TEMPORADA 3 / EPISODIO 7
DONDE NINGÚN FREAKER HA LLEGADO ANTES
Bien. Recapitulemos.
Un buen día pasé de estar solo a vivir con nueve seres extraños (luego once), que habían surgido de mi cabeza. Tras una larga cadena de sorpresas y sustos, se nos presentó un ser llamado Carisma, que parecía ser el villano oficial de esta inclasificable aventura. Nuestra primera base fue destruida, junto a una buena parte del hotel donde estaba situada. Nos mudamos a un cine. Uno de nosotros resultó ser un robot, mientras que la auténtica Memoria se había aliado con Carisma. Tuvimos una conferencia con un emperador extraterrestre. Nos atacaron miembros del MIB, pero nos escapamos y nos teletransportamos a una nave alienígena. Imaginación se me declaró en el viaje, me presentó a su gemela robótica y me explicó que Carisma era más malo que la tiña, y que los freakers no habían salido de mi cabeza, sino que habían sido creados por ella... que a su vez había sido creada en el planeta Muhwa, a donde nos dirigíamos, con el objetivo de protegerse de los ataques de Carisma. Llegamos, el emperador (el mismo de antes) nos dio más detalles, nos preparamos para la guerra, tuve una noche de pasión desenfrenada con Imaginación, comenzó la batalla por sorpresa, Carisma llegó, le perseguimos a través del tiempo y el espacio, llegamos a su palacio...
... y ahora va y nos da la bienvenida. Y dice "hijos míos".
Había llegado la hora de conocer toda la verdad. De una vez por todas.
- Sé que estás
confuso, Dani -continuó Carisma-. Y tú
también, Imaginación...
- ¡Ding, ding, ding! ¡Premio para el señor! -exclamé.
Ya me daba igual todo.
- Carisma, no estás en posición de hacerte
el gracioso -a Ima se le iluminaron los ojos. Imponía mucho-.
Entrégate y seguirás viviendo. Sabes que
podría destrozarte si quisiera...
- Oh si, por supuesto que lo sé -respondió
Carisma, sonriendo-. Asumí ese riesgo cuando te
creé, con mis propias manos y mi cerebro. Por eso te considero como una
hija mía... aunque teniendo en cuenta la forma en que os cogéis
de la mano, parece obvio que tendré que cambiar mi punto de vista. Has
hecho una buena elección, Dani...
- ¡Quieres volvernos locos! ¡Eso no funcionará!
- No podrías estar más equivocado, Dani...
Memoria. Surgió tras una columna, bastante cerca de nosotros, a unos cuatro metros. Vestía su habitual traje de unos y ceros, ya casi olvidado por mí debido a su prolongada ausencia en el grupo. Llevaba un enorme sombrero que le tapaba su gran cabeza.
- ¡Tú! ¡Traidora!
¿Cómo pudiste unirte a él? -gritó Ima, llena
de furia. Parecía que fuera a explotar.
- Ima, yo SIEMPRE he estado unido a él -la
rectificó Memoria-. Soy otra de sus creaciones.
- Y por lo que parece, yo también.
Sentido Común. La bufanda, sola, volando, justo detrás de Memoria.
- No... no puede ser...
-Ima temblaba de puro desconcierto.
- Sentaos, por favor -dijo Carisma.
Detrás nuestro habían aparecido dos sillas. De la nada. Sin hacer el menor ruido.
- Sé que no os fiáis de mi -continuó-, pero... ¿y de ellos?
Conciencia. Lado Oscuro. Libido. Decencia. Humor. Valor. Habilidad. Todos entraron en la sala por una puerta situada a la izquierda. Parecían muy serios. Todos. Incluso Humor, por mucho que costara creerlo.
- Sentaos chicos -nos
dijo Conciencia-, en serio. Debéis conocer la verdad.
A nosotros nos ha chocado bastante...
- A mi hasta me ha quitado temporalmente las ganas de
reir -explicó Humor.
- Y a mi las ganas de fo...
- ¡Libido, por favor! -exclamó Lado
Oscuro.
- Eh, es broma, cariño...
- Un poco de seriedad, si no es mucho pedir -intervino
Decencia.
- ¡Ese loco ha intentado matarnos en más
de una ocasión! -grité, harto de todo.
- No Dani, no es así -replicó Valor-.
Vamos, siéntate de una vez. Y tú también,
Ima.
En ocasiones, la voz de Valor imponía más que la de Carisma. No pudimos negarnos a cumplir su orden, pero nos costó bastante aceptarla. Nos sentamos a regañadientes y con todos los sentidos en alerta, por lo que pudiera pasar.
- Memoria -dijo Carisma-.
Tú siempre recuerdas bien todos los detalles. ¿Te
importaría explicarlo?
- Sin problemas -respondió Memoria. Nos
miró fijamente y comenzó a hablar-. Todo
comenzó hace unos treinta años terrestres. Carisma, cuyo verdadero
nombre es impronunciable...
- Pero podéis seguir llamándome así,
claro -intervino Carisma-. Perdona Memoria, continúa...
- Si, bien... por aquel entonces, decía, Carisma
trabajaba para el aún joven príncipe Yonax. Sin exagerar, sus
inventos le acreditaban como una de las mentes más brillantes del universo
-él se ruborizó-. Carisma no es muhwan.
Proviene de un planeta de un sistema cercano, Kaltar. Durante siglos, muhwans
y kaltarianos habían mantenido una relación amistosa y próspera.
Ambas razas mantenían un nivel tecnológico casi idéntico...
pero Carisma siempre tuvo ideas muy adelantadas a su época. Se destacó
de sus colegas, con diferencia. Había empezado a trabajar en el
prototipo de una futura máquina del tiempo, cuando conoció a la
que iba a ser su mujer, poco después. Una kaltariana llamada... er...
bueno, su nombre también es impronunciable, me temo.
- Deseo -dijo Carisma-. Llámala
así. Era todo lo que siempre había deseado... -entonces
le vi triste.
- De acuerdo... -Memoria prosiguió, afectada
por las palabras de Carisma-. El caso es que Carisma y
Deseo tuvieron nada menos que tres hijos y una hija. El primero se llamó...
bueno, le podéis llamar Alegría. La segunda fue la única
hija... y la conocéis bien.
- Soy yo.
Habilidad. ¿Por qué ya no me sorprendía nada?
- Pero sigue, por favor,
Memoria -le pidió. Parecía haber esperado mucho tiempo
para revelar su parentesco con Carisma.
- El tercero en llegar fue otro conocido: Sentido Común.
- El cuerpo -explicó la bufanda-, que
una vez tuvo mente propia... y no, por si lo habéis pensado, no es la
mía.
- Y el cuarto y último, Dani... fuiste tú.
Ahí. Con dos webs.
- Cojonudo: soy un extraterrestre, mi padre viaja
por el tiempo, y tengo una hermana con cuatro brazos... -dije en un tono que
indicaba que, a esas alturas, podían caer estacas ardiendo del cielo
y me la pelaría todo-. Ahora dime que tengo sangre ácida, y terminamos
de arreglarlo...
- No Dani -dijo Carisma-, aunque
para poder pronunciar tu verdadero nombre necesitarás un curso acelerado
de nuestro idioma. Lo cierto es que la estructura externa e interna de los kaltarianos
es casi exacta a la de los humanos.
Preferí no comentar nada sobre lo astronómicamente improbable de una coincidencia genética de tal calibre.
- Cuando tú naciste,
Yonax encargó algo terrible a tu padre -continuó Memoria-.
Un arma imparable, capaz de poner a todos los planetas de la galaxia a los pies
del Imperio Muhwan. Carisma se negó en redondo, pues iba en contra de
todos sus principios...
- ... y Yonax se vengó -terminó Imaginación,
que llevaba un buen rato en silencio-. Es eso, ¿verdad?
- Exacto. ¿Cómo lo sabes?
- Tengo... -Ima se llevó las manos a las
sienes- extraños recuerdos... imágenes.
De alguna forma recuerdo eso.
- Ahora te explicaré por qué -dijo
Carisma-. Memoria, gracias, continuaré explicándolo
yo.
- Como quieras...
Carisma se levantó del trono. Caminó hacia Ima y yo, con el ceño fruncido. No dejaba de mirarnos.
- Cuando me negué a aceptar el encargo de Yonax, en realidad estaba ocultándole que tenía un proyecto muy avanzado. Eras tú, Imaginación. Mi obra maestra. Un ser vivo capaz de hacer realidad cualquier cosa, por imposible que pareciera. Una auténtica diosa... -Carisma suspiró-. Pero por desgracia, quedaste incompleta. Yonax tomó represalias... -una lágrima resbaló a por su mejilla- y ordenó asesinar a Deseo... mi mujer... tu madre, Dani. Tu verdadera madre.
Hizo una pausa. Estaba visiblemente afectado. Y no era para menos.
- Pero no se quedó
ahí. Quería matarnos a todos. Entonces se enteró de la
existencia de Imaginación y cambió de planes. Secuestró
a mi hijo mayor, Alegría, y lo encerró en un pozo sin tiempo.
- ¿Pozo sin tiempo? ¿Qué es eso? -pregunté. Estaba
más que intrigado.
- Es un pliegue tetradimensional en el que el tiempo está
congelado. A Yonax le habían informado de que yo también estaba
trabajando en una máquina del tiempo, y sabía que encerrar a mi
hijo en ese pliegue, era la única forma de impedir que yo llegara hasta
él. Esos pliegues están por todo el universo, pero sólo
las especies más avanzadas saben cómo acceder a ellos.
- ¿Qué ocurrió después? Le
hicieron algo a Sentido Común, ¿verdad? -preguntó
Imaginación.
- Si, por desgracia... -otro suspiro de Carisma-
usaron uno de mis inventos previos para robarle la mente...
yo... ojalá no hubiera inventado algo tan horrible -y otra lágrima-.
Por eso me asusté tanto al verlo tirado en el campo
de batalla, sangrando. Ahora está en mi enfermería... pero me
estoy desviando, lo siento. Veréis, cuando Yonax hizo todo eso, intentó
atacar también a mi último hijo. Tú Dani, que eras un bebé.
Él quería extorsionarme como fuera para que le entregara a Ima,
porque en sus manos podría haberse convertido en el arma devastadora
que tanto ansiaba... y tomé una decisión radical.
- ¡Ya lo recuerdo! -exclamó Imaginación-
¡Me usaste como puente para meternos a mi, al cuerpo
de Sentido Común, a la bufanda (sin ánimo de ofender), a Habilidad,
a Memoria... y a ti mismo en la mente de Dani! ¡Luego nos enviaste a todos
a la Tierra, y cuando llegó el momento, dieciocho años después,
una nave que habías dejado preparada, recogió a Dani y nos liberó
a todos!
- Correcto Ima -dijo Carisma-. Tu
mente se vio muy alterada por el proceso, pero ya estás recordándolo
todo. Habilidad y yo tuvimos problemas para tomar forma, y por eso tardamos
más que los demás. Había inventado a Memoria y a la bufanda
de Sentido Común para que os protegieran en un hogar humano.
- Mis padres terrestres... ¿quieres decir que soy adoptado? -pregunté,
temeroso de la respuesta.
- No exactamente. Tus padres terrestres también
eran androides. Pero al igual que Memoria, los diseñé para que
fueran capaces de tener sentimientos, así que créeme, te querían
de verdad. Por ese mismo motivo, Memoria es ahora la mujer que quiero, y la
que más apoyo me da; no tengo ningún problema en reconocer que
amo a un androide...
- Espera, espera... ¿y qué me dices del teletransporte? ¿Y
de la falsa Memoria con bomba incluída?
- Bueno, ahí he de reconocer una serie de fallos
por mi parte -confesó Carisma algo avergonzado-. El
primero fue el dispositivo de teletransporte, que fue incluído para que
lo activarais sólo en caso de emergencia, ya que una tecnología
así deja un rastro de energía fácil de localizar por los
muhwans. El caso es que no tuve en cuenta de que perderíais parcial o
totalmente vuestros recuerdos, y Valor lo utilizó varias veces sin conocer
las consecuencias -pausa dramática-. En
cuanto a la falsa Memoria... fue diseñada para activarse en cuanto usarais
el teletransporte junto con un mensaje, aquella famosa llamada que no entendísteis
en principio. De ese modo, la auténtica Memoria podía quedarse
aquí realizando un informe de la situación e iniciando el desarrollo
de las máquinas de guerra con las que hemos atacado a Yonax, esperando
mi llegada. Sin embargo, ocurrió algo que jamás habría
esperado: Yonax se las arregló para interceptar a la falsa Memoria, que
debía substituirla sin que sospechárais nada, cuando viajaba a
través de la corriente temporal... insertándole una bomba. Ignoro
hasta qué punto han avanzado en su nivel tecnológico, pero me
asusta pensar que puedan llegar hasta aquí...
De pronto todos nos sentimos bastante incómodos.
- ¿Y qué me
dices de Imabot? -preguntó Imaginación, obviamente interesada.
- También la creé yo pero, una vez más,
me salió el tiro por la culata -Carisma le dedicó una sonrisa
amarga-. Te hice un duplicado física y mentalmente
idéntico, aunque claro, sin todo tu increíble poder. Tenía
que cumplir la misma misión que la falsa Memoria, es decir, tú
habrías venido aquí y tu duplicado se habría quedado en
la Tierra. Debéis entender por entonces aún no sabía lo
que Yonax le había hecho, así que, en mi ignorancia, envié
a Imabot a través del tiempo. Los muhwans la interceptaron igual que
a la falsa Memoria pero, esta vez, cambiaron de táctica -hubo
un cambio en la mirada de Carisma indicando que le enfurecía hablar de
aquello-. Yonax vio que su plan de la bomba había
fracasado, y era tal la rabia que sentía hacia mí y hacia mi familia,
que decidió algo mucho más maquiavélico. Primero, a través
del bastón de Conciencia...
- ¡Hey, es verdad! -exclamó ella-
¿También lo diseñaste tú?
- Me temo que no. Los muhwans pueden utilizar cualquier
superfície para transmitir conversaciones, pero eligieron montar ese
numerito de luces y voces raras con tu bastón para hacer ver que estaban
con vosotros desde el principio e inspiraros confianza. Ni que decir tiene que
aquella supuesta voz mía que escuchasteis después, no era yo
-carraspeó-. El caso es que el nuevo plan de Yonax
consistía en reprogramar a Imabot, llevaros a todos hasta Muhwa, lavaros
el cerebro a todos con mentiras y, en el momento en que yo atacara, perdido
en su maníaca soberbia, freiros el cerebro ante mí como símbolo
de su victoria total. Esa es, hijos míos, la mentalidad de un muhwan;
nunca vences a tu enemigo hasta que has acabado con toda su estirpe...
Carisma parecía a punto de llorar de pura rabia. Y yo también. Y casi todos.
- Joder -suspiré- Me lo creo, en serio.
Pero tengo una pregunta más.
- Adelante, sin miedo -contestó Carisma
amablemente.
- Al final... ¿de dónde salieron los demás? ¿Son
mis seres interiores o no?
- Son seres interiores... pero no tuyos. Sino de Imaginación.
Los creó en un acto reflejo, para autoprotegerse. Y parece que sus guardianes
la han protegido bastante bien. Os felicito chicos.
Los demás se movieron inquietos y ruborizados, salvo Valor, que se sentía absolutamente orgulloso. Y tampoco Habilidad, tan seria como una barra de acero.
Hubo otra pausa. Quedaban dos últimos cabos por atar.
- Carisma, ahora entiendo por qué atacabas
el palacio de Yonax -dije, seguro de estar en lo correcto-. Querías recuperar
a Alegría y a la mente de Sentido Común. Es eso, ¿no es
así?
- Y no has podido venir a por nosotros -continuó
Ima-, porque temías que Yonax pudiera hacernos
lo mismo que a Alegría.
- Me alegra tener hijos tan inteligentes -respondió
Carisma, sonriendo-, porque es todo cierto. Lo siento,
si hubiera sabido que Yonax os estaba vigilando, os habría rescatado
al instante. Sólo quería que él no supiera dónde
estábais... -Carisma recordó algo repentinamente-
¡Oh, al parecer Imabot se unió a vosotros en el último momento!
Posiblemente la reprogramación chapucera a la que la sometieron no fue
suficiente...
- Ahora ya lo comprendo todo -dijo Imaginación,
sonriendo-. ¡Pero ya estamos aquí, contigo!
¡Podemos volver al palacio de Yonax y rescatar a tus otros dos hijos!
- No Imaginación, aún no -decidiéndose
por fin a hablar en un tono curiosamente amable-. Mi padre
ha dicho que tú aún estabas incompleta, lo que significa que...
- Duerme -ordenó Carisma.
Tras realizar un simple gesto con la mano derecha, Ima se desmayó.
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