EL RETORNO DEL MANGAKA


¡Dick bendiga al que se le ocurrió eso del cambio de horario! Gracias a eso, al volver a casa la noche anterior pude darme una ducha y dormir una hora más... y lo mejor: al día siguiente llegué a las 10:00, justo a la hora de abrir el salón. Había un poco de cola, pero nada comparada con la del sábado. Al entrar vi a Cels un poco más relajado: el motivo podía ser que lo peor ya había pasado, aunque también estaba la posibilidad de que estuviera hecho polvo más allá de lo descriptible. Godefroi y Lilith no estaban esa mañana.

Fui al stand de Epicentro para comprar el último Fanzone que había salido (el día anterior les prometí que lo compraría). Después de eso se me ocurrió una idea (¡cuerpo a tierra!): fui de nuevo al stand de Escola de Comics Joso, y le pedí a Rocío que me hiciera una caricatura (a fin de cuentas eso es lo que estaban haciendo durante todo el salón), pero al final me la hizo Gabriel, porque según ella: "él hace mejores caricaturas". Es cierto, pero eso no quita que Rocío dibuje muuuuy bien.


Éste soy yo según Gabriel (y no dista mucho de la realidad, la verdad). Habían varios "cuerpos" para escoger, y luego dibujaban la cabeza. Yo escogí el modelo "Dr. Slump", porque era el más cachondo.

Un estruendo ensordecedor empezó a retumbar en los oidos de todos: el Karaoke contraatacaba. Para evitar una hemorragia en el oido interno me refugié en la Sala de Actos, donde en ese momento estaban presentando las novedades de Megabelops (un grupo de fanzines parecido a La Telaraña o Epicentro). Al terminar fui de nuevo a Fanhunter, donde me informaron de que se habían agotado todos los ejemplares del Saga #3 y del Backbeat (¡comprad, comprad malditos!).


Presentación de novedades de Megabelops.

Mientras Cels se embarcaba en otra sesión de firmas (¡si, otra!) me encontré con varios miembros de Epicentro que intentaban vender sus fanzines a todo bicho viviente que pasara por delante. Y para ello contaban con un reclamo que... ejem... bueno, es la foto de aquí debajo. Les compré el Flascinder Especial Épico-Fantástico, en el cual encontré historias geniales mezcladas con otras absolutamente chorras. Un combinado explosivo, vamos.


Esta es la "publicidad" que se gastaban los de Epicentro.

El resto de la mañana fue bastante aburrido. Me quedé sentado en un rincón leyendo los fanzines que había comprado entre los 3 días, y vi como la cola de firmas de Cels crecía... y creía... y creía... y él siempre con una sonrisa de oreja a oreja. Este tío no puede ser humano. Me acerqué un momento al stand y vi que les acababan de traer un montón de bocatas y refrescos (aunque no sean humanos también comen). Le pedí una coca-cola a La Santa Madre de Cels (si, tenía sed, ¿pasa algo?). En ese momento dijeron por megafonía: "A ver... tenemos aquí a un niño muy enfadado que dice que su padre se ha perdido. Repito: se ha perdido un padre". Pa mear y no echar gota.


No sólo había karaoke: también salieron unos cuantos espontáneos a hacer de las suyas.

Fui a casa a comer (no, yo tampoco soy extraterrestre, aunque tengo mis dudas) y volví lo más rápido que pude. Cels seguía firmando (ya no sé ni por qué me molesto en decirlo), pero llegué justo a tiempo de ver a su sobrinita Laia, de año y medio, que ya estaban a punto de llevársela. También llegaron Ghanima y Nachop, ella de nuevo con su peluche de la Gusa; fue todo un espectáculo ver a Laia intentando apoderarse del peluche como si le fuera en ello la vida. Además, cuando sonríe... ¡tiene exactamente la misma cara que su tío! ¿Qué será lo siguiente? ¿Empezará a darle vueltas la cabeza?


Laia en brazos de su abuela. ¿Necesito decir más?


Ghanima y Cels: la Bella y la Bestia.

Ghanima, Nachop y yo fuimos un rato a descansar a las escaleras que llevan a la Sala de Actos (y a la de proyecciones), aunque él se fue "un momento" al lavabo... y resalto lo de "un momento", porque llegamos a pensar que se lo había tragado el desagüe. Si el día anterior me dolían los pies, ahora ya ni los sentía: había caminado tanto (no estoy acostumbrado... ¡si, soy un vago!) que aprovechaba la mínima ocasión para sentarme a descansar un rato.


Aquí estoy yo con la famosa Gusa de Ghanima. Si, ya sé que es marrón, pero ni se os ocurra contradecirla.

Ghanima y Nachop se fueron poco después (ooooohh). De nuevo en el stand de Fanhunter vi a Nacho Fernández con una carpeta llena a rebosar de bocetos... y de otras cosas. Nos enseñó a Cels y a mí (entre otras personas que andábamos por ahí) todas las páginas a lápiz de un nuevo manga que verá la luz en enero (o eso espera). Cels y yo coincidimos al opinar: "Entintar ésto es un crimen". Y es cierto. El estilo de Nacho ha evolucionado enormemente, y usa un lápiz muy fino con el que consigue un nivel de detalle acojonante.


Nacho y Pikachu. Se conocieron en Pueblo Paleta. Se enamoraron.

El manga en cuestión, cuyo título desconozco, será de estilo futurista pero en tierra firme, no como Star Hounds. Además también nos enseñó unas pruebas de color increibles, realizadas por un amigo suyo (que también estaba presente) con algunos diseños de personajes. Godefroi y Lilith hicieron acto de presencia al mismo tiempo, pero sólo anduvieron cerca del stand un rato, porque al parecer tenían prisa (lástima). También vi a más gente disfrazada... solo que no eran personajes de ningún manga. Eran fanpiros. Si, fanpiros con F de Furro.


Fanpiros de club no identificado acechando a Cels.

Se aproximaba la hora del cierre y... ¡sorpresa! Aparecieron mi primo Tabaré y su novia Marta, la cual pedía... no, EXIGÍA una foto con Cels, algo a lo que accedí encantado (porque si no me mataba). Por megafonía anunciaron lo siguiente: "Un momento de atención, por favor... ¡Cels Piñol acaba de batir su propio record al hacer más de 2400 firmas en 3 días!". Estaba a un metro de él, que se había quedado con cara de "¿he sido yo?". Toda la gente de alrededor se puso a aplaudir.


Mi primo Tabaré, su novia Marta y "ello".

C'est fini (o como sascriba, leñe). La gente empezó a abandonar el salón lentamente, pero yo me quedé un rato para ver el proceso de desmantelación de los stands... sobretodo del de Fanhunter, donde se había desatado una actividad frenética. Vi que Rut se encontraba un poco mal; algo del estómago, creo (a estas alturas supongo que ya estará bien). Algunos stands apilaban tantas cajas que prácticamente no se veía lo que había detrás.


Izquierda: Paconan el Bárbaro desmontando su stand. Derecha: la familia feliz.

Así terminó este salón del manga, que cada vez tiene menos de manga y más de freakysmos diversos (y aún queda el Expocomic de Madrid, ojo). Me despedí de todos y me arrastré como pude hasta la estación de metro, obligando a mis piernas a moverse (ya habían montado una huelga y todo). Milagro: esta vez no me dejé nada en el salón. O mejor dicho, no me lo pareció. Eso.

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