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Centinelas geonosianos
Centinelas geonosianos

Ya con las estrellas brillando en un cielo desconocido para los jedis, el grupo se detuvo ante la entrada de una cueva natural, en la falda de otra montaña. Dos centinelas geonosianos pusieron en guardia al ver a Obi-Wan y a Yoda .

- Tranquilos, son amigos -les tranquilizó Jar Binks-. Id a decir al jefe que queremos verle de inmediato.
- ¡Si, señor! -respondió uno de ellos. Ambos entraron en la cueva.
- ¿No es usted el líder, señor Binks? -se interesó Obi-Wan.
- No, soy el segundo al mando -respondió-. Y créanme, estoy orgulloso de servir a Poggle Lesser . Gracias a él, hemos sobrevivido más tiempo del que deberíamos, dada nuestra situación actual.
- Espero que él nos de más información... -murmuró Obi-Wan. Después miró hacia abajo-. Maestro, llevas mucho rato en silencio.
- Algo bien no va... -respondió Yoda, tras un largo suspiro.
- Desde luego. Pobres geonosianos...
- No... otra cosa es... -Yoda parecía muy preocupado-. El lado oscuro presente en este mundo está...
- ¿Cómo dices? -Obi-Wan abrió los ojos como platos.

Uno de los centinelas reapareció en la entrada de la cueva.

- Adelante, podeis pasar -anunció.
- Síganme, por favor -les dijo Jar Binks a los dos jedis-. Y no se separen de mí.

El interior de la cueva era estrecho y muy oscuro. Apenas unas pocas antorchas marcaban el camino, que se bifurcaba en varios puntos. Parecía que había un buen laberinto bajo aquella montaña.

Llegaron a una sala pequeña pero bastante adornada. A pesar de ello, no estaba muy iluminada. En el centro, presidiendo una mesa redonda y agarrando un bastón con su mano derecha, había sentado un geonosiano de edad avanzada. Miraba a los jedis muy seriamente, pero también con sorpresa y algo de curiosidad.

Poggle Lesser
Poggle Lesser

- Así que es cierto -murmuró-. No esperaba que la República se acordara de nosotros.
- Poggle Lesser, supongo -Yoda hizo una reverencia y su padawan le imitó.
- A duras penas... siéntense, por favor.

Maestro y alumno accedieron a la petición. Se situaron justo enfrente de su anfitrión.

- El maestro jedi Yoda soy, y este mi padawan es, Obi-Wan Kenobi.
- En primer lugar, debo pedirles disculpas por si alguno de mis hombres les ha causado alguna molestia -continuó.
- No se preocupe, jefe Lesser -contestó Obi-Wan, sonriendo-. Hemos tenido días mucho peores...
- Bien... en ese caso iré al grano. Díganme una cosa: desde que han llegado a este mundo, ¿han visto alguna otra nave?
- Sí, una muy oscura. Pero demasiado lejos estaba como para algún detalle apreciar -contestó Yoda-. ¿A quién pertenece usted sabe?
- Lo sé demasiado bien, por desgracia...

Bajó el rostro ligeramente. Parecía afectado.

- Adelante, jefe Lesser -le animó Yoda-. Los jedis al servicio de los débiles y los necesitados siempre estamos, así que confíe en nosotros.
- Esa nave... -Poggle continuó sin levantar la vista- ... lleva el mal en su interior.
- ¿El... mal? -Obi-Wan estaba desconcertado.
- Hace casi un año, del cielo llegó un ejército como nunca hemos visto...
- ¿Cómo era ese ejército?

Poggle Lesser miró fijamente a los jedis.

- Los llamamos la Amenaza Fantasma -respondió con la tensión marcada en su rostro-. Aunque parece que, oficialmente, quieren ser conocidos como la Armada Blanca . Sea cual sea su nombre, dan escalofríos. Son muy numerosos y su armamento es terrible.
- ¿Armada Blanca? Nunca he oído hablar de ellos... -comentó Obi-Wan.
- Ni yo tampoco -murmuró Yoda, pensativo-. Mmm... jefe Lesser, ¿cuando llegaron qué ocurrió?

De nuevo se hizo el silencio. Era obvio que Poggle Lesser había vivido aquello muy de cerca. Suspiró y respondió:

- Les hicimos frente, pero fue inútil. Nosotros, los geonosianos, un pueblo de guerreros, fuimos humillados cuando empezaron a cazarnos y a convertirnos en esclavos. Nos cortaron las alas para que no pudiéramos escapar... créame, no solemos pedir ayuda a la ligera. Unos pocos de nosotros logramos robar un transmisor a nuestros enemigos y huir hasta aquí, lejos del campo de prisioneros...
- Y entonces enviaron el mensaje de socorro a la República, ¿no es así? -preguntó Obi-Wan.
- Me temo que no, señor Obi-Wan. Antes que eso, logramos contactar con un grupo de mercenarios que accedieron a ayudarnos a cambio de una buena parte de nuestras riquezas... por desgracia, hace ya cinco días que deberían haber llegado.
- Nunca confíe en los que están fuera de la ley... -dijo Obi-Wan .
- Jefe Lesser, que su pueblo esclavizado está siendo ha dicho... -intervino Yoda, que estaba analizando cada palabra de la conversación.
- En efecto. Nos obligan a construir sus monstruosas máquinas de guerra, aprovechando los recursos minerales de este planeta. La fábrica... quiero decir, el campo de prisioneros más cercano, del cual nos fugamos, se encuentra en dirección este.
- Bien. Mañana mismo a echar un vistazo iremos -anunció Yoda.
- Tengan cuidado -les advirtió Poggle-. Especialmente con los dos demonios que los dirigen...
- ¿Ha dicho... "demonios"? -preguntó Obi-Wan, sorprendido.
- No se me ocurre otra palabra para definirles. Ojalá no nos topemos con ellos...

Poggle Lesser dio por terminada la reunión. Se sentía agotado. Los jedis lo comprendieron y no les importó pues, en cualquier caso, ya estudiarían el terreno personalmente al día siguiente. No obstante, Obi-Wan y Yoda se miraron de reojo. En el interior de sus cabezas había empezado a desarrollarse una teoría sobre todo aquel asunto. Y no auguraba buenas noticias, precisamente...

* * *

Amanecer en Geonosis
Amanecer en Geonosis

El sol de Geonosis empezaba a elevarse en el horizonte. Era un planeta relativamente cálido, pero a esa hora aún hacía bastante fresco. Gotas de rocío empezaban a caer de los arbustos y árboles de la zona.

Hacía más de una hora que el grupo se había levantado y puesto en marcha. Obi-Wan, Yoda, Jar Binks y dos geonosianos más viajaban en dirección al campo de prisioneros, atravesando un estrecho desfiladero de roca que les permitiría acercarse sin ser vistos.

- No me gustan los climas tan secos... -se quejó Obi-Wan .
- Señor Binks, inquietud en usted percibo -afirmó Yoda.
- Es... es por mi hermano Glass -respondió Jar, repentinamente nervioso-. Lideraba uno de los primeros grupos que atacaron a nuestros enemigos, al poco de llegar a Geonosis. Todos fueron capturados y apartados del resto. Y desde entonces nadie ha vuelto a verles... pero mi corazón me dice que aún está vivo. No sé explicarlo, pero aún guardo la esperanza...
- Quizá algo más que esperanza sea, señor Binks. A veces la Fuerza secretos al oído nos susurra... -empezó a explicar Yoda.
- Ssssh, silencio, ahora. Estamos a punto de llegar -informó Jar Binks-. Hay que tener mucho cuidado a partir de aquí. Esta zona no estaba vigilada cuando nos fugamos, pero quién sabe si ahora...
- ¡Abrid fuego!

Tropas clónicas
Tropas clónicas


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