TEMPORADA 3 / EPISODIO 9
LO QUE NADIE SE ESPERABA NI DE COÑA
Cuando uno vive en un lugar que está fuera del tiempo, se pierde con facilidad la noción del "ídem". Así, a lo tonto, llevábamos ya una semana entera (de mi reloj) viviendo en la fortaleza de Carisma.
Bueno, quizá la palabra "viviendo" no fuera una definición exacta. Los freakers y yo habíamos pasado los últimos siete días siguiendo un entrenamiento especial, de cara a la batalla que se avecinaba (por supuesto, Valor se lo pasaba en grande haciéndonos sudar, y Decencia no hacía más que protestar por todo). El plan era crear una distracción alrededor del palacio de Yonax, para que Ima pudiera concentrarse en el agujero sin tiempo donde estaba encerrado Alegría, el hijo mayor de Carisma. Al parecer, necesitaría emplear casi toda su energía para rescatarle sin que sufriera daño.
Eran las 6 de la tarde según mi reloj. Entré en una gran sala circular en la que Imaginación se entrenaba. No era prudente dejar que desplegara su poder al máximo sin un mínimo de práctica. Ella estaba flotando enmedio de la habitación, soltando rayos eléctricos en todas las direcciones, con el rostro concentrado.
- ¡Buenas tardes... o lo que sea! -grité para que me escuchara por encima del ruido de los rayos.
La actividad eléctrica cesó, e Ima descendió hasta el suelo.
- ¡Dani! ¿No
deberías estar entrenándote? -me dijo acercándose
para darme un beso.
- Nah, Valor nos ha dado un día de permiso. A veces se enrolla... -suspiré
y puse un rostro más serio- Oye, Ima...
- ¿Sí? ¿Qué ocurre?
- ¿Tienes miedo por lo que vamos a hacer?
- Para nada. Confío en vosotros... y sé
que puedo rescatar a Alegría sin problemas.
- ¿Y qué harás con Yonax? ¿Te encargarás
de él?
- No, me encargaré yo.
Carisma entró en la sala.
- Espero que entendáis
que se trata de algo personal...
- Lo entendemos... er... -tuve un momento de duda.
- Dilo hijo, a ver si te acostumbras de una vez.
- ... papá -terminé.
- ¿Ves como no es tan difícil? -Carisma
sonrió satisfecho.
- ¿Cuándo atacaremos? -preguntó
Imaginación.
- Pronto... muy pronto. Estais progresando bien, y me
queda maquinaria de guerra suficiente como para eliminar la primera línea
de defensa, antes de que entremos en el palacio -de pronto desapareció
la sonrisa de su cara-. Ima, te advierto una cosa.
- ¿El qué? ¿Ocurre algo? -preguntó
extrañada por ese cambio repentino.
- No, pero... mira, hagas lo que hagas, no intentes ayudarnos.
Concéntrate única y exclusivamente en rescatar a Alegría.
Incluso en tu estado actual, con las "pilas cargadas", por decirlo
así, necesitarás muchísima energía para sacarle
del pozo sin tiempo. No quiero que te arriesgues a gastar poder innecesariamente.
Tú serías la que más peligro correría en esa situación.
¿Queda claro?
- Eh, tranquilo -contestó Ima, despreocupada-.
Para hacer locuras ya está Humor, ¿recuerdas?
- Sí, sé que puedo confiar en ti
-concluyó Carisma, relajando el rostro-. A decir
verdad, si no pudiera confiar en mis propias creaciones, lo tendríamos
claro...
- Bueno, familia... ¿qué queréis hacer el resto de la tarde?
-pregunté.
- Me gustaría tomar algo -dijo Ima-. He
estado varias horas entrenándome y me siento cansada.
- ¡Pues vamos allá! -exclamó
Carisma, dirigiéndose a la puerta- Tengo una bebida
terrestre del siglo XXIV con la que vais a alucinar. ¡Nunca habéis
probado nada parecido, os lo aseguro! Hum...
- ¿Y ahora qué pasa? -pregunté.
- Nada, que la puerta no se abre -respondió
Carisma, algo nervioso-. Es automática, pero no
me reconoce. Será una avería, usaré el sistema manual
-abrió un panel situado a su derecha y tocó varios botones. Nada
ocurrió. Se puso más nervioso-. Ejem...
- Esto no es normal... -murmuró Ima.
- ¡En efecto, no lo es!
Un disparo. Ima cayó al suelo.
Otro disparo. Muy certero. Voló el dedo de Carisma en el que llevaba su anillo.
Un tercer disparo. En mi pierna derecha. El dolor más intenso que uno puede sentir en esa extremidad.
Caí al suelo y me giré para ver al autor de los disparos.
- ¡YONAX! -gritó
Carisma, tapándose la terrible herida sangrante de su mano- ¡Psicópata
cabrón! ¡¿Cómo has llegado hasta aquí?!
- Interesante pregunta, si señor... -Yonax vio que Carisma intentaba
recoger el anillo, y le apuntó entre ceja y ceja con la pistola láser
humeante que llevaba en la mano- Eso sería muy estúpido incluso
para ti. Ni lo intentes.
Yonax no estaba solo. Había 3 seres más con él, encapuchados; uno a la izquierda, otro la derecha y el tercero, más alto, junto a él. Imaginación no se movía. Le sangraba la cabeza. La sensación que sentí en aquel momento no puede describirse con palabras. Pero de todos modos, lo intenté de esta manera:
- Te mataré... ¡te mataré por
esto, Yonax! ¡TE MATARÉ! ¡Con mis propias manos! -empecé
a llorar de rabia. El dolor impedía que me moviera, pero estaba deseando
poder hacerlo para arrancarle la cabeza al emperador.
- Hablando de manos... coge el anillo, ¿quieres? -le dijo Yonax
al encapuchado alto.
Este alargó su mano... ¡era humanoide! Y nada más extender los dedos, el anillo voló directo a él.
- No... es imposible... ¡sólo
yo sé cómo hacer eso! -exclamó Carisma, temblando
de arriba a abajo.
- El egocentrismo es típico de los genios -contestó Yonax,
que no dejaba de sonreir maliciosamente-. Y en tu raza hay muchos, ¿verdad?
Especialmente... genios de cuatro brazos. Las hembras son muy inteligentes...
Otros tres brazos asomaron por entre los pliegues de la túnica de la encapuchada.
- ¿Una kaltariana?
¡No puede ser! -gritó Carisma- ¡No
puede haber tracionado a su propio pueblo!
- ¿A su pueblo? Je, je... viejo "amigo", me temo que su
traición va mucho más allá. Vamos, preciosa, dile algo...
La encapuchada caminó unos pasos hacia nosotros y finalmente habló.
- Me alegro de verte otra vez...
Se quitó la capucha.
- ... lástima que
sea en estas circunstancias... "cariño".
- ¡NOOOOOOOOO! -Carisma emitió un
alarido demencial. Parecía que acababa de volverse loco.
- Es... es quien creo que es, ¿verdad? -pregunté casi histérico.
- Si, [impronunciable]. Soy aquella a la que llamas
"Deseo"... tu madre.
Era una mujer de unos 40 años, aunque bastante atractiva. Tenía el pelo moreno, liso y bastante largo, los ojos marrones y su sonrisa era el puro reflejo del mal.
- No le des más vueltas,
Carisma. Sé que piensas que estaba muerta y todo eso... pero ya que el
que va a morir eres tú, no necesitas saber cómo he llegado hasta
aquí.
- No... no... -Carisma lloraba y gimoteaba.
- Eh, vamos, ¿no te gusta divertirte un poco? -le dijo Yonax a
Deseo.
- Está bien... oh, mi pobre [impronunciable]
-dijo Deseo acariciando la cara a Carisma-. Estás
hecho un lío, ¿verdad?
- Yo te vi morir... moriste en mis brazos... un agente
de Yonax te había pegado un tiro en el pecho y estabas desangrándote...
- Tu vista no te engañó entonces
-dijo Deseo-. Es cierto, morí.
- Pues nunca he visto un muerto tan cabrón... -murmuré.
- ¡Ni lo verás, cariño! -exclamó
dirigiéndose a mí, sin peder su sonrisa maligna- Verás,
los kaltarianos, tanto hombres como mujeres, poseemos una curiosa facultad,
casi única en la galaxia: podemos almacenar genéticamente nuestra
propia memoria. Así que...
- ¡Eres un maldito clon! -gritó Carisma-.
¡Y te han lavado el cerebro!
- Prefiero el término "reprogramación" -intervino
Yonax, añadiendo un desagradable sonido corporal que, con un poco de
buena voluntad, podía interpretarse como una risa maléfica-. Obviamente,
no tuvo ningún reparo en contarnos todo lo que sabía de tus investigaciones.
Especialmente sobre tu máquina del tiempo.
- Me gusta más de este color -dijo Deseo,
mostrándonos su anillo gris azulado-. ¿A
ti no?
Carisma no respondió. Su rostro desencajado por la ira lo decía todo.
- Pero ese maldito anillo no funcionaba
-continuó Yonax-. Necesitaba una cantidad desorbitante de energía...
y nos la habéis proporcionado tu engendro alado y tú, con el numerito
que habéis montado frente a mi palacio. ¡Muchas gracias!
- Ahora tenemos tu anillo [impronunciable]
-dijo Deseo dirigiéndose a Carisma. Sacó una pistola láser
de entre los pliegues de la túnica-. Sólo
queda acabar con vosotros y con las aberraciones que ha creado la chica, y podremos
pasar página a este... desagradable incidente. Mi señor
-ahora le hablaba a Yonax-, ¿puedo matarlos ya?
- Sí, adelante. Acabemos con esto de una vez.
Deseo nos apuntó a Carisma y a mí, de forma intermitente.
- ¿A cuál me cargo primero? -preguntó en tono juguetón- ¿Al genio o al jovencito?
De pronto empezó a temblar la habitación. Y el foco de las vibraciones parecía estar en...
- ¡Mierda, la chica
está viva! -gritó Deseo. Intentó dispararle, pero
conseguí reaccionar a tiempo e, impulsándome con la pierna buena,
tiré a Deseo al suelo de un buen empujón.
- ¡No dejaré que le hagas más daño! -grité.
- Eso ha sido un grave error por tu parte, chico... -murmuró Yonax.
Los guardias del emperador me apuntaban directamente. No había escapatoria.
Los guardias explotaron.
- ¿Quieres que empiece a listar tus errores en plan Riddick, mamarracho?
Valor había entrado en la sala y disparado un arma monstruosa, en un momento de distracción.
Pero... ¿había llegado a tiempo?
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