TEMPORADA 3 / EPISODIO 11
CARA A CARA, COMO EN KILL BILL
Había vuelto con un ejército entero.
Un ejército que no pintaba nada ahí.
- ¡Que nadie mueva un dedo, o juro que aquí se arma la de Normandía! -exclamó Sentido Común.
Un ejército de Tropas Clónicas. Igualitos a los de Star Wars.
Los orcos mostraron cierto desconcierto durante al menos cinco segundos... antes de decidir atacar.
- ¡Al suelo, joder, al suelo! -grité tirando al suelo a Conciencia, mientras me lanzaba yo mismo.
Pude ver a Yonax, Deseo y los soldados haciendo lo mismo, justo un instante antes de que el infierno se desatara sobre nuestras cabezas. Innumerables rayos láser volaban a pocos centímetros por encima, estando tumbados y cubriéndonos la cabeza. Y de pronto una bufanda con ojos apareció ante los nuestros.
- Me he permitido hacer un
pequeño salto en el tiempo para ayudaros -dijo Sentido Común.
Me di cuenta de que una buena parte de la bufanda estaba enrollada-,
pero os traigo algo más.
- ¿Un lápiz para firmar nuestro testamento?
-preguntó temblando Conciencia, a la que casi le alcanza un rayo.
- No, algo más útil...
Se desenrolló del todo.
- ¡Espadas luz! -exclamé, totalmente
alucinado.
- Sables, se dice sables -corrigió Conciencia.
- ¡Me da igual lo que diga la convención actual! ¡Siempre
he soñado con llevar una de verdad!
- Os los he traído para que acabeis fácilmente
con Yonax y los demás. Una pistola podría herirlos, pero con esto
podéis cortarlos en rodajas y olvidaros del problema -añadió
Sentido Común. Nunca habría esperado de él un sentido del
humor tan negro-. Ahora aprovechad que están distraídos
y...
- ... ¡y me das el anillo!
Deseo se lanzó por sorpresa sobre Sentido Común. Yo también puse mis manos sobre la bufanda. Y Conciencia.
Exacto. Tocamos lo que no teníamos que tocar.
En el lugar al que habíamos ido a parar, hacía un calor de mil demonios. Parecía una cueva, pero con una extraña y brillante luz anaranjada viniendo de algún lugar del subsuelo.
- ¡Suelta eso!
-gritó Deseo. Pero Sentido Común volvió a ser rápido
y se escabulló con el anillo. Subió hasta unas rocas cercanas
y se escondió entre ellas-. ¡Baja aquí
ahora mismo, engendro!
- ¡Dani, Conciencia, atacad ahora! -nos gritó
Sentido Común, lanzándonos las espadas.
- ¡De eso nada!
En el último momento, Deseo le propinó un fuerte golpe a Conciencia en la cabeza, para apartarla y poder coger ella una de las dos espadas. Conciencia cayó al suelo, irónicamente "inconsciente".
- ¡Sea cual sea este lugar, o en qué
época estemos -le dije cabreado mientras encendía mi espada. Era
azul-, será tu funeral!
- Oh, por favor... -Deseo encendió la suya.
No era roja, como esperaba, sino verde- ¿quién
te crees que eres? ¿Darth Vader?
- No. Darth Vader tendría piedad. Yo no.
Y tras esa frase lapidaria, comenzó la lucha. No tenía ni puñetera idea de usar el arma, pero por suerte, Deseo tampoco. Íbamos bastante a saco, y confieso que estaba cagado de miedo. Además, aún me dolía la pierna por el disparo recibido, provocándome una buena quemadura. Pero recordé las sabias palabras de que el miedo lleva a la ira, etc, etc. Tras unos cuantos bloqueos, intenté ponerme a la ofensiva, pero Deseo logró frenar todos mis ataques. Por la derecha, por la izquierda, o por donde fuera. Lo que más me ponía nervioso era su risa maníaca... eso, y que el calor iba aumentando según nos internábamos en la cueva. Habíamos llegado a una especie de larga cornisa de piedra, suspendida sobre lo que parecía un gran abismo del que provenía la luz anaranjada.
- ¡Ríndete y
te prometo una muerte rápida! -gritó Deseo, empujándome
hacia el suelo mientras la bloqueaba- ¡Si no, Yonax
te hará sufrir tormentos inimaginables!
- ¿Inimaginables? -aquello fue demasiado para mí. Estallé
de pura furia- ¡¿INIMAGINABLES?!
Juntando todas mis fuerzas, logré tirarla a ella al suelo.
- ¡Imaginación era lo único
con lo que podíais torturarme! -le apunté con mi espada al cuello-
¡Y ahora me la habéis quitado! ¡Ya no me queda nada! ¡Sólo
la satisfacción de ver cómo morís todos!
- Tú no haras eso, chico...
- ¿Qué te apuestas?
- No vales para esto. No puedes ser "malo"...
Durante unos segundos, dudé como un idiota. Craso error.
- ¡Y eres demasiado lento! -exclamó.
Deseo reaccionó violentamente, usando su espada para lanzar la mía al aire.
Se clavó directamente en Sentido Común.
- ¡NOOOOO! -grité.
La bufanda sólo pudo soltar algunas interferencias y chispas, antes de dejar de moverse. Cayó al suelo, por fortuna en la cornisa de piedra, junto con la espada... y algo más.
- ¡El anillo! -exclamé. Y me lancé para intentar cogerlo. Pero Deseo volvió a ser más rápida, dándome un buen empujón y tirándome al suelo, junto a Conciencia. Yo al menos quedé consciente, valga la redundancia.
Deseo tenía el anillo.
Nos lanzó una mirada enloquecida.
- Lo he pensado mejor -dijo pausadamente, saboreando cada palabra-. ¡Os quedareis aquí para siempre, atrapados en esta época... sea cual sea! ¡Y nadie os recordará nunca!
Había alguien detrás de Deseo. Tres figuras. Pero... ¡no podía ser cierto!
- ¿Y... y cómo piensas detener a
Imaginación? -le dije a Deseo para distraer su atención.
- ¡Eso ya no te importa!
- Pues sí, porque verás... no creo que seas capaz de hacerlo.
- ¿De qué hablas?
- Estamos viajando en el tiempo -expliqué. Estaba inventándome
aquello, pero me asusté al darme cuenta de que incluso tenía sentido-.
Dejando de lado el hecho de que estamos cambiando la historia a lo bestia y
que por tanto me parezca un milagro que tú y yo sigamos existiendo...
¿cómo vas a impedir que Ima destruya el universo? ¡No puedes
llegar hasta ella!
- ¿Eh? ¿Por qué no?
- ¡Porque está fuera del tiempo! ¡No puedes viajar hasta
5 minutos antes, porque no existe ese "antes"! -una de las tres figuras
empezaba a acercarse. Ya casi la tenía...
Deseo dudó un instante. Parecía tener su lógica, ya que Yonax y ella habían llegado hasta el hogar de Carisma sin tener del todo claro en qué momento de su "no-tiempo" aparecerían. Lo único que les había guiado era una poderosa emisión de energía de Imaginación, motivo por el cual habían aparecido justo tras su entrenamiento.
- ¡Maldición,
es cierto! -gritó enfadada- ¡Pero
Carisma sí sabía cómo hacerlo! ¡Y tú eres
su hijo! ¡No me vas a hacer creer que no te contó cómo volver
a casa si te perdías en otra época! -encendió su
espada de nuevo y me amenazó con ella.
- ¡No te lo pienso decir! -exclamé- ¡Haré que vagues
para siempre por el tiempo!
- ¡Ja! ¡Estás loco, chico! ¡Te
vas a condenar a ti y a todo el universo!
- Puede que sí...
- MIIIII TESSSSOOOOOROOOOO...
- ... o puede que no.
Deseo cayó al suelo. Gollum le había atizado en la cabeza con una pequeña roca. En la entrada de la cueva, dos hobbits nos miraban con un gran y evidente desconcierto.
Al parecer, Gollum había visto otro anillo de poder que le gustaba más.
Intentó recogerlo pero, por suerte, esta vez yo fui el más rápido. Cogí mi espada del suelo y le apunté con ella.
- Ni se te ocurra, maldito yonki -siempre quise
decirle eso a Gollum personalmente.
- ¡Aaaaah! ¡Lo queremossss!
- Pues ve a por el que tienen esos, pero a mí no me líes -le señalé
a Sam y a Frodo, que seguían en la entrada-. Por cierto, te quedan unos
cinco minutos de vida. Yo de ti los aprovecharía bien...
Gollum se fue trotando, tal vez pensando que quizá el anillo dorado de toda la vida era mejor. Cogí la máquina del tiempo y me agaché junto a Conciencia, que empezaba a despertar.
- Lo... lo he oído
todo... has estado genial -me dijo intentando sonreir.
- Pero no hay nada que hacer -murmuré, con la sensación de haber
perdido toda la esperanza-. Conciencia, lo de antes no era un farol. No tengo
ni idea de cómo volver y salvarnos a todos...
Conciencia cerró los ojos y suspiró profundamente. Luego me miró fijamente.
- No importa Dani. Has hecho
lo que has podido y más -me dijo poniendo la mano sobre mi hombro.
- Lástima que no haya sido suficiente... -una lágrima resbaló
por mi mejilla- ¡nunca es suficiente nada de lo que hago!
- No te desesperes ahora, Dani -Conciencia intentaba
animarme-. Venga, saltemos a otra época. Cualquiera.
Ya no importa nada...
Una serie de interferencias la hizo callar. Venían de Sentido Común.
- ¿Has oído eso? -pregunté.
- ¡Aún vive! -exclamó Conciencia-
Bueno, ya me entiendes... ¡vamos!
La bufanda estaba tendida en el suelo. Tenía un buen agujero del que saltaban chispas.
- Sentido Común, ¿puedes hablar?
-le dije.
- Ha... tzzzzz... esperanza... tzzzzzz...
- ¿Esperanza? ¿Cómo? ¿Qué
podemos hacer? -preguntó Conciencia, muy nerviosa.
- Oye, nosotros vamos destruyendo el anillo, ¿eh? -dijo Samsagaz Gamyi,
acercándose a nosotros.
- Si, si, id haciendo... y cuidado con el bicho ese. Muerde -le advertí.
- Ac... tzzzz... vad... botón... tzzzz... naranja...
- Er... el anillo no tiene ningún botón de ese color -dije tras
comprobarlo.
- Tzzzz... mío... tzzzzzz...
De pronto apareció un pequeño botón en un extremo de la bufanda. Haciéndole caso, lo pulsé.
Sentido Común empezó a vibrar.
- Gracias -dijo, repentinamente
recuperado.
- ¿Qué es lo que he tocado?
- La energía de emergencia. Mis últimas
reservas. Lo suficiente para poder ayudaros.
- ¿Sabes cómo funciona el anillo?
-le preguntó Conciencia.
- No... lo de las tropas clónicas ha sido pura
chiripa, lo confieso. Podría haber ido a parar a la mismísima
inquisición...
- ¡Pero luego has vuelto justo a la misma época! -exclamé-
¿Cómo lo has hecho?
- Hay otro botón que permite regresar a la anterior
época que se ha visitado... pero me temo que ahora, la "anterior"
nos enviaría a la batalla. No creo que pudiéramos sobrevivir.
- ¿Entonces no hay nada que hacer?
- No he dicho eso... no te habría pedido que activaras
mi energía de emergencia, si no fuera por un motivo importante. A pesar
de ser un duplicado, esa máquina del tiempo es una creación de
Carisma... igual que yo.
- ¿Y crees que puedes averiguar cómo funciona?
-intervino Conciencia.
- Sí. Pero a mi manera...
Montones de hilos se desprendieron solos del resto de la bufanda, y rodearon el anillo.
- ¡Me he fusionado
con su mecanismo interno! -gritó Sentido Común-. ¡Ahora
somos una sola máquina! ¡Es... doloroso! ¡Agarraos fuerte
a mí, que nos vamos!
- ¡AAAAARGH! ¡MI DEDOOOO! -aulló Frodo.
- ¡Ya os he dicho que mordía! -le grité.
Conciencia y yo tocamos a Sentido Común y desaparecimos de aquel lugar.
Estábamos atravesando un mar de colorines que identifiqué, una vez más, como la corriente temporal.
- Er... chicos...
-dijo Sentido Común.
- ¿Sí? ¿Va todo bien? -se
interesó Conciencia.
- Tengo dos noticias que daros. Una buena y otra... sorprendente.
- A ver, dinos la buena -le pedí.
- La buena es que con un poco de suerte, lograremos salvar
el universo.
- ¡Vaya, por fin una alegría! -Conciencia
sonrió, más animada- ¿Y la noticia
sorprendente?
- ¡Que este trasto NO ES UNA MÁQUINA DEL
TIEMPO!
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This is the End, My Only Friend, the End...