TEMPORADA 3 / EPISODIO 1
EL RESTO DEL DÍA EN QUE TODO CAMBIÓ
Atravesábamos velozmente el vacío espacial (así, como quien no quiere la cosa), a bordo de un crucero interestelar del imperio Muhwan que lucía orgulloso su nombre, escrito en gigantescas letras blancas en la parte frontal, contrastando con el tono oscuro del casco exterior. Por desgracia, era absolutamente intraducible.
Seguíamos en el puente de mando.
Ima acababa de besarme y de confesar que me quería.
Y yo seguía en mi famoso estado de shock, que ya había alcanzado proporciones de leyenda.
Sí. La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida...
- Ima... yo... -traté de decir.
- No digas nada... -y me abrazó.
- Es que estoy confuso. ¿A... a qué viene esto? ¿Por qué
ahora?
- Tenía miedo de que me rechazaras al decírtelo,
por ser una creación tuya. Pero ahora sé la verdad. Siempre la
he sospechado -Ima tenía los ojos cerrados al hablar.
- ¡Eh! ¿Queréis que os dejemos solos?
-preguntó Libido con una evidente intención oculta.
- No es necesario, Libido -me apresuré a contestar-. Ima, no sé
cómo tomarme esto, la verdad...
- Quizá si te explico el resto del asunto lo asimilarás
mejor.
- Bueno, prueba...
- ¡Que se besen, que se besen! -gritó
Humor.
- Calla, lunático... -gruñó
Valor.
- Te estaba explicando el origen de Imabot -empezó
Ima señalando a su doble mecánico-. El día
en que fui abducida se decidió que no volvería a pisar la Tierra
en un tiempo, así que los muhwans crearon este duplicado exacto de mi,
que ha estado con vosotros desde entonces.
- Soy idéntica a Ima tanto física como mentalmente...
-comentó Imabot.
- Un... un momento... -mi mente llegó a una conclusión- pero eso
quiere decir que tú también...
- Si. Te quiero.
Sentí como si me hundiera en un abismo.
- Pero mi misión terminará
pronto -añadió-. Borrarán
mi banco de memoria y todo recuerdo tuyo será eliminado para siempre.
- Supongo que lo intentas, pero eso no ayuda a que me sienta mejor -dije en
tono seco.
- Lo siento... -Imabot agachó la cabeza.
Parecía afectada.
- Oye, no quería ofenderte... -intenté tranquilizarla.
Y entonces, Imabot se desplomó en el suelo.
- ¡Eh! ¿Qué le pasa ahora?
- Tranquilo Dani, sólo se ha desactivado
-explicó Habilidad. Parecía más tensa que nunca, por algún
motivo que escapaba a mi comprensión-. Hazme caso,
que yo entiendo de estas cosas.
- De acuerdo... -luego suspiré-. Ima, dices que tuviste que quedarte
con los muhwans esos. ¿Por qué motivo? ¿Y por qué
dices que no sois mis "seres interiores"?
- Esta es la parte más interesante -dijo
Imaginación-. Los muhwans me explicaron cómo
llegamos a aparecer en tu casa. Verás Dani... ¿recuerdas algo
extraño que te ocurriera aquel día, antes de que llegáramos?
- Mmm... bueno, creo que ese día tuve un sueño
raro -recordé-. Algo sobre un rayo verde y una
nave extrate... oh.
- Empiezas a entenderlo -Ima sonreía.
- No fue un sueño, ¿verdad?
- En absoluto. Fuiste abducido por los muhwans en un acto
desesperado.
- Y tan desesperado... -Lado Oscuro contuvo una
carcajada. Todo lo contrario que Humor.
Ima hizo caso omiso del comentario. Tomó aire, suspiró y prosiguió:
- Dani, ha llegado el momento
de explicarte quiénes somos realmente.
- Ya iba siendo hora... -no pude controlar el tono de sarcasmo.
- Todo empezó hace tres años terrestres,
en el planeta Muhwan -comenzó a explicar-.
Carisma, cuyo verdadero nombre sería impronunciable para ti, lideraba
por aquel entonces un terrible y sanguinario ejército. Sus atroces crímenes
se dejaron ver en todas las provincias del planeta, a medida que las conquistaba.
Por fortuna, un día se creó una fuerza especial de robots que
lograron frenar el avance del ejército, el cual acabó desintegrándose
en pocos meses. Parece que alguien próximo a Carisma le traicionó
y alentó una rebelión interna entre las filas. Al verse sin salida,
Carisma huyó como un cobarde, consiguiendo robar en su carrera un artefacto
experimental de valor incalculable.
- A ver si lo adivino... ¿el anillo? -pregunté al darme cuenta
de que, de una puñetera vez, empezaba a ver las cosas claras.
- Bingo. La primera y única máquina del
tiempo viable de todo el universo. Tan minúscula y simple como para ser
disimulada en un anillo. Tras el robo, obviamente, no se le volvió a
ver.
- ¿Qué ocurrió después?
- En el planeta Muhwan se desató el pánico
-continuó Imaginación-. Si Carisma había
logrado viajar en el tiempo, en cualquier momento podía presentarse de
vuelta con un ejército inmenso, reunido a lo largo de siglos y milenios
de historia. Así que a toda prisa, los más eminentes científicos
del planeta desarrollaron lo que debía ser un arma capaz de bloquear
cualquier amenaza, por grande que fuera esta. La defensa perfecta.
- ¿De verdad existe algo así?
- Ya lo creo. Soy yo.
¿Lo adivináis? Ajá. Otra vez sin palabras.
- No obstante, cuando fui
creada no tenía este aspecto. Era una inmensa esfera flotante de energía
de color azul claro. Un arma defensiva accionada por la misma mente, capaz de
crear barreras tan impenetrables como el propio límite de la imaginación.
Quizá por ese motivo, fui llamada así.
- ¿Pero cuándo viene la parte interesante?
-preguntó Humor.
- Ya está bien, Humor -protestó Conciencia-.
Mira a Decencia, que no se ha quejado en ningún
momento, ahí sentada.
- Decencia está dormida -le avisó
Sentido Común.
- ... ah.
- ¡Jajajajajaja! -Humor se retorcía
por los suelos.
- ¿Puedo seguir? -por el tono de Ima, más
valía contestar que si-. Dani, entonces ocurrió
algo imprevisto. Una nave espacial tripulada por los pocos hombres fieles a
Carisma que quedaban, consiguió robarme antes de que fuera activada.
Ignoro los motivos, pero me llevaron a la Tierra, te abdujeron y, para terminar,
me insertaron en tu mente.
- Un momento... entonces... -me llevé las manos a la cabeza- ¡la
persona que creó a los Freakers no fui yo! ¡Fuiste tú!
- Bingo. Tú fuiste el vehículo por el que
tomé forma, y a partir del cual creé al resto del grupo. Sin embargo...
- ¿Qué? ¿Qué más ocurre?
- Aún no he logrado averiguar el motivo. Fue un
acto inconsciente. Como si de algún modo estuviera destinada a crearos
a todos... o mejor dicho, a casi todos. Carisma se introdujo él mismo.
Y hubo alguien más...
- Memoria, ¿verdad?
- Si. Desconozco cuál es su vínculo con
Carisma, pero parece claro que se ha aliado con él. Tampoco sé
qué papel se supone que debíamos jugar en este asunto, pero no
importa. Ahora le hemos dado la vuelta a la tortilla.
- ¿A qué te refieres? -pregunté temiendo la respuesta.
- Cuando lleguemos al planeta Muhwan, el mismísimo
emperador os lo explicará en persona. Y eso será en...
-Ima echó un vistazo a los controles de la nave- ocho
minutos. Chicos, más vale que os preparéis.
Preguntándome (entre otras muchas cuestiones) si es que no había nadie más en la maldita nave, y más aturdido que en toda mi vida, acompañé a Ima y a los demás a otra estancia.
Y claro, yo no esperaba que muy pronto superaría,
con mucho, ese mismo aturdimiento...
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