Habría que ir mostrando el mango de la espada en varias tomas cercanas, casi desde el comienzo mismo y a lo largo de los primeros minutos, como si se estuviera enviando al espectador un mensaje subliminal parecido a "esto es mucho más de lo que crees".
De este modo, cuando más tarde Obi-Wan la encendiera y atacara, la impresión sería mucho mayor.