Hemos llegado a un punto importante de esta historia. Por primera vez no me he limitado a reinterpretar conceptos de la nueva trilogía, sino que directamente he diseñado dos naves completamente nuevas.
A la hora de visualizarlas, procuré dejarme llevar por la lógica. Esta trilogía tiene lugar muchos años antes que la clásica, por lo que los vehículos debían reflejar cierto retroceso tecnológico respecto a lo ya visto. En La Amenaza Fantasma (la de verdad) se ven unas vainas de carreras que parecen salidas directamente del basurero de un loco del Mecano, lo cual sigue la idea que acabo de mencionar. Pero también aparece el Naboo Starfighter (y cualquier otra nave del mismo planeta), cuya forma tan aerodinámica rompe completamente con la sensación de antigüedad.
Lo que quería hacer era diseñar los antecesores (aunque no directos, como ya se verá mucho más adelante) de las dos naves más abundantes de la trilogía clásica: el X-Wing (rebeldes) y el Tie Figther (imperiales). En el caso del primero, y siguiendo con el concepto de retroceder en el tiempo, me he inspirado en los biplanos de la primera guerra mundial. Un toque tan simple como ese ya da sensación de antigüedad, ¿verdad? El nombre, Z-50, deriva del de una nave ya existente en el universo Star Wars: el Z-95, auténtico predecesor directo del X-Wing. Es, por tanto, un caza de la misma serie, solo que mucho más antiguo.
Por su parte, el Tie Zero está inspirado en los aviones japoneses que atacaron la base de Pearl Harbor. De ellos toma el nombre, Zero, y la forma de las alas. Su forma alargada se debe a que está diseñado en principio para bombardear ciudades y grandes objetivos estratégicos, pero se desenvuelve bastante bien en combate, tanto aéreo como espacial. Es decir, técnicamente es un antecesor tanto del Tie Fighter como del Tie Bomber.
Y ya para terminar... sí, reconozco que la perspectiva del Z-50 es un crimen visual, y que el Tie Zero más bien parece una croqueta con alas. Ese es el motivo por el que me dedico a escribir y no a diseñar naves... salvo ahora, claro.