TEMPORADA 3 / EPISODIO 4
DÍA D, HORA H, MINUTO M, SEGUNDO S
Le di unas cuantas vueltas a la pregunta "¿Qué significa el rosa pálido en las alas de Ima?", tras ver que se volvían de ese color. Pero no tuve que esperar mucho para conocer la respuesta.
Vaya si la conocí.
Desde todos los ángulos posibles.
Por fin era plenamente consciente de que mis fantasías, o las de cualquier otro ser humano nacido o no, por extremadamente retorcidas que fueran, no podían compararse ni de lejos con las de un ser llamado "Imaginación".
Nunca en toda la historia del universo existió una forma de vida que disfrutara más una noche.
- Tienes mala cara
-me dijo Ima.
- Es que... aún me estoy recuperando -respondí.
- Si hemos acabado hace diez minutos -señaló
ella.
- Ima... pareces olvidar todo lo que hemos hecho antes de esos diez minutos.
Quiero decir... ni en mis sueños más salvajes he imaginado que
serías capaz de...
- Claro, Imaginación soy yo -sonrió.
Si. Necesitaba decir algo importante.
- Yo ya te quería desde mucho antes. Me
dolería que pensaras lo contrario...
- ¡No seas tonto! -exclamó Ima- Supe
que me querías desde el día en que entré por la ventana
de tu casa, aterrada por lo que los otros habían hecho en la base del
hotel. La forma en que me miraste y me abrazaste...
Suspiré, pues ambos estábamos recordando el momento en que a Ima se le ocurrió el nombre "Freakers" para el grupo. Joder, parecía que hubiera pasado una eternidad desde entonces.
- Si, supongo que soy como un libro abierto -reconocí-. No puedo ocultar nada...
Y el mundo se rompió en pedazos.
Todas las alarmas del palacio se habían disparado con una potencia increíble. De no ser por el peso de Ima, habría pegado un bote hasta el techo. Una voz femenina (hablando en términos alienígenas) resonó a continuación por todas las estancias:
- ¡Alerta roja! ¡Alerta roja! ¡El enemigo se ha adelantado a nuestros planes! ¡Sus ejércitos empiezan a desplegarse en el lado oeste del palacio! ¡No es un simulacro! ¡Que todos los Freakers se dirijan a la Sala de Guerra inmediatamente! ¡Repito: no es un simulacro!
"Bueno, después de lo de esta noche, creo que ya puedo morir...", pensé.
- ¡Vamos, no perdamos ni un segundo! -exclamó Ima, levantándose- ¡Os conduciré a la sala!
El primero en abandonar su habitación fue, como no podía ser de otro modo, Valor. Los últimos fueron Lado Oscuro y Libido, que protestaron porque no habían logrado "coronar la pirámide" (preferí no preguntar a qué se referían). Vestidos a toda prisa y sin haber desayunado, todos los Freakers nos reunimos en la Sala de Guerra mientras escuchábamos fuertes sonidos de explosiones provenientes del exterior. El emperador Yonax les esperaba vestido con un uniforme militar tan impresionante, que habría hecho parecer hippy al mismísimo general Patton.
- Señor...
-Valor se cuadró ante el emperador- ¡El soldado
Valor se presenta e informa de que el grupo está listo para la batalla!
- ¡Y una mierda! ¡Tengo hambre! -exclamó
Humor antes de que Valor le metiera un cargador en la boca.
- Gracias Valor -le agradeció Yonax. En realidad estaba a punto
de decirlo yo-. Amigos, la situación es grave. Nuestros ejércitos
han empezado la contraofensiva, pero los soldados de Carisma atacan en gran
número. Por lo tanto, cada uno de vosotros debe ocupar la posición
asignada, y cuanto antes. Algunos de mis soldados de élite os acompañarán
hasta vuestras respectivas posiciones -notó que alguien le fulminaba
con la mirada-, excepto a Valor, claro.
- ¿Pero cómo vamos a hacer algo así?
-preguntó Conciencia- ¡Creí que tendríamos
algo parecido a un cursillo acelerado!
- Todo está previsto, Conciencia -Yonax les mostró algo
que había guardado en el bolsillo. Parecía un sacapuntas aplastado
por la rueda de un tren-. Este pequeño aparato, que debéis
colocaros en la nuca, insertará en vuestros cerebros y de forma automática,
el equivalente a cuatro años de aprendizaje y experiencia.
- ¡Coño, como en Matrix! -exclamé. Los demás me miraron
como si fueran a asesinarme-. Perdón...
- Eh, ¿y yo qué? -preguntó
Sentido Común- ¿Cómo me pongo eso?
- Hemos diseñado uno especial para ti. Basta con que te lo enganches
en cualquier parte. ¡Vamos, no perdamos tiempo! -Yonax soltó
un horrendo chasquido y ocho soldados entraron en la sala. Parecían salidos
de un concurso de Mister Universo (tomando esa última palabra en sentido
literal, por supuesto)- ¡Colocáos los aparatos y mis hombres
os acompañarán al campo de batalla!
Ya me dirigía a la mesa donde estaban dispuestos los aparatos, cuando me percaté de un pequeño detalle.
- Aquí no hay suficientes para todos...
- En efecto Dani -respondió Yonax-. Dado que tu presencia se
limita a acompañar a Imaginación, no necesitas instrucción
alguna. ¡Vamos, en marcha!
- ¡Al ataque! -exclamó Habilidad.
Un grito curioso, pues su trabajo estaba en la enfermería. No obstante,
había cierto tono de teatralidad en su manera de hablar. Casi como si
sus intenciones fueran otras.
Y otro insoportable chasquido de Yonax sirvió para que todos nos pusiéramos en movimiento. Tras abandonar la sala junto a Ima y nuestra escolta, escuché gritos de protesta de Decencia:
- ¡He dicho que no! ¡Me niego a ponerme ese aparatito en la nuca! ¡Me...!
Calló de golpe. Pensé que Valor o Lado Oscuro debían haberla silenciado.
El soldado de élite nos llevó hasta un elevador situado en el centro del palacio, que ascendía hasta la cúspide. Mientras subíamos, podíamos percibir claramente el sonido de los disparos y explosiones de la batalla, en el exterior del palacio.
- Relájate Dani
-me tranquilizó Ima-. Esto depende ahora únicamente
de mí.
- Contigo estoy tranquilo, pero comprenderás que todo esto me resulta
un poco... difícil de asimilar. Han pasado demasiadas cosas en demasiado
poco tiempo -le expliqué.
- Pues espera a ver qué soy capaz de hacer... -Ima
tenía el rostro distinto. Sus ojos, aun siendo azules, parecían
irradiar fuego.
Por fin llegamos a nuestro destino. Nos encontrábamos en el interior de la gran cúpula que dominaba el inmenso palacio de Yonax. En la parte superior, ocho agujeros redondos del tamaño de balones de fútbol, y que parecían apuntar a todos los puntos cardinales, comunicaban con el exterior (de hecho hacía bastante frío). En el centro de la sala, sobresaliendo, había algo parecido a un altar, sin inscripción alguna. Y nada más.
- Llegó el momento.
Acompáñame -me dijo Ima. Ambos subimos al altar. El soldado
había abandonado la sala utilizando el mismo elevador. Ima levantó
los brazos y los unió-. Sujétame las manos.
- ¿Eh? ¿Por qué? -no entendía nada, como era de
esperar. De todo modos, le cogí las extremidades.
- Verás... algo me dice que tú has visto
El Quinto Elemento muchas veces. ¿Me equivoco?
- No, no te equivocas. ¿Quieres decir que esto funciona igual?
- No exactamente... -Ima cerró los ojos
y giró la cabeza hacia arriba. Su rostro estaba inexpresivo-. Debes
estar conmigo porque necesito a alguien muy cercano a mi, tanto física
como emocionalmente, para desplegar todo mi poder -de pronto detecté
una ligera vibración. ¿Era posible que fueran sus manos?-. Pero
también... necesito... -Ima empezó a temblar.
- ¿Qué? ¿Qué necesitas?
- ¡QUE ALGUIEN ME AYUDE A CONTROLARLO!
Ima abrió los ojos. Un intenso resplandor azul me cegó. Las manos de Ima vibraban como si estuvieran electrificadas.
- ¡Aaaaah! -lo siento, no supe gritar nada
más original.
- ¡HAGAS LO QUE HAGAS -gritó,
con una voz mucho más potente de lo normal- NO
ME SUELTES!
- ¡No lo haré! ¡Te lo prometo!
Era obvio que estaba acumulando energía para hacer algo espectacular.
De pronto volvió a sonar la alarma. Pero a diferencia de la primera vez, en esta ocasión fue la voz de Yonax, en su faceta de líder militar, la que se escuchó gritando desesperadamente:
- ¡Alerta máxima! ¡Alerta máxima! ¡El jefe enemigo ha hecho aparición en el campo de batalla! ¡Repito: el jefe enemigo ha hecho aparición en el campo de batalla! ¡No debemos permitir que actúe! ¡Concentrad todo el fuego sobre él antes de que sea demasiado tar...! Oh no... ¡No! ¡Noooooooo!
Han habido muchos silencios en esta historia. Pero el que se formó a continuación fue particularmente molesto y casi aterrador.
Ima me miró fijamente. Yo no era capaz de sostener su mirada.
- AGÁRRATE CON TODAS TUS FUERZAS. Y ESPERO QUE TE GUSTEN MUCHO LAS MONTAÑAS RUSAS, DANI -me advirtió-, PORQUE ESTO SERÁ MIL VECES PEOR...
El mundo entero se llenó de luz.
El mío, se entiende.
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