INTO THE EAST
DOMINGO

Prometí a Ghanima que la iría a buscar a la estación de autobuses cuando llegara por la mañana. Y así lo hice. Fuimos al metro, y ya entonces empezamos un par de fotos. Al llegar al salón, antes fuimos a un cajero automático (el vicio tiene un precio, claro), y vi afuera, enfrente del salón, a Cels haciéndose fotos con unos chavales.


La gran Ghanima. La única. Rechace imitaciones.

Una vez dentro (y gracias, por fin, a Gode), fuimos testigos de una visión enternecedora: la hija y la sobrina de Cels, juntas, en brazos de sus madres. No había fuerza humana (y no humana tampoco) capaz de separarlas de los peluches de Don Depresor, a los que parecían pegadas con pegamento. Después de eso di un paseo con Ghanima.


Madre e hija posan para la posteridad. Por favor, dejad de babear (y sin haberlo deseado, etc).

Luego descansamos, hicimos un par de fotos absurdas, y nos pusimos en la cola para ver el trailer de la supuesta "serie de Fanhunter" (a estas alturas ya no sé qué creer), pero como habían cambiado el horario y no podía estarme mucho rato, tuve que irme sin poder verlo. Era el cumpleaños de mi madre, y nos había invitado a toda la familia a comer en un chino. Al volver, fue Gloria la que me ayudó a entrar. Vi por fin a Raul (le di el video de Erik el Vikingo, tal como le había prometido), Ecléptica (que parecía embarazada de treinta meses por lo menos) y Zarajota (ese hombre). Luego también a Jamfris, Angua y Sota. Tras paseos y fotos, nos sentamos todos a descansar un buen rato en unas escaleras.


Si, muchos tuvimos a la Gusa en nuestras cabezas. Literalmente.

Decidimos movernos y, tras una despedida de la mayoría de la gente, Sota, Eme A, Ghanima y yo fuimos a un bar (más bien pastelería) enfrente del salón. Allí comentamos viejas batallas, hablamos de ese engendro de la naturaleza conocido como La Gallego... y sobretodo escuchamos a Eme A, una eminencia en cuanto a trolls y grandes gestas en foros de Dreamers. En concreto con las del Amor Freak nos descojonamos a gusto. Regresé un momento al salón para despedirme de la gente de Fanhunter.


Los últimos minutos. La última foto de mi última crónica.

Volví al bar y continuamos charlando un rato, pero al fin llegó la hora de las despedidas. Yo me ofrecí a acompañar a Ghanima hasta la estación de autobuses (¿y quién diría que no?). En el viaje en taxi hablamos de frikerías varias, pues es difícil contenerse cuando lo llevas en la sangre.

Y así, en la Estació del Nord, me despedí de Ghanima y me dirigí a casa para esquematizar lo que acabaría convirtiéndose en esto: la última crónica. El final de la historia.

Y tan final.

Como que este bicho me va a reventar los sesos a la de...

...

¿?

Ah, no. Ha leído todo lo que he escrito y ha muerto instantáneamente junto con el resto de su raza.

Bueno, al menos yo seguiré vivo.

Espero que el espíritu que me impulsó a comenzar esta serie de crónicas también perdure.

Va por ustedes, señores. Hasta siempre.

GRACIAS