
podríamos conquistar el mundo!
- Lo sé, querida. Pero mi
verdadero objetivo es algo diferente, como ya sabes...
Carisma pasó mesa por mesa interesándose por
el trabajo de sus hombres. Estaba orgulloso de ellos; los había contratado a
casi todos en un viaje que realizó al año 2107, cuando se encontraban sin trabajo
debido a una tremenda crisis mundial. Eran perfectos para formar parte de su
plan maestro: estaban en el paro, sabían y hacían cosas con las que los científicos
del siglo XX sólo soñaban, y no les gustaba hacer preguntas.
- Vaya, vaya... trescientas unidades de combate y subiendo, ¿no,
Vitorio?
- Si señor. Ya estamos trabajando en el desarrollo de doscientas más. Puede
que aprovechemos para añadirles algunas mejoras.
- Perfecto. Seguid así.
Esa era una de las muchas conversaciones que
Carisma mantenía con sus científicos, y lo cierto es que no variaba mucho. Cuando
terminó, después de media hora dando vueltas, caminó junto a la figura oscura
hacia una puerta situada al fondo de la estancia.
- Esto marcha, querida. La hora se acerca...
- ¿A dónde vamos, señor? -preguntó ella.
- Como te he dicho antes,
a iniciar la Fase 2.
Al abrir y atravesar la puerta, ambos se encontraron
en una pequeña habitación repleta de esquemas, dibujos y diseños de lo más complejos.
Carisma cogió unos cuantos y se los mostró a la figura oscura.
- Voy a pedirles a algunos de mis chicos que construyan ésto.
- Majestad... ¿es lo que creo que es?
- Ni más ni menos. ¿Quién
crees que sospecharía de ella?
- Cierto. Con mi doble tampoco lo han hecho, y además... ella está convencida
de ser quien es.
- Sí, y hablando
del tema...¿podrías quitarte esa túnica? De acuerdo que te guste, pero
quiero ver tu cara alguna vez, para variar...
- Claro, no hay problema, majestad -respondió mientras empezaba a quitársela.
- Ah, y el distorsionador
también. No deberías avergonzarte de la voz que tienes.
- Está bien, como quiera.
Túnica fuera. Sombrero fuera. Distorsionador
fuera. Su pelo naranja y su traje negro cubierto de números verdes era inconfundible.
- A veces olvido que a pesar de todo, sigo siendo Memoria.
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Error en el Sistema: Memoria no Puede Reiniciarse