NARIZONES EN EL SALÓN ESPECIAL 1
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UN FREAKY EN MADRID
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LEMA DEL SALÓN
"¡FEUGO!" (todo cristo)
Vamos a ver... lo que vuestra mente va a intentar asimilar a continuación, es uno de los despropósitos más descomunales que he escrito en mi vida. Se trata de una "crónica" del Expocómic (Expofeugo para los amigos) de Madrid del 2001. Fijáos que he escrito "crónica" entre comillas. ¿Por qué? Pues porque me perdí casi todo lo importante. Si después de ésta advertencia aún tenéis ganas de seguir leyendo, allá vosotros, pero que conste que el que es traidor no avisa. O al revés.
ADVERTENCIA
INNECESARIA (¿Y PA QUÉ COÑO HABLO?)
Esta vez no
divido la crónica en varias partes porque es bastante más corta
de lo habitual.
Si quieres ver quintales y toneladas de fotos del Expofeugo, entra aquí
La noche anterior no dormí. No valía la pena porque no me suele entrar el sueño hasta más o menos las 2:30, y salíamos a las 5 de la mañana... bueno, se suponía que salíamos a esa hora, pero nos retrasamos unos 40 minutos (no preguntéis por qué, no tengo ni idea). Mis padres iban porque querían visitar el Museo del Prado, y mi hermano, Kal-El, porque tenía que hacer un trabajo para la World Wide Radio y (sobretodo) participar en un torneo de rol (Vampiro, Fanpiro, AD&D, etc).
Podría
intentar describiros el viaje de séis horas y media que nos
marcamos, pero como fue algo totalmente aburrido sólo destacaré
tres puntos interesantes:
1: Cuando salíamos de Barcelona mi padre puso la radio... justo
cuando comenzaba La Jungla. ¡Diox! ¿Y para ésto renuncié a ir
con Zarajota? (es
bromaaa)
2: Paramos en un área de servicio donde hacía un frío que
pelaba. Gran invento el de la calefacción.
3: Atravesamos dos bancos de niebla superespesos en Lérida y Los
Monegros (no, no vimos ningún Macute Degenerado). Con un
ambiente tan tétrico, Kal-El, al pasar por el Meridiano de
Greenwich, no pudo resistirse a soltar: "Joer, ésto parece
The Green Witch Project". Sin comentarios.
Nunca había visto a Barcelona como una ciudad tranquila y donde es fácil orientarse... hasta que llegamos a Madrid. Es el mayor scalextric hiperlaveríntico que he visto en mi vida, y tardamos una media hora en encontrar la Puerta de Toledo, que viene a ser como la de Alcalá pero más pequeñaja. Precisamente en esa glorieta estaba nuestro hotel, el Puerta de Toledo (no, no se rompieron mucho los cuernos para ponerle un nombre). Dejamos las maletas y nos fuimos a comer a un restaurante donde las palabras "higiene" o "limpieza" no forman parte del vocabulario del dueño, pero había hambre y no era hora de ponerse finolis. Cuando estábamos terminando de comer, un camarero nos preguntó: "¿Puedo coger el tebeo?". Tardamos unos segundos en comprender que se refería al menú.
Finalmente, Marcos y yo fuimos al Expofeugo, dejando a los papis que se fueran a dar un garbeo por ahí (en realidad fueron al Museo del Prado). Nada más entrar comprendí que en el Salón de Barna tenemos mucha suerte, ya que allí, en la Estación de Francia, al menos ponen los stands sobre las vías del tren... pero en la Estación de Delicias se encuentra en el Museo del Ferrocarril, donde todas las vías están llenas de locomotoras antiguas, así que tienen que montar los stands en los andenes, dejando un espacio mínimo para que la gente camine. Afortunadamente a esa hora no había mucha gente... bueno, no sé si debería considerarlo "afortunado", ya que ni siquiera vi a los Buncheros. A ni uno sólo. ¿Se habían enterado de llegaba a esa hora o qué? Poco después empezó la sesión de firmas de Eddie Campbell. También vi a Lara Croft y Vampirella repartiendo publicidad (si, habéis leido bien).

Yo ante el
cartel del Expofeugo. Foto hecha por mi padre.
Vi a Kal-El preparando una partida de Vampiro y otra de Fanpiro. Y al fin, tras una hora de dar vueltas y vueltas por el Salón del Cómic más aburrido imaginable (un dependiente dijo: "¡Hay más gente dentro de los stands que fuera!"), encontré a Mark en el stand de Estrella Negra. Reprimí mis ganas de estrangularle por el susto que había dado días antes. Me dijo que por qué no le había llamado, ya que él podía darme un pase para entrar gratis; lo que ocurrió fue que pensaba que no estaría por la tarde. Lo peor es que luego encontramos a Joswat y me soltó prácticamente el mismo sermón, pero más cabreado, aunque por otro motivo: Raul, Ana Mars, Kiko, El Chache y otros insignes buncheros no querían ir por la tarde al salón "porque estaban cansados". Claro, y yo había hecho un viaje de séis horas y media y seguía fresco como una rosa. Que tenga que oir estas cosas...
Total, que decidí echarle webs al asunto; salí al exterior para llamar a Raul (me acompañó Mark). Mientras caminábamos hacia la cabina teléfonica nos topamos con Naranek, un tío que te cae bien ya desde 10 metros de distancia. Ya en la cabina, Mark me dijo el teléfono de Raul, metí las monedas y marqué. Damas y caballeros, niños y niñas... en sólo DOS minutos conseguí convencer a Raul para que vinieran todos al salón por la tarde (bueno, casi todos: Ecléptica tenía que dar clase). Todo un record guiness. Pero claro, un golpe de buena suerte suele estar acompañado de uno de mala suerte, y al volver al salón, mientras esperábamos, se me jodió la cámara a la primera foto que hice. Si hijos míos, fuerzas oscuras controlan nuestras vidas...
Vendí el primer Unleashed. Creo que fue a Mark, pero ahora no estoy seguro, porque podría estar confundiéndome con el que intercambié con La Madriguera. Me había pasado horas buscando el stand de Dreamers, y si no lo había encontrado era porque no podía concebir que fuera tan sumamente cutre: pequeñajo, infestado de publicidad de Resaka y ADLO!, sin la revista que supuestamente iban a vender, y con un ordenador desmontable con un plástico alrededor de la pantalla con el cartelillo, "Ésto es un iMAC", donde estaban jugando al Worms (el primero). Sinceramente, no sabía si reir o llorar. Ah, se me olvidaba: la gente de Estrella Negra, majos ellos, habían aceptado poner unos cuantos Unleasheds en su mostrador, a ver si se vendían.
Volviendo a lo que decía, en el "stand" de Dreamers vi a Eme A, Juanmito y Nacho Carmona, quienes alucinaban tanto como yo con el vanguardista diseño que se habían currado la pandilla de Resaka. Más o menos a esa hora me enteré de que Cels iba a comenzar una sesión de firmas en el stand de Distrimagen; me crucé con él cuando iba para allá, y al verme dijo: "¡Dani! ¿Pero qué haces aquí? ... ah, si, que dijiste que venías". Creo que esta frase resume bastante su estado mental durante el Expofeugo. Entonces vi al Chache (creo que fue a él), lo cogí por el cuello y le grité: "¡¿DÓNDE ESTÁ ANA?!"; me señaló el stand de Planeta, donde se hallaban Kiko y Ana Mars. Me acerqué a ellos por detrás y les dije: "¡Mira por dónde!", tras lo cual me arrodillé ante Ana y la reverencié.
Le di al Chache el regalo de Ghanima (el que me dio para él en el Salón del Manga): un condón de peluche tamaño llavero (tratándose del Chache... ¿qué esperábais?). Empezamos a dar un paseo todos juntos (Ana se paraba en todos los stands en los que veía comics de Lobo), hasta que encontramos a Raul, que había llegado un poco después, y al cual saludé diciéndole: "Vaya, si está aquí la madre inferiora...". En realidad no se trataba de algo personal... o quizá si. Un poco. Vale, si, era algo personal, ¿pasa algo? Ah, pensaba...
Fuimos al stand de Distrimagen dispuestos a sabotear la sesión de firmas de Cels. Raul y Ana se abrieron paso hasta él y le amenazaron con horribles torturas hasta más allá de la muerte si volvía a matar a Ana (si, es una contradicción, lo sé). A medida que avanzaba la tarde vi también a Askateth, Sota de Picas (aka El Hombre Montaña), Teleyinex y Zarajota, a los cuales les siguieron unos cuantos miembros del Resaka Team: Kenny, Bugnick y Nomentero, también conocido como Wharius. En el stand de Estrella Negra me informaron de que habían vendido un par de fanzines más (no me preguntéis cómo, porque ni ellos lo sabían).
Encontré a Kal-El de nuevo cuando estaba terminando una partida de La Llamada de Chtulhu (creo que era de eso, pero no estoy seguro). A esa hora cerraba el salón, así que todos fuimos abandonando el recinto poco a poco, aunque aún nos quedamos dentro 15 minutos más (mientras no nos echen hay que aprovecharse). Y mientras salíamos, nos aguantábamos la risa al ver que Cels seguía firmando aún después de haber cerrado el salón, y con una cola bastante larga. Y es que tenía que cumplir su campaña: "Ningún niño sin firma". Pa matarlo.
Me desperté en el hotel con agujetas hasta en partes de mi cuerpo que ni siquiera conocía, pero al menos había dormido (cosa que no pude hacer el día anterior). Cogí el metro para ir al Expofeugo (no tenía ganas de caminar tanto). Al llegar me di cuenta de que había olvidado mi carpeta en el hotel... si, la carpeta donde guardaba los apuntes para hacer la "crónica" que estáis leyendo y lo más importante: la entrada. Antes de irme al hotel a toda pastilla vi en la cola a Sota, Zarajota y a Askateth. Y en la salida vi al Hombre Orgánico, al que casi le da un infarto al verme (aunque no sé muy bien por qué).
Cojo el metro, llego al hotel, agarro la carpeta, salgo del hotel, cojo el metro y por fin, con un retraso que no podría superar ni Raul, consigo entrar en el recinto del Expofeugo. Me encontré con algunos buncheros, y Ana me dio el regalo de Zanthia: un colgante con la letra S (algunos ya saben el motivo). Estuvimos todos un rato en los alrededores del stand de Estrella Negra (y de Epicentro, pues prácticamente compartían espacio), hasta que se me ocurrió sacar la mi cámara de fotos. La noche anterior había arreglado el fallo (el carrete se movía de sitio), así que intenté hacer una foto... pero se volvió a joder, ahora ya irreversiblemente. Una pena...
De repente, como si de un espectro se tratara, apareció David Baldeón. Al ver que yo estaba vendiendo Unleasheds... ¡me compró uno! Y aún más fuerte: ¡se lo firmé! "¿Te das cuenta de lo surrealista que es esta escena?", le dije mientras firmaba. Después reapareció el Hombre Orgánico, que iba repitiendo una especie de mantra: "¡Me he casado! ¡Tío, no puedo creerlo! ¡Me he casado!". Después de eso me alegré la vista con la llegada de dos buncheras: Urui y Ecléptica. A ésta última le di el regalo que le había prometido: "¡Guardias! ¿Guardias?", de Terry Pratchett. Juanmito también estaba presente en el solemne acto de entrega del libro. Urui me dijo: "A la entrada me han preguntado si iba disfrazada y les he dicho que si". Cualquier cosa con tal de entrar gratis.

Foto
irrepetible por su inmensamente grande concentración de belleza:
Ana, Ecléptica, Urui y Niña Elfa.
Otra bunchera hizo acto de presencia poco después: la Niña Elfa, a la que poco después la siguieron Morsa, Kenny, Carmona y otros buncheros cuyo nick ya no recuerdo (sorry, éramos demasiados). Algunos, sobretodo Kiko, hicieron bastantes fotos de la peña, incluyendo una que yo mismo sugerí: las 4 buncheras (Ana, Ecléptica, Urui y Niña Elfa) por primera vez juntas. Después de eso ya era la hora de comer, y como había quedado con mi familia para ir a un restaurante chino que había cerca, fui para allá. Al terminar vimos entrar a Nacho Carmona y unos cuantos webmasters de Dreamers (juraría que al verme se lo pensaron dos veces antes de quedarse a comer ahí).
De vuelta en el Expofeugo, siendo sábado por la tarde pensé que era el momento más idóneo para repartir los folletos publicitarios del X-Nose de Dark Water, así que tras buscar el stand de información durante más de media hora (porque mira que estaba escondido el jodido), le pedí a una de las simpáticas señoritas que lo vigilaban que me diera los folletos, tras lo cual me dijo: "¿X-Nose? ¿Uh? ¿Qué es eso?". Lo siento Dark, la inutilidad llega a todas partes (pero muy especialmente a la organización del Expofeugo). También vi de nuevo a Kal-El, dirigiendo esta vez una partida de Fanpiro (los jugadores tenían una pinta de psicópata que tiraba patrás).
Ya que estábamos aproveché para mirar las exposiciones: había una de From Hell, otra del Señor de los Anillos y otra de Outfan (¿qué Cels tiene un morro que se lo pisa? ¿De dónde sacáis esas ideas?). Por fin, en el "stand" de Dreamers pude comprar la revista del mismo título (la acababan de recibir, sigh...). Les di unos cuantos ejemplares del Unleashed a ver si los vendían, ya que Nacho Carmona había dicho que cualquier webmaster de Dreamers que tuviera fanzines los podría vender ahí. La pandilla de impresentables de Resaka me enseñó una maleta dentro de la cual... ¡estaba el ordenador con el que jugaban al Worms! ¡Hecho un puzzle! ¡Y funcionaba! "No es un ordenador portátil, sino portable", me dijo Bugnick... ¿o quizá fue Nomentero? Ahora dudo.
Cels comenzó una nueva sesión de firmas comenzó en el stand de Planeta, momento en el que aproveché para preguntarle dónde podía conseguir un peluche de Don Depresor para regalárselo a Zanthia, ya que apenas había visto algunos el día anterior en el stand de Distrimagen, y ya no quedaban. Me dijo que volviera una hora más tarde, que Gloria (su mujer) se encargaba de eso. Poco después llegarían Raul y compañía (me avisó Mark horas antes), así que salí al exterior para recibirlos. Ahí me encontré a Muad'Dib y a Albert-X. Finalmente llegó el grupo de Raul (sin el Chache), que también venían con Joswat. Al llegar al stand de Dreamers pregunté a la gente de Resaka si se había vendido algún Unleashed... pues no. Cero. Fracaso total. Bah, ellos se lo pierden...
Habiendo pasado una hora le pregunté a Cels si Gloria había llegado... "lo siento, aún no". A joerse. Más o menos a esa hora vi a Yahiko. Después reencontré a los buncheros jugando en una de las mesas de rol. El juego en cuestión era EXO, y al parecer Raul y Ecleptica trataban de masacrarse el uno al otro a bordo de una lanzadera espacial que estaba a punto de estrellarse (supongo que es una situación típica en todas sus partidas, sea cual sea el juego). Ana estaba haciendo un dibujo para Muad'Dib (creo que era para él). Pasó otra hora y volví al stand de Planeta... "aún no ha llegado Gloria, pero debe estar al caer". A joerse otra vez. De vuelta en la partida de EXO vi llegar al Chache, al que poco después le seguían Cheknkau (¿qué decir de él? Eso, ¿qué decir?) y Chronium.
Esperando que llegara Gloria casi nos dieron las uvas (bueno, tanto quizá no). Cels me dijo que podía conseguirme el peluche gratis, pero yo no podía esperar más porque no sabía si al día siguiente iría al salón y no quería dejar a Zanthia sin su peluche (un DD es un DD), así que acabé comprándolo yo mismo y santas pascuas. Aproveché para recoger los Unleasheds que no se habían vendido en los stands de Estrella Negra y Dreamers (más de los deseados, snif...). Llegó la hora del cierre (¡sorpresa! ¡Cels seguía firmando! ¿A que no os lo esperábais?), y los buncheros nos reagrupamos para partir hacia una misión de alto riesgo en Torrejón de Ardoz: la fiesta en casa de Ecléptica. ¿Sobreviviríamos? ¿Estábamos realmente preparados para eso? ¡No se vayan, que aún hay más! (Superratón lives!)
Ecléptica, Raul, Ana, Joswat (le habían regalado el tomo de From Hell. Sorry, insistió en que lo dijera en la crónica), Sota de Picas, Teleyinex, Mr (al que conocí en persona en el tren), Zarajota, Kiko, Kenny, Mark y Shimart (yo mismo). 12 freakys. 12 psicópatas en potencia. Un tren esperándonos en la estación de Atocha. Y para allá fuimos. Durante el trayecto (unos 40 minutos) nos llamó Usagi, al que le grité: "¡Como no dejes hablar a la Anjana te mato!", y me contestó "No, es que está en su casa". Bueno, supongo que a estas alturas todo el mundo sabe que Usagi nos tomó el pelo a todos y Anjana no existe. Triste pero cierto.
Ya en Torrejón de Ardoz, Ecleptica nos tuvo andando durante unos 20 minutos aguantando un frío de cojones, hasta que llegamos a un Telepizza. A mí no me gusta la pizza, pero Raul me sugirió que pidiera algo de TeleChef, y ésta fue mi elección: croquetas y alitas de pollo picantes (estaban de mueeeerrrteee). De nuevo en marcha pasamos frente a unas cuantas paredes llenas de graffitis, algunas muy buenos (como el de la sirena). Alguien, no recuerdo quién, comentó: "Luego algunos dicen que éso es una gamberrada", a lo que añadí "No. ESO (señalando "firmas" sobre escaparates y persianas) es una gamberrada. ESO (señalando la sirena) es arte".
Entonces pasamos frente a una pared en la que Teleyinex gritó al verla: "¡Si ésto no es arte, que baje Dios y lo vea!" y Ana añadió: "¡Mi madre!". Se trataba de un muro donde un artista había realizado un graffiti gigantesco en el que aparecía Spiderman, Lobezno, Hulk y Hulka. Tras limpiar nuestras babas del suelo, proseguimos la caminata. Finalmente llegamos a Ecléptica's House, aunque primero nos equivocamos de puerta. Nada más entrar empecé a notar algo raro en la garganta, aunque no le di mucha importancia. Nos sentamos en los sofás y sillas del salón para descansar un poco, y Ecléptica nos dio unas patatuelas fritas para abrir boca.

El famoso graffiti. Si, ya sé que
el montaje es cutre a más no poder, pero tenía prisa.
En un momento dado, Eclep se fue por el pasillo y nos avisó: "¡Atención! ¡Voy a sacar a Pirata!". Se trataba de su perro, aunque en el momento de abrir la puerta de la habitación donde estaba, no podría confirmar si realmente era un perro o un caballo, ya que salió trotando hacia el salón haciendo retumbar todo el pasillo y parte de la casa. Bromas aparte, Pirata es uno de los perros más juguetones y buenazos que he visto nunca (¡y tiene ojos de dibujo animado! ¡En serio!). El momento álgido fue cuando cogió con la boca la pelota con la que juega, de esas que sueltan pitidos al apretarlas; levantó la cabeza y soltó pitidos intermitentes, con los que todos nos descojonamos de risa. Kenny no pudo resistirse y exclamó: "¡Mirad! ¡Intenta comunicarse con nosotros!".
En la cena empecé a encontrarme un poco peor (cosas de pasear por Torrejón de Ardoz con esa temperatura, supongo), y vi que lo de la garganta podía ser más serio de lo que creía, así que Ecléptica me dio una aspirina (si alguien vuelve a llamarla "malérrima" sufrirá mi ira). Uno de los principales temas de conversación durante la cena fueron las neuras de Usagi. Kiko explicó: "Usagi no puede haber visto la Santa Compaña porque sólo se puede ver en Galicia", a lo que Sota respondió "¡Única y exclusivamente en Galicia, ¿eh?!". Después Kiko añadió: "es que además... ¡en su habitación no caben!", con lo que todos nos descojonamos vivos. También hablamos sobre la posible inexistencia de Anjana, algo con lo que no estaba muy de acuerdo... aunque claro, ahora si lo estoy por razones obvias. También hubo una conversación de informáticos entre Mr y Teleyinex.
Decidimos también los turnos para ir al día siguiente a la estación de tren (yo iría en el segundo). Tras la cena decidimos qué íbamos a hacer después: ver la película Orgazmo. Yo ya la había visto, pero había algunos del grupo que no, y además, es una película que hay que ver más de una vez, jejeje. A esa hora también empezó a dolerme un poco la espalda. Avisé a Ecléptica de que tengo un poco de desviación de columna (lo cual es totalmente cierto), y ella me dejó ver la peli tumbado en uno de los colchones que puso en el suelo (repito, nada de llamar malérrima a Eclep. Es buena, muy buena). En el colchón de al lado se tumbó Raul, que a la media hora de película se quedó totalmente frito (sus ronquidos se oían hasta en las Islas Kuriles).
Cuando llegamos a la escena de "Yo soy... Sancho (tirorirorirorin!)", Eclep paró un rato el video, dijo que era su escena favorita, y preguntó si queríamos irnos a dormir. Algunos dijimos que si, porque estábamos hechos polvo. Sota, Mr (o Teleyinex, no recuerdo bien) y yo dormimos en el salón, tumbados sobre colchones y sofás. Raul consiguió despertar momentáneamente de su sueño eterno y nos echó las mantas por encima (si, a veces tiene detalles y todo). Me quité el regalo de Zanthia del cuello, lo puse sobre la estantería, traté de pensar "no existe el dolor, no existe el dolor" (por lo de mi garganta), se apagaron las luces... y supongo que sería porque estaba muy cansado, pero me dormí enseguida. Y eso no es algo habitual en mí, ni mucho menos.
Ecleptica me despertó antes de hora (a las 7:30, creo), porque pensaba que iba en el primer grupo. Se disculpó (por un error no vamos a hacer un drama, ¿no¿) y dormí una hora más. Finalmente no hubo excusas posibles, y poco a poco fui conectando todas las neuronas de mi cerebro hasta que logré levantarme. Le di a Ana el peluche para que se lo hiciera llegar a Zanthia, y me fui a la estación de tren con el grupo 2, formado por Mr, Joswat, Kenny y yo. Durante el trayecto me encontré cada vez peor. Entonces sonó mi móvil; era mi padre, que me dijo: "buenas noticias, puedes quedarte en el salón hasta mediodía", porque había surgido un pequeño retraso.
Ya en el Expofeugo fui con Kenny a la presentación de la revista Dreamers (aprovechando que ahora ya tenían algo que presentar, jejeje), donde también hicieron la "entrega" de los "PicADLO's!", de los cuales Cels se llevó 3 por méritos propios (si no sabéis lo que es ADLO dudo que pilléis el chiste). Después de eso deambulé unas horas arriba y abajo. Vi a mi hermano arbitrando otra partida de Fanpiro (es que no para), leí el megatexto en defensa de los juegos de rol que La Factoría había colgado en una pared... y ya no pude más; entre el cansancio y el dolor de garganta (y de cabeza), decidí sentarme en un banco hasta mediodía porque no tenía ánimos para seguir.
Varios buncheros se cruzaron conmigo. A destacar la frase de Joswat: "tío, estás MUY jodido", con la que describía a la perfección mi estado físico y mental. Finalmente llegó la hora de irse, así que me despedí de los buncheros que me encontré (teniendo en cuenta cómo estaba en ese momento no recuerdo ni quiénes fueron), y salí al exterior para reunirme con mis padres, que ya estaban esperándome. Después salió Kal-El, aunque al parecer hubo que echar salfumán en la mesa de juego para sacarlo de allí. Y unas horas después ya estábamos fuera de Madrid y en ruta hacia Barcelona, pero eso no sólo es otra historia, sino que además no tiene el más mínimo interés.
E N D E