MAY IT BE (OR MAY NOT)
VIERNES

Al final de mi anterior crónica quedó claro que una flota de extraterrestres iba a invadirnos por estas fechas. Y efectivamente, aquí están. Escribo esta crónica mientras un repugnante alienígena baboso me apunta con lo que (espero, confío, deseo) parece un arma de plasma. Espero que me de tiempo a terminar esta cosa antes de que, en el mejor de los casos, me vuele la cabeza...

Er... resumiré bastante. Parece que esa interminable cadena de gruñidos indica que me de prisa.


Preparados para tres días de locura.

El viernes sólo pude ir por la mañana, porque luego tenía que ir a una boda (imposible escaquearse). Nada más entrar fui al stand de Fanhunter, obligado punto de encuentro. De nuevo, Cels se las arregló para encontrarme a mi antes que yo a él. Saludé a Gloria (guapa), a Rut (guapísima) y a Gode (gua... er... ¿guardián del stand?). También vi a Gasca.


La inmensidad hecha salón del manga.

Se notaba mucho el incremento de espacio para el salón, pues habían doblado el de dos años antes. Di un paseo por el salón (me rindo: todos los peluches de kodamas han desaparecido de este plano dimensional), y volví al stand de Fanhunter. Ahí encontré a Dexter, y junto a Gasca estuvimos recordando viejos tiempos charlando de Dragon Ball, mientras por los altavoces comenzaban a resonar los terribles aullidos del karaoke. Después fuimos al bar y Dexter nos enseñó páginas a lápiz del Revolution #2.


¡Dibujad, dibujad, dibujad!

Gasca también nos enseñó bocetos suyos, que a mi me parecieron bastante buenos (si, es un poco modesto). Hablamos un rato más de frikerías y volvimos al stand de Fanhunter, donde nos encontramos con Lilith y Gonzalo (a.k.a. "Aquel que si no fuera porque me dijo su nombre tiempo ha, no aparecería en la crónica").


Los caballos estaban aparcados fuera. Y la guadaña.

Pero yo ya tenía que irme. Como no tenía nada para apuntar, Gode me dijo que me enviaría su número de teléfono por mail, para que pudiera llamarle y entrar de gorra en el salón al día siguiente (eh, vamos, no pretenderéis que a estas alturas no haga lo posible por entrar sin pagar). Tras la boda, a eso de la una de la madrugada, comprobé que no había recibido nada. Mecachis.

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