Esta es una escena-susto, más típica de Wes Craven que de George Lucas. Quizá no es lo más normal de encontrar en una película de Star Wars, pero no me negaréis que sería impactante.
Alternar el momento en que Maul decapita a Glass y a Obi-Wan gritando, para luego centrarnos en la cara del sith soltando esa última frase, sería lo más lógico.